- La plantilla denuncia sueldos precarios, falta de medios y una gestión externalizada que “pone en riesgo sus vidas y los montes”

Coincidiendo con el pico de riesgo de incendios forestales en la región, más de 500 trabajadores de las brigadas forestales de la Comunidad de Madrid han comenzado este lunes una huelga indefinida convocada hasta el 15 de agosto. Los servicios mínimos se han fijado en un 80 %, pero el gesto ha encendido todas las alarmas: no solo entre la plantilla, sino también entre quienes vigilan los montes y parques naturales madrileños.
Los bomberos forestales, gestionados a través de la empresa pública TRAGSA, denuncian una situación de precariedad que arrastran desde hace años. Según afirman, sus condiciones laborales llevan más de 16 años sin actualizarse, con un convenio colectivo obsoleto y sueldos que apenas alcanzan entre 1.280 y 1.300 euros mensuales.
“Nos jugamos la vida por 1.300 euros”
Entre las principales reclamaciones, la plantilla exige la aplicación efectiva del Estatuto Básico del Bombero Forestal, aprobado pero, en su opinión, aún sin traducirse en mejoras reales. Reclaman también plus de peligrosidad, toxicidad y penosidad, evaluación de riesgos por exposición a agentes cancerígenos, y el reconocimiento oficial de su categoría profesional como bomberos forestales conforme a la ley vigente.
Además, alertan de que quedan unas 40 plazas sin cubrir, un déficit que “agrava los riesgos en una temporada ya de por sí crítica”. “Estamos bajo mínimos, literalmente. Pero aún así vamos a mantener los servicios esenciales porque sabemos lo que está en juego. La diferencia es que ahora también queremos que se nos escuche”, ha declarado uno de los portavoces del comité de huelga.
La jornada de protesta ha arrancado con una marcha reivindicativa desde Nuevos Ministerios hasta la sede central de TRAGSA en Diego de León, donde se han producido momentos de tensión. Varios bomberos han forzado su entrada saltando los tornos de acceso, lo que ha provocado un forcejeo con los guardias de seguridad. Uno de ellos cayó al suelo y fue atendido por compañeros del edificio.
Una vez dentro, los huelguistas han recorrido las distintas plantas informando a los trabajadores sobre su situación. “No queremos molestar, queremos visibilizar”, afirmaban algunos de ellos. La protesta se ha desarrollado sin más incidentes graves, pero ha dejado claro que el conflicto no será silencioso.
TRAGSA y la Comunidad de Madrid se cruzan de brazos
Desde la Consejería de Interior del Gobierno regional se han limitado a señalar que la competencia sobre el personal recae en TRAGSA, mientras que la propia empresa pública se escuda en que el convenio vigente es de ámbito sectorial y regional, y que TRAGSA no está habilitada para negociar uno nuevo.
Una respuesta que ha indignado a los trabajadores. “Nos tiran la pelota unos a otros mientras a nosotros nos toca apagar fuegos sin apenas garantías. Esta huelga es un grito de socorro con la cara llena de hollín”, señalaba otro de los bomberos.
El conflicto laboral irrumpe así en plena campaña de incendios, en un verano marcado por las altas temperaturas y el riesgo extremo en buena parte del territorio madrileño. La pregunta ahora es: ¿quién apagará los fuegos mientras se discute quién debe encender la solución?

















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a






