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Francisco Muñoz defiende que todo cartel institucional comunica una visión ideológica y cuestiona el equilibrio entre fiesta civil y celebración religiosa.
Francisco Muñoz Romero es Profesor de Comunicación Institucional e Imagen Pública del Departamento de Teorías y Análisis de la Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid
Un cartel es una propuesta de significado. Da igual el cartel y la época histórica: ya sea un “A las barricadas” de la CNT en la guerra civil española o uno de compra de bonos USA en la Primera Guerra Mundial. El cartel del Ayuntamiento de Alcalá de Henares que anuncia las fiestas patronales de los Santos Niños 2026 es el más reciente y cercano ejemplo de la capacidad de proyección ideológica de los aparentemente funcionales carteles municipales. Aunque se haya colado una pareja gay en la escena festiva, todo el cartel, y especialmente con los Santos Niños al frente, acaba por leerse como una ilustración de las biblias infantiles y los catecismos de los años 60 y 70.
El cartel no es malo por eso; en realidad es un buen cartel. Al menos en su parte principal. Con ese estilo costumbrista de escena de la vida cotidiana en un idealizado entorno campestre de la Catedral Magistral, si quitamos la figuras de Justo y Pastor en primer término nos queda una bucólica representación de una Alcalá de los años 70 que podemos acompañar con una evocada banda sonora de Serrat y su “Fiesta”, a la espera de que en cualquier momento el Pijoaparte aparezca con su Vespa robada a pasar una última tarde con Teresa. Así que esa parte del cartel sirve, en su estilo, entre acuarela e ilustración, al propósito festivo veraniego que lo inspira. Pero también hay otro cartel. El encaje “forzado” de los Santos Niños en primer término le da otro sentido, produce interferencias y lo convierte en un cartel de marcado sentido “cristiano” primando esta interpretación sobre las Fiestas de los Santos Niños, que son a la vez las fiestas del Distrito I.
El caso es que son estas dos figuras centrales las que no funcionan bien en el contexto del cartel. El tratamiento de la ilustración de Justo y Pastor, es diferente al resto y banaliza la propuesta costumbrista infantilizando el sentido general de su lectura e interpretación. Dicho sea esto desde el punto de vista de análisis gráfico, sin otras valoraciones.



Para ver como operan las diferencias, es interesante comparar los carteles que se han hecho otros años. Y como se puede ver a simple vista, ha habido etapas en los que ha prevalecido el aspecto festivo y se ha dado un tono “laico” a las fiestas del Distrito I. Por eso decimos que la cartelería municipal de un evento festivo nunca es neutral y siempre es una propuesta de significado. Para unos, una propuesta de fiesta popular en la que lo “civil” es lo más importante y para otros, una fiesta también popular pero con un sentido de base cristiana.
Nada que objetar. Ni una es buena ni otra es mala. Ni una es de izquierdas y otra es de derechas. Las dos ofrecen una propuesta de sentido de las fiestas que viene legitimada por el desempeño del gobierno y por la dirección efectiva de la comunicación municipal. Un cartel es una decisión y una decisión de “política” de comunicación. Con Tirios y con Troyanos. Lo que no cambia es el hecho que subrayamos aquí de que un cartel nunca es “bonito” o “feo” sino que siempre es una declaración ideológica de la institución que lo propone.
Otra cosa son los distintos niveles de reflexión que podemos aplicar y que en este caso, es mejor dejarlos como preguntas abiertas. Si son unas fiestas municipales de distrito… ¿se debería mantener el “laicismo” en la cartelería para que representen a todos los vecinos y vecinas del Distrito I y de la ciudad en general ? Si son una fiestas populares de barrio ¿convertir a dos niños mártires en la llamada a las sesiones de DJ’s a la rumba y el pop, degustación de migas o comparsas de gigantes y cabezudos, es lo más adecuado? Si existe, como es el caso, una celebración oficial de la Diócesis de Alcalá, ¿no hay espacio para la coordinación institucional y que pueda haber propuestas complementarias que sumen a otro nivel?
Porque en este caso la cartelería de la Diócesis de Alcalá para convocar la solemnidad de los Santos Niños, patronos de la ciudad, es mucho más coherente. Los aspectos gráficos (fotográficos en este caso) llaman a una convocatoria a los fieles a la celebración conjunta de las misas del triduo y a la asistencia a la procesión. Sin alardes. Seguro que no es un buen cartel, pero no tiene complicaciones. Es lo que es, nada más y nada menos. Directo y funcional. Representa de maravilla el sentido que para la iglesia tiene esta celebración, lo que no hace el cartel del Ayuntamiento de Alcalá, mucho más confuso en su propuesta festiva. Aunque sea más “bonito”.



















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