Espartales se convierte en refugio para 162 evacuados del mayor incendio que ha vivido la Comunidad de Madrid

El pabellón municipal de Espartales acoge a 162 personas evacuadas por el gran incendio que afecta a la Sierra Oeste de Madrid, Ávila y Toledo, convertido ya en la mayor emergencia forestal vivida por la Comunidad de Madrid. Mientras la evolución del fuego comienza a ser más favorable gracias al trabajo de la UME y los servicios de extinción, Alcalá de Henares mantiene activo un amplio dispositivo de acogida con capacidad para atender hasta 200 personas.

Foto de agencia
  • Alcalá mantiene operativo el pabellón de Espartales con capacidad para 200 evacuados mientras continúa la emergencia y destaca la solidaridad ciudadana.
  • Fotos del ayuntamiento

La inmensa pista azul del pabellón municipal de Espartales ha dejado durante unos días de ser un espacio deportivo para convertirse en un refugio improvisado. Donde habitualmente entrenan clubes y escolares, este fin de semana han dormido 162 personas que tuvieron que abandonar precipitadamente sus hogares por el gran incendio forestal que desde el jueves mantiene en vilo al suroeste de la Comunidad de Madrid, parte de Toledo y la provincia de Ávila.

Mientras cientos de efectivos continuaban luchando contra las llamas a más de un centenar de kilómetros de Alcalá de Henares, la ciudad desempeñaba otro papel igualmente imprescindible: ofrecer descanso, seguridad y atención a quienes lo habían perdido todo de forma temporal. Lejos del humo, del ruido de los hidroaviones y de las interminables columnas de vehículos de emergencia, Espartales ha funcionado como uno de los centros de acogida habilitados por la Comunidad de Madrid para atender a los vecinos desalojados.

El Ayuntamiento mantiene plenamente operativo este dispositivo de emergencia, preparado para albergar hasta 200 personas y coordinado desde el primer momento con el mando único responsable de la emergencia.

Las 162 personas acogidas proceden principalmente de los municipios de Cenicientos y Zarzalejo, dos de las localidades afectadas por un incendio cuya magnitud ha obligado al Gobierno de España a declarar la Situación Operativa 3 del Plan Estatal de Protección Civil, dejando la dirección operativa en manos de la Unidad Militar de Emergencias (UME).

La llegada de los evacuados se produjo tanto en autobuses habilitados por el operativo como por sus propios medios. Nada más acceder al pabellón, voluntarios de Protección Civil y trabajadores municipales organizaron la filiación por unidades familiares, evaluaron las necesidades sanitarias y sociales de cada persona y distribuyeron los espacios de alojamiento.

La primera noche transcurrió con absoluta normalidad. Tan solo fue necesario trasladar al Hospital Universitario Príncipe de Asturias a una persona con una enfermedad crónica que requería atención sanitaria específica. El resto pudo descansar en unas instalaciones climatizadas dotadas de clínica de apoyo, duchas con agua caliente, aseos adaptados y zonas específicas para personas con movilidad reducida o necesidades especiales.


El incendio que cambió la emergencia

Lo que inicialmente parecían varios incendios forestales independientes terminó convirtiéndose en una de las mayores emergencias ambientales vividas en la historia reciente de la Comunidad de Madrid.

 

Los focos declarados en Villa del Prado, San Martín de Valdeiglesias y Almorox (Toledo) acabaron interactuando entre sí durante las primeras jornadas hasta conformar un único gran frente que obligó a movilizar recursos sin precedentes. A este complejo escenario se sumó el incendio declarado en Burgohondo (Ávila), cuya evolución hacia el Valle del Tiétar incrementó todavía más la preocupación de los responsables de la emergencia.

Aunque técnicamente los perímetros no han llegado a unirse completamente en todos sus puntos, los distintos focos han pasado a gestionarse de manera coordinada como un único gran operativo debido a la interacción entre sus frentes y al riesgo permanente de propagación.

Las altas temperaturas registradas durante los primeros días, el fuerte viento y una vegetación extremadamente seca favorecieron un comportamiento explosivo del incendio. En algunos momentos el fuego llegó incluso a generar su propio microclima, dificultando enormemente las labores de extinción.

Solo durante la noche del sábado al domingo comenzaron a apreciarse síntomas de mejoría. La bajada de las temperaturas, el incremento de la humedad relativa y la disminución del viento permitieron consolidar parte del perímetro, enfriar numerosos puntos calientes y facilitar el trabajo de los medios terrestres y aéreos.

Pese a ello, el incendio continúa activo y sigue requiriendo un despliegue extraordinario de recursos. Las estimaciones provisionales sitúan la superficie afectada entre las 15.000 y las 25.000 hectáreas repartidas entre Madrid, Toledo y Ávila, aunque el balance definitivo no podrá realizarse hasta que la emergencia quede completamente estabilizada.


Miles de personas obligadas a abandonar sus hogares

La verdadera dimensión del incendio no solo puede medirse por las hectáreas calcinadas.

Según el último balance facilitado por la Comunidad de Madrid, más de 55.000 personas permanecen afectadas entre evacuaciones y confinamientos, una cifra que durante las jornadas más críticas llegó a situarse, sumando también la provincia de Ávila, entre las 70.000 y las 80.000 personas.

Las evacuaciones alcanzaron municipios como Villa del Prado, Aldea del Fresno, San Martín de Valdeiglesias, Pelayos de la Presa, Chapinería, Navas del Rey, Colmenar del Arroyo, Robledo de Chavela, Zarzalejo, Cenicientos, Rozas del Puerto Real, Cadalso de los Vidrios o Fresnedillas de la Oliva. En Ávila también hubo que desalojar distintos municipios del Valle del Tiétar y zonas próximas a Burgohondo, Navaluenga o El Tiemblo.

La magnitud de la emergencia obligó igualmente a trasladar el Puesto de Mando Avanzado desde Cenicientos hasta Navalcarnero, desde donde se coordina buena parte del dispositivo conjunto dirigido por la UME con la participación de Guardia Civil, Policía Nacional, Protección Civil, brigadas forestales, bomberos y numerosos medios aéreos nacionales e internacionales, incluidos recursos enviados por otros países europeos a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil.

La emergencia ha movilizado a más de un millar de efectivos y centenares de vehículos especializados, convirtiéndose en uno de los mayores despliegues contra incendios realizados en España en los últimos años.

Durante la jornada del domingo, Sus Majestades los Reyes Felipe VI y Letizia visitaron el punto de acogida habilitado en Villamanta para interesarse por la situación de las personas evacuadas y agradecer el trabajo desarrollado por todos los servicios de emergencia. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, había visitado el día anterior el Puesto de Mando Avanzado, mientras que la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, calificó el episodio como «el peor incendio de la historia» de la Comunidad de Madrid.

Las investigaciones abiertas apuntan a causas distintas según los focos. El incendio de San Martín de Valdeiglesias se originó presuntamente por un vehículo incendiado en la carretera M-501, mientras que el declarado en Burgohondo habría sido provocado por una imprudencia grave relacionada con el uso de maquinaria pesada durante un periodo de alto riesgo, un hecho por el que ya se han practicado detenciones.

Además de la devastación forestal, las llamas han provocado daños en viviendas, urbanizaciones, infraestructuras viarias y redes de telecomunicaciones, además de amenazar espacios naturales de enorme valor ecológico e incluso instalaciones estratégicas como el complejo de comunicaciones espaciales de la NASA en Robledo de Chavela.


Alcalá responde con solidaridad

Mientras el incendio seguía avanzando, en Alcalá de Henares comenzaba otra operación muy diferente: la atención a quienes habían tenido que abandonar sus casas sin saber cuándo podrían regresar.

El pabellón de Espartales fue acondicionado para ofrecer unas condiciones dignas de alojamiento, con camas, climatización, duchas, atención sanitaria básica y un espacio específico para los menores, donde los niños pudieran jugar y olvidar por unas horas la incertidumbre provocada por el incendio.

Durante toda la estancia quedaron cubiertas las necesidades básicas de alimentación gracias a los suministros habilitados para el operativo y a la inmediata respuesta del tejido social alcalaíno. Uno de los gestos más significativos fue el protagonizado por el chef Iván Plademunt, que elaboró de forma completamente altruista 200 comidas calientes destinadas tanto a las personas evacuadas como a los integrantes del dispositivo de emergencia.

A esa iniciativa se sumó la colaboración de la Casa de Acogida San Juan Pablo II, la Parroquia Virgen de las Angustias, Panificadora de Alcalá, Ahorramás, Carrefour, Mercadona y Domino’s Pizza, entre otras entidades y empresas que aportaron alimentos, bebidas y productos de primera necesidad.

La primera teniente de alcalde y concejala de Servicios Sociales, Isabel Ruiz Maldonado, destacó que el objetivo municipal era que las personas evacuadas encontraran «un lugar seguro donde descansar y sentirse atendidas», agradeciendo igualmente la implicación de Protección Civil, Policía Local, trabajadores municipales y de todas las personas que han colaborado en el operativo.

Aunque la evolución del incendio durante las últimas horas resulta más favorable y no se prevén nuevas evacuaciones masivas de forma inmediata, el riesgo todavía no ha desaparecido. Por ese motivo, el Ayuntamiento mantiene plenamente operativo el pabellón de Espartales y continuará a disposición del mando único de la emergencia mientras sea necesario.

Porque, mientras cientos de profesionales siguen librando la batalla contra el fuego sobre el terreno, Alcalá de Henares continúa librando otra igualmente importante: la de ofrecer refugio, tranquilidad y esperanza a quienes, de un día para otro, tuvieron que abandonar su hogar con lo puesto.

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2 Comentarios

  1. Buenas noches, no existe en Alcalá de Henares la parroquia Virgen de las Angustias, se referirá, por cercanía, a la parroquia de Santo Tomás de Villanueva.
    Pueden corregir en los siguientes post, sin copiar y pegar el error de otros.
    Muchas gracias. Lo mejor es que están atendidos los evacuados, lo que yo le digo es una nimiedad.

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