El puente que se cruza… pero no se puede inaugurar: vecinos vuelven a denunciar el bloqueo del paso peatonal de Daganzo

El paso peatonal del margen derecho del Puente de Daganzo vuelve a estar en el centro de las quejas vecinales. ALCALÁ HOY ha comprobado sobre el terreno que el acceso, nunca inaugurado oficialmente pese a estar prácticamente finalizado, ha sido reforzado con nuevos vallados para impedir el paso. Sin embargo, algunos peatones siguen sorteando los obstáculos para cruzar, mientras una pancarta responsabiliza directamente al ministro Óscar Puente de una obra que continúa sin completarse.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • Nuevos vallados impiden acceder a la pasarela, aunque algunos vecinos siguen cruzando mientras reclaman la apertura definitiva de la infraestructura.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

Cuando parecía que el interminable capítulo del Puente de Daganzo entraba en su recta final, una nueva queja vecinal ha devuelto esta infraestructura a la actualidad. ALCALÁ HOY se ha desplazado hasta el lugar tras recibir varios avisos de residentes de la zona que denuncian el cierre efectivo del acceso al paso peatonal situado en el margen derecho del puente sobre las vías del tren, una pasarela que, pese a estar prácticamente terminada desde hace meses, sigue sin haber sido abierta oficialmente.

Las imágenes tomadas por Ricardo Espinosa Ibeas muestran cómo el acceso ha sido reforzado recientemente con nuevos vallados, señalización de obra e incluso obstáculos adicionales para impedir el paso. Entre ellos, una valla metálica caída sobre la acera y un cerramiento mucho más consistente que el que existía hasta hace apenas unas semanas.

Lo llamativo es que, en realidad, ese paso nunca llegó a inaugurarse oficialmente. Desde la reapertura del puente al tráfico rodado, el pasado 23 de diciembre de 2025, la circulación de vehículos quedó restablecida, pero la conexión peatonal permaneció cerrada a la espera de la finalización completa de los trabajos.

Sin embargo, durante meses la única barrera física que separaba a los peatones de la nueva acera era una sencilla valla de alambre. Una protección que numerosos vecinos llevaban tiempo sorteando para utilizar un itinerario que, a simple vista, parecía completamente acabado y perfectamente transitable.

Ahora la situación ha cambiado. Las nuevas fotografías muestran un cierre mucho más contundente. El acceso ha sido blindado con vallados metálicos, carteles de prohibición de paso y elementos que dificultan considerablemente entrar en la pasarela.Pero ni siquiera esas medidas parecen haber terminado con los intentos.

Durante la visita de ALCALÁ HOY fue posible comprobar cómo algunos vecinos continúan buscando la forma de acceder, escalando las barandillas o aprovechando pequeños huecos entre los cerramientos. Una práctica que realizan bajo su exclusiva responsabilidad y que entraña un evidente riesgo de caída o accidente.

Precisamente ese es uno de los argumentos que más se repite entre quienes residen en la zona. Muchos consideran incomprensible que una infraestructura aparentemente finalizada continúe cerrada durante tantos meses y sostienen que la situación está provocando justo el efecto contrario al pretendido: obligar a algunos peatones a asumir riesgos para acortar un recorrido que consideran ya plenamente operativo.

Las críticas, según relatan los propios vecinos a este periódico, se dirigen indistintamente hacia las distintas administraciones implicadas en el proyecto. Son ellos quienes apuntan a una falta de coordinación entre Ayuntamiento, ADIF y Ministerio de Transportes para culminar definitivamente una obra que parecía haber quedado atrás hace ya más de medio año.

El malestar ha terminado incluso reflejándose sobre el terreno. En uno de los extremos del puente puede verse una gran pancarta negra con letras amarillas que lanza un mensaje directo: «Ministro Óscar Puente, abre el puente YA».  El cartel señala expresamente al titular del Ministerio de Transportes como responsable político de una infraestructura cuya ejecución corresponde a ADIF, organismo dependiente de dicho departamento ministerial.

La escena resume bien el sentimiento de parte del vecindario: un puente abierto para los coches, pero todavía inaccesible para los peatones en uno de sus laterales. La historia de esta obra ha estado marcada por los retrasos prácticamente desde el primer día.

Los trabajos comenzaron el 4 de febrero de 2025 con el cierre completo del antiguo puente de la calle Luis Astrana Marín para levantar una nueva estructura sobre las cuatro vías ferroviarias. La actuación forma parte del plan de modernización del Corredor del Henares impulsado por ADIF y destinada a mejorar la permeabilidad entre barrios históricamente separados por la infraestructura ferroviaria.

El calendario inicial pronto quedó desbordado. Lo que inicialmente estaba previsto concluir durante el verano de 2025 fue acumulando sucesivos aplazamientos que llevaron al Ayuntamiento de Alcalá a reclamar explicaciones públicas al Ministerio de Transportes. Durante aquellos meses fueron frecuentes las críticas municipales por los problemas de movilidad, los desvíos de tráfico y las molestias que soportaban diariamente miles de conductores.

Finalmente, el puente reabrió al tráfico el 23 de diciembre de 2025, permitiendo recuperar una conexión estratégica para la ciudad y aliviar buena parte de la congestión que sufría la Vía Complutense. Pero el propio Ayuntamiento advirtió entonces de que la actuación seguía incompleta. Entre los trabajos pendientes figuraban precisamente la finalización del itinerario peatonal, la instalación de elementos de seguridad, distintos remates de urbanización, actuaciones sobre servicios afectados y otras intervenciones necesarias para dar por terminada la obra.

Han pasado más de seis meses desde aquella reapertura parcial y el escenario continúa siendo, al menos en este punto, prácticamente el mismo: un paso peatonal construido, pero cerrado. Las nuevas medidas para impedir el acceso parecen evidenciar que la apertura oficial todavía no es inminente. Mientras tanto, algunos vecinos continúan buscando la forma de cruzar por un espacio que consideran terminado, aunque oficialmente siga formando parte de una obra en ejecución.

La imagen resulta, cuanto menos, paradójica. Un puente plenamente operativo para los vehículos convive con una acera nueva, iluminada y equipada con sus barandillas definitivas, pero inaccesible para quienes pretenden atravesarlo caminando.

Y, mientras las administraciones siguen sin poner fecha a su inauguración definitiva, el mensaje de la pancarta continúa presidiendo uno de los accesos al puente: una reivindicación sencilla, directa y perfectamente visible para cualquiera que atraviese diariamente esta infraestructura.

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