- Vozpópuli retrata la crisis socialista complutense mientras persisten la gestora, las dimisiones internas y la incertidumbre sobre liderazgo.
Tal como informa Vozpópuli en su artículo titulado “La larga agonía del PSOE en Alcalá de Henares: sangría de dimisiones y sin primarias tras tres meses sin líder”, la situación ha alcanzado un punto crítico. La gestora impuesta por Ferraz tras la dimisión de Javier Rodríguez Palacios, que en teoría debía ser un órgano provisional para pacificar el partido y convocar primarias, lleva casi tres meses absolutamente inmóvil. Su mandato oficial concluye el próximo 4 de junio y, lejos de haber cumplido su cometido, todo apunta a que pedirá una prórroga de otros tres meses. Eso significaría que las primarias, como muy pronto, no se celebrarían hasta septiembre. Un retraso inaceptable cuando faltan poco más de doce meses para las municipales.
Este inmovilismo no parece casual. Según las fuentes consultadas por el medio nacional, responde a una estrategia clara diseñada desde las altas esferas de Ferraz: forzar el regreso de Javier Rodríguez Palacios a la secretaría general. Una decisión que genera enorme rechazo entre buena parte de la militancia, que no entiende cómo la dirección regional y nacional siguen apostando por un líder que abandonó el cargo envuelto en polémicas de considerable calibre.
La insistencia de la cúpula nacional resulta incomprensible para una parte considerable de las bases. Recordemos que Rodríguez Palacios, se afirma desde Vozpópuli, dimitió después de que se filtrara una fotografía comprometida de su propio secretario de organización. Pero no fue solo eso. Durante su etapa al frente del consistorio también salieron a la luz informaciones sobre la adjudicación de decenas de contratos públicos a familiares directos de concejalas de su equipo. En total, según publicó este diario en su momento, se llegaron a repartir hasta 52 contratos de este tipo. Datos que siguen pesando como una losa sobre su imagen y que explican el malestar profundo que existe en las bases.
Mientras tanto, la descomposición del grupo municipal socialista es ya evidente. Son ya cinco las dimisiones registradas en las filas del PSOE en el Ayuntamiento de Alcalá. Una sangría de cargos públicos que está dejando al partido en una posición de extrema debilidad frente a un Gobierno del Partido Popular que, con Judith Piquet al frente, observa con satisfacción cómo su principal rival se autodestruye.
La militancia, harta de este bloqueo, se siente ignorada por los principales dirigentes del PSOE-M, especialmente por Óscar López y Pilar Sánchez Acera. Lejos de abrir vías de diálogo, la gestora ha optado por maniatar cualquier intento de debate interno. El último episodio, que ya roza lo esperpéntico, ocurrió cuando un grupo de afiliados intentó convocar una reunión para analizar la situación. La respuesta de la gestora fue clara y autoritaria: solo ellos pueden organizar actos colectivos. Ante esta prohibición, los militantes acabaron reuniéndose en un bar cercano a la sede, convertida en un símbolo más de la anormalidad que vive el partido en Alcalá.
Esta situación no es nueva, pero sí se está cronificando de forma preocupante. Como ya advertíamos en nuestra tribuna publicada el pasado 18 de mayo titulada “El PSOE de Alcalá ante el espejo de 2027: sedes cerradas, gestoras y primarias en el horizonte”, la prolongación artificial de la gestora y el cierre intermitente de sedes estaban abocando al partido a una parálisis que solo beneficia al equipo de Gobierno municipal. Aquella tribuna alertaba precisamente de lo que hoy confirma Vozpópuli: que el PSOE de Alcalá se enfrenta a 2027 sin proyecto claro, sin liderazgo consolidado y con una militancia cada vez más desmovilizada.
La pregunta que muchos se hacen en la ciudad es evidente: ¿hasta cuándo va a tolerar la dirección nacional esta situación? Mantener a un partido de gobierno en la oposición local en este estado de coma inducido no solo daña al propio PSOE, sino que perjudica gravemente la calidad democrática de Alcalá. Porque una oposición débil y descompuesta deja al Gobierno municipal sin contrapeso real, algo que nunca beneficia a los ciudadanos.
Desde ALCALÁ HOY hemos seguido este proceso con rigor desde el primer día. La dimisión de Rodríguez Palacios en febrero, la imposición de la gestora presidida por la diputada Cristina González, los expedientes internos, el malestar de las bases, el cierre de la sede… Todo forma parte de un mismo relato: un partido que ha perdido el pulso con su militancia y que parece más ocupado en las luchas internas de poder que en construir una alternativa creíble para recuperar la Alcaldía.
La realidad es tozuda. Faltan poco más de doce meses para las elecciones y el PSOE de Alcalá sigue sin candidato conocido, sin programa definido y sin apenas actividad visible en la calle. Mientras tanto, el Partido Popular consolida su posición y otras fuerzas de la oposición intentan capitalizar el vacío que deja la formación socialista.
La decisión que tome Ferraz en los próximos días será clave. Si opta por prorrogar la gestora y seguir empujando el retorno de Rodríguez Palacios, el riesgo de fractura interna será aún mayor. Si, por el contrario, permite por fin que la militancia vote en primarias abiertas, podría empezar a reconstruir un mínimo de credibilidad. De momento, todo apunta a que prevalecerá la primera opción.
Desde ALCALÁ HOY seguiremos informando con transparencia de cada paso de esta crisis. Porque los vecinos de Alcalá tienen derecho a conocer en qué condiciones se encuentra el principal partido de oposición y cómo esto puede afectar al futuro de la ciudad. La larga agonía del PSOE complutense no solo es un problema interno de siglas: es un problema que, tarde o temprano, acabará pasando factura a toda la ciudadanía.

















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