- Las obras se centran en calles del centro y sustituyen redes obsoletas para evitar averías, filtraciones y problemas recurrentes en el suministro.
INFRAESTRUCTURAS |
💧 El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha aprobado un importante proyecto para mejorar las redes de saneamiento y abastecimiento de agua de la ciudad, actuando en aquellas zonas que presentan un mayor deterioro y graves problemas estructurales.🚧 En materia… pic.twitter.com/WOih6Se6p9
— Ayuntamiento de Alcalá de Henares (@AytoAlcalaH) January 8, 2026
A veces la política municipal no se mide en grandes titulares, ni en inauguraciones con tijera, ni siquiera en pancartas bien diseñadas. A veces se mide en algo tan poco épico, y tan absolutamente necesario. como que el agua vaya por su sitio y que las tripas de la ciudad no digan basta. En ese terreno silencioso, subterráneo y poco agradecido, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha aprobado un proyecto para mejorar las redes de saneamiento y abastecimiento de agua con una inversión cercana a los 400.000 euros y un plazo de ejecución de ocho meses.

No es una obra para lucirse en Instagram… aunque seguro que la Oficina Municipal de Comunicación hará sus deberes y encontrará el ángulo, el casco reglamentario y la retroexcavadora más fotogénica del término municipal. Porque si algo tiene el urbanismo moderno es que incluso lo que ocurre bajo tierra acaba encontrando su hueco en una galería institucional.
Más allá de la anécdota, el proyecto pone el foco en zonas donde el paso del tiempo y la acumulación de parches han convertido las redes en una fuente constante de problemas. Traducido al lenguaje vecinal: tuberías fatigadas, colectores obsoletos y soluciones que ya no dan más de sí. Actuar ahora no es un alarde, es una necesidad.
En materia de saneamiento, las obras se concentrarán en calles muy reconocibles para cualquiera que pise el casco urbano: Vaqueras, Divino Figueroa, Teniente Ruiz, la avenida de los Reyes Magos, la Calle Mayor y la Calle La Rosa. En todos estos puntos se procederá a la renovación completa de los colectores principales y sus ramales, así como de las acometidas domiciliarias y los imbornales. Una intervención integral que busca evitar filtraciones, atascos y episodios poco agradables cada vez que el cielo decide tomarse en serio lo de llover.
No es una actuación vistosa, pero sí de esas que, cuando no se hacen, acaban protagonizando quejas vecinales, cortes de tráfico de urgencia y comunicados explicativos a destiempo. Mejor prevenir bajo tierra que improvisar en superficie.
El proyecto también aborda mejoras en la red de abastecimiento de agua, ese servicio que solo se recuerda cuando falla. En la calle Azahar se renovarán íntegramente las acometidas, mientras que en la calle Salamanca se sustituirá una antigua tubería de fibrocemento, un material que pertenece más al archivo histórico que a una ciudad que aspira a redes modernas, seguras y fiables. La intervención permitirá mejorar la calidad del suministro y reducir averías y pérdidas que, al final, se pagan entre todos.
La inversión, cercana a los 400.000 euros, no va a transformar Alcalá en un laboratorio futurista ni en un referente internacional del urbanismo hidráulico, pero sí refuerza algo mucho más básico y sensato: el mantenimiento responsable de las infraestructuras. Esa política poco vistosa que no suele dar grandes réditos electorales, pero que evita sustos, gastos mayores y cabreos colectivos en el futuro.
Porque gobernar una ciudad Patrimonio de la Humanidad no consiste solo en cuidar fachadas, plazas y eventos. También implica atender a esa Alcalá invisible que discurre bajo nuestros pies. Y esta vez, sin grandes alardes, más allá del inevitable reportaje, la inversión va exactamente donde tiene que ir: a las entrañas de la ciudad.


















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