- La dimisión de Sarabia abre unas elecciones al Rectorado de la UAH con tres candidaturas, plazos ajustados y un debate real sobre continuidad, poder y futuro.
La dimisión de María Sarabia como vicerrectora de Relaciones Institucionales y Coordinación del Rectorado de la Universidad de Alcalá no es un gesto administrativo ni un simple trámite previo a una candidatura. Es, en términos universitarios y políticos, un movimiento de alto voltaje que marca el inicio real de las elecciones al Rectorado de la UAH y fija, desde el primer momento, el marco ético y narrativo del proceso.
Sarabia presentó su renuncia el viernes 23 de enero, antes incluso de la convocatoria formal de los comicios, apelando a la coherencia institucional, la igualdad de condiciones entre candidaturas y la transparencia. Un gesto poco habitual en procesos universitarios recientes y que, de inmediato, la sitúa en una posición diferenciada dentro del tablero electoral.
Ese movimiento cobra aún más sentido si se atiende al contexto previo. La candidatura de Carmelo García Pérez llevaba meses instalada en la conversación universitaria y, de hecho, fue anticipada ya en septiembre de 2025 por el propio rector, José Vicente Saz, cuando, al referirse a su salida del cargo, apuntó abiertamente a la continuidad como escenario deseable: “Sin duda alguna que lo voy a echar de menos, no lo niego, aunque también voy a estar muy contento, sobre todo si la persona que continúa la labor sigue por un rumbo de tranquilidad y mantiene la universidad como creo que está ahora, que es una universidad tranquila, trabajadora, que da un excelente rendimiento social”.
Del mismo modo, este medio adelantó en primicia en octubre de 2025 la presentación de la candidatura de Antonio Portilla Figueras, configurando un escenario electoral que, aunque formalmente arranca ahora, lleva meses gestándose en segundo plano.
María Sarabia: liderazgo académico, experiencia política y un perfil ideológico reconocible
La candidatura de María Sarabia se apoya en un perfil sólido y muy visible dentro y fuera de la universidad. Cántabra de nacimiento (Santander, 1979), es catedrática de Organización de Empresas y una figura habitual en actos académicos, institucionales y foros públicos. Dirige el Aula de Debate y Oratoria de la Universidad de Alcalá y cuenta con una reconocida trayectoria en este ámbito, habiendo sido campeona de España de Debate Universitario y de la Liga Iberoamericana de Debate Universitario, además de jueza en competiciones nacionales e internacionales.
Su trayectoria institucional va mucho más allá del ámbito universitario. Sarabia ha ocupado durante años cargos de responsabilidad en la Administración General del Estado, siempre en etapas de gobiernos del Partido Popular. Entre ellos figuran su labor como vocal asesora en el Gabinete de la Ministra de Sanidad, Ana Mato, entre 2012 y 2014; como directora de gabinete del Secretario General de Universidades entre 2014 y 2016, durante los mandatos de los ministros José Ignacio Wert y Íñigo Méndez de Vigo; y como vocal asesora y directora de gabinete en el Ministerio del Interior, en la Secretaría de Estado de Seguridad, entre 2016 y 2018, con Jorge Fernández Díaz y Juan Ignacio Zoido como ministros.
Este currículum político-administrativo le ha permitido adquirir un profundo conocimiento de los resortes del poder institucional y una amplia red de contactos, pero también sitúa su candidatura en un espacio ideológico claramente identificable dentro del ecosistema universitario. Un elemento que no forma parte explícita de su discurso, pero que está presente en el análisis interno que hace buena parte de la comunidad académica.
Esa cercanía a los espacios de poder se ha visualizado también en el ámbito local. Sarabia ha sido una figura muy presente en actos externos de la Universidad, como FITUR, donde llegó a hacerse un selfie con la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet. Un gesto aparentemente anecdótico, pero que refuerza la percepción de una candidata cómoda en entornos institucionales gobernados por el PP.
La gran incógnita que algunos sectores plantean es hasta qué punto ese perfil político será una fortaleza o un lastre en un escenario complejo, como el que dibuja la relación de las universidades públicas madrileñas con el Gobierno regional. ¿Podrá una rectora con este recorrido plantar cara a Isabel Díaz Ayuso, en coordinación con el resto de universidades de Madrid, en cuestiones clave como la financiación, la autonomía universitaria o la aplicación de la nueva normativa? La pregunta flota ya en los corrillos universitarios.
Sarabia aspira, además, a convertirse en la primera mujer rectora de la Universidad de Alcalá, un hito histórico que acompaña, pero no sustituye, a una candidatura que se presenta como ambiciosa y orientada a reforzar el liderazgo institucional de la UAH.
Carmelo García Pérez: el candidato de la continuidad y el respaldo del rector saliente
Frente a esta propuesta se sitúa la candidatura de Carmelo García Pérez, actual vicerrector del Campus de Guadalajara y figura clave de la gestión universitaria de las últimas décadas. Su nombre no surge de manera abrupta ni inesperada, sino que ha sido señalado de forma progresiva como el relevo natural de José Vicente Saz.
García Pérez es, de hecho, el miembro del actual equipo rectoral con mayor experiencia acumulada. Ha sido vicerrector con Virgilio Zapatero, Fernando Galván y el propio Saz, y ha ocupado responsabilidades clave en docencia, estudiantes y campus. Su gestión al frente del Campus de Guadalajara, en pleno proceso de expansión y redefinición, constituye su principal carta de presentación.
Su candidatura es percibida mayoritariamente como la opción explícita de continuidad, no solo por afinidad con el rector saliente, sino porque representa estabilidad institucional en un momento de cambios normativos relevantes, como la futura ley universitaria madrileña y la negociación de la financiación plurianual.
A diferencia de María Sarabia, García Pérez mantiene su cargo de vicerrector mientras desarrolla una intensa precampaña que se prolonga desde hace meses. Una estrategia basada en encuentros personales y en la recogida de apoyos mediante firmas, que, aunque habitual en el ámbito universitario, ha generado cierta incomodidad en algunos sectores de la comunidad académica.
Especialmente entre personal con situaciones más frágiles o de dependencia jerárquica, esta dinámica ha sido vivida con reservas, alimentando un debate soterrado sobre la conveniencia de separar con mayor claridad la gestión institucional y la carrera electoral.
Antonio Portilla: el outsider que cuestiona la inercia y puede alterar el guion
La tercera candidatura es la de Antonio Portilla Figueras, catedrático de Teoría de la Señal y Comunicaciones, y la que se sitúa más claramente fuera del eje de poder tradicional de la UAH. Portilla anunció su candidatura en octubre de 2025, en una información adelantada por este medio, y lo hizo con una estrategia propia, basada en la participación y la construcción colectiva.
Su proyecto se articula en torno al portal Reilusiónate UAH, concebido como un espacio abierto para recoger propuestas de docentes, estudiantes, PTGAS y ciudadanía del entorno del Corredor del Henares. Portilla reivindica una universidad más viva internamente, menos acomodada y más conectada con sus valores fundacionales.
Aunque se le ha etiquetado como outsider, su candidatura no carece de estructura. Su equipo está integrado mayoritariamente por antiguos decanos y decanas con amplia experiencia de gestión, especialmente durante la pandemia de 2020, cuando la universidad afrontó uno de los momentos más complejos de su historia reciente.
Portilla advierte de que la continuidad sin reflexión puede derivar en conformismo y pérdida de ambición. Frente a ello, plantea valentía, innovación y una universidad capaz de repensarse a sí misma. En un escenario con voto ponderado y con una comunidad universitaria diversa, no son pocos quienes consideran que podría convertirse en la sorpresa del proceso si logra movilizar a sectores menos alineados con las estructuras tradicionales de poder.
Calendario, LOSU y un mandato único que marcará una etapa completa
El calendario electoral ya está definido y deja poco margen a la improvisación. La convocatoria oficial se realizará el 29 de enero, con publicación de censos al día siguiente. Las candidaturas deberán presentarse entre el 9 y el 12 de febrero, la campaña se desarrollará del 19 al 27 de febrero y la primera vuelta se celebrará el 3 de marzo. Si fuera necesaria una segunda vuelta, tendrá lugar el 10 de marzo, con proclamación definitiva el 16 de marzo.
Estas elecciones serán las primeras bajo el marco de la Ley Orgánica del Sistema Universitario (LOSU), que introduce cambios sustanciales: se amplía el abanico de posibles candidaturas y se establece un mandato único de seis años, en lugar de dos de cuatro. Lo que se decida ahora marcará el rumbo de la Universidad de Alcalá durante todo un ciclo completo.
Con una universidad institucionalmente tranquila, pero con debates latentes sobre liderazgo, modelo y ambición, la dimisión de María Sarabia ha activado un proceso que ya no admite lecturas complacientes. Tres candidaturas, tres estilos y una comunidad universitaria consciente de que esta vez, más que nunca, el resultado no está escrito de antemano.

















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