
-
Vecinos de Los Hueros piden revocar la aprobación de la planta solar La Rubia y abrir un proceso real de participación ciudadana.
El pleno de esta tarde (19:00 h) se anuncia tenso en Villalbilla, donde crece la indignación por la aprobación de la planta fotovoltaica La Rubia y la amenaza de nuevos proyectos en el entorno del Cerro del Viso y la Dehesa de Los Hueros. Lo que nació como un expediente técnico se ha convertido en una batalla por el paisaje, la identidad y la participación ciudadana.
El pasado 3 de julio, el Pleno de Villalbilla aprobó definitivamente el Plan Especial de Infraestructuras para la instalación de una planta solar de 4,08 MW promovida por RP Energía Dos S.L., con sede en Sevilla. El proyecto, bautizado como La Rubia, ocupará unas 10,8 hectáreas en las parcelas 215 y 1222 del paraje de Los Hueros, con una línea de evacuación subterránea de 1,5 kilómetros y la promesa de cumplir todos los informes medioambientales y técnicos.
Una decisión que encendió la mecha
El expediente, contenido en el acta oficial del Pleno, se tramitó con informes favorables de la Comunidad de Madrid en materia de biodiversidad, vías pecuarias, patrimonio y evaluación ambiental. El propio informe de la Dirección General de Transición Energética concluyó que “no se aprecian efectos significativos sobre el medio ambiente”.
Sin embargo, esa letra fría de la legalidad chocó pronto con la percepción ciudadana. En las urbanizaciones de La Alcazaba y Los Hueros, muchos vecinos aseguran que no se les informó debidamente y que la planta se ubicará a escasos metros de sus viviendas, dentro de un espacio conocido popularmente como la Dehesa de Los Hueros, considerado el pulmón verde que separa el núcleo urbano de Alcalá y Villalbilla.
A través del manifiesto titulado “Salvemos la Dehesa de Los Hueros”, residentes de la zona denunciaron que la decisión “solo beneficia a la empresa promotora” y que el ayuntamiento “ha regalado el bienestar de sus vecinos sin contrapartida alguna”. En la misma línea, un texto difundido por la plataforma Henares Verde advierte que el proyecto supondrá “una industrialización masiva del suelo rústico y un impacto paisajístico incalculable”.
El “pulmón verde” y la batalla por el paisaje
El conflicto ha trascendido el plano administrativo para convertirse en una causa de defensa del territorio. Vecinos, colectivos y grupos ecologistas denuncian que la planta La Rubia puede ser solo la primera pieza de un mosaico de macroplantas fotovoltaicas que cercarán el entorno del Cerro del Viso y el valle del Henares, un espacio de alto valor natural y simbólico para los municipios del entorno complutense.
En los últimos días, la polémica se ha amplificado tras conocerse otro proyecto mucho mayor, la planta Envatios XXIV – Fase III, con 70,8 MW de potencia, cuya declaración de utilidad pública fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 27 de septiembre. Aunque el gobierno local asegura que esta segunda instalación no se ubicará dentro del término de Villalbilla, los vecinos temen que el municipio acabe rodeado por un “mar de placas”.
Las imágenes de Google Street View en la zona campos abiertos, caminos rurales y lomas suaves contrastan con el modelo de explotación industrial que se plantea. “Nos quieren quitar el horizonte”, resumía gráficamente un vecino en redes sociales.
El alcalde, José Luis Luque Lorente (PIM), ha insistido en que el Ayuntamiento cumplió escrupulosamente los trámites y que “el proyecto no afectará a suelo urbano ni residencial”. En varios comunicados oficiales, el consistorio ha defendido que la línea de evacuación no cruzará el casco urbano y que se limitará el uso de caminos solo durante la fase de obras. No obstante, reconoce que el Ayuntamiento no fue informado del proyecto mayor cuando este comenzó a tramitarse en 2022.
Pese a esas explicaciones, la desconfianza crece. El pleno convocado para esta tarde promete ser intenso: los colectivos vecinales han solicitado intervenir para pedir la revocación del acuerdo de julio y la apertura de un proceso participativo real sobre cualquier iniciativa fotovoltaica que afecte al municipio.
Renovables sí, pero no así
El discurso vecinal no se opone a las energías limpias, sino a su ubicación y a la forma en que se deciden. “No estamos contra las renovables, estamos contra el greenwashing”, subrayan desde el manifiesto de Henares Verde. “La transición ecológica no puede hacerse destruyendo los pocos ecosistemas vivos que nos quedan”.
Las críticas apuntan también a la falta de contrapartidas locales. A diferencia de otros municipios que negocian compensaciones ambientales o inversiones públicas, Villalbilla no habría obtenido, según los vecinos, ningún beneficio concreto, más allá de la reparación de un pequeño paso sobre el arroyo de Anchuelo. “Una risa, vamos”, ironiza el documento difundido por los residentes de La Alcazaba.
La movilización ha tomado fuerza en redes sociales, especialmente a través de la página de Facebook Henares Verde y la petición en Change.org titulada “Salvemos la Dehesa de Los Hueros”, que ya supera varios centenares de firmas. Este movimiento ha conseguido tejer alianzas con colectivos ecologistas y asociaciones de Alcalá de Henares, conscientes de que la frontera municipal no detiene el impacto paisajístico.
Mientras tanto, el pleno de esta tarde se percibe como un punto de inflexión. Los vecinos quieren que el Ayuntamiento exija a la Comunidad de Madrid la paralización del proyecto, o al menos que se someta a una nueva evaluación ambiental más exhaustiva. También reclaman que se estudien alternativas de ubicación, como tejados de naves industriales, polígonos o terrenos ya degradados.
“Nos están convirtiendo en un solar industrial sin preguntarnos nada”, se lee en uno de los mensajes difundidos por los organizadores de la protesta. Y añaden: “Villalbilla no se opone al progreso, pero sí a que se decida sobre su futuro sin sus vecinos”.
Un debate que trasciende fronteras locales
Más allá de la tensión puntual, el caso de Villalbilla refleja un dilema que se repite en toda España: cómo compatibilizar la expansión de las energías renovables con la preservación del paisaje y la participación ciudadana.
Cada vez más municipios rurales o periurbanos denuncian la falta de planificación territorial en la implantación de macroplantas solares. Lo que debería ser una transición energética justa, muchas veces se traduce en conflictos locales y sensación de agravio.
En ese equilibrio frágil entre el kilovatio y la dehesa, Villalbilla se juega mucho más que una votación plenaria. Se juega la definición de su propio modelo de territorio: si seguirá siendo ese pueblo “entre el campo y la ciudad”, o si su horizonte quedará definitivamente cubierto por un mar de silicio y reflejos.
👉 Para más información, puedes consultar la noticia publicada en ALCALÁ HOY el 29 de septiembre de 2025: Villalbilla se enfrenta a un mar de placas solares frente al Viso

















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a






