Alcalá aplaza al domingo su cita con la historia: el Dos de Mayo se recorre paso a paso por la ciudad

El itinerario histórico sobre el Dos de Mayo en Alcalá de Henares, guiado por Vicente Fernández, traslada su fecha al domingo 3 de mayo debido a la previsión de lluvia. La cita, ya consolidada como uno de los paseos culturales más seguidos de la ciudad, mantiene su esencia: gratuita, sin inscripción y abierta a todo el público. Durante casi dos horas, el recorrido reconstruirá el papel complutense en la Guerra de la Independencia.

"La Gesta de los Zapadores de Alcalá" de Augusto Ferrer-Dalmau
  • El recorrido aborda el Dos de Mayo desde Alcalá, con episodios propios como los zapadores, la lectura del bando y la presencia del Empecinado.
Foto de Pedro Enrique Andarelli

La historia, cuando se camina, pesa distinto. Y en Alcalá de Henares hay un hombre, bueno, y ya una pequeña multitud detrás, que se ha empeñado en demostrarlo domingo tras domingo. El historiador Vicente Fernández vuelve a la carga con uno de sus itinerarios más emblemáticos, el dedicado al Dos de Mayo y a la Guerra de la Independencia, aunque este año con giro de guion: la lluvia ha obligado a mover la cita del sábado 2 al domingo 3 de mayo. Misma hora, 10:30. Mismo punto de partida: el Monumento a Cervantes en la Plaza. Y la misma fórmula que ha convertido estos paseos en un pequeño fenómeno cultural local: gratuito, sin reserva y sin límite de aforo.

No es un cambio menor, aunque lo parezca. Este itinerario es uno de los pocos que rompe la norma del calendario mensual. Si normalmente las rutas se celebran el primer domingo de cada mes, la de mayo se fija, casi con vocación de ritual,  en el propio Dos de Mayo, caiga cuando caiga. Este 2026 tocaba sábado, pero el cielo ha dicho lo contrario. Y Fernández, que sabe que la historia se disfruta mejor sin paraguas en ristre, ha optado por desplazar la cita 24 horas. Un ajuste logístico que no altera lo esencial: el viaje.


Una guerra que empieza en Madrid… y se entiende en Alcalá

Porque eso es, en realidad, lo que propone este itinerario: un viaje de casi dos horas (exactamente una hora y 55 minutos, que aquí todo está medido) por uno de los episodios más decisivos de la historia contemporánea española. Pero con un matiz importante: no se trata de repetir lo ya sabido sobre el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, sino de entender cómo ese estallido se vivió, se interpretó y se combatió en Alcalá de Henares.

El recorrido arranca situando el contexto. Y no es poca cosa. La Guerra de la Independencia no fue solo un conflicto español: fue, en realidad, una guerra peninsular que implicó también a Portugal y que se enmarca en el gran tablero europeo de las guerras napoleónicas. De ahí se baja al detalle local, a ese momento concreto en el que la noticia de los sucesos de Madrid llega a Alcalá. ¿A qué hora se supo? ¿Cómo circuló la información? ¿Qué reacción provocó?

Y ahí aparece una de las claves más sugerentes del itinerario: los dos bandos de aquel día. El de Móstoles, que pasó a la historia con letras mayúsculas, y el de Alcalá, anterior en el tiempo pero mucho menos conocido. La pregunta es inevitable,y Fernández la lanza sin rodeos: ¿por qué uno trascendió y el otro no? La respuesta, como casi siempre en historia, mezcla política, difusión y relato.


Zapadores, universitarios y ciudadanos armados

Pero el paseo no se queda en la anécdota. Se adentra en episodios de mayor calado que sitúan a Alcalá en el mapa nacional de la contienda. Dos de ellos destacan especialmente: la formación del primer grupo armado de ciudadanos y el primer hecho de armas del Ejército español como tal durante la guerra, conocido como la “Retirada de los Zapadores de Alcalá”.

El itinerario pone literalmente los pies en esos escenarios. Se visitan los emplazamientos donde estuvieron el Cuartel de Zapadores y la Academia de Ingenieros, piezas clave en aquel momento. Se señala dónde acamparon los soldados que huyeron de Madrid para no someterse a la autoridad de Joachim Murat y continuar la lucha contra el ejército napoleónico. Y se sigue su rastro hacia otros frentes.

La Universidad de Alcalá, cómo no, ocupa un lugar destacado en el relato. No solo como espacio físico, por el que también se pasa, sino como institución golpeada por la guerra. Fernández detalla la incorporación de universitarios al combate y explica cómo la institución llegó a quedarse sin fondos y de qué manera logró salir adelante. Historia académica, sí, pero también historia de supervivencia.


Una ciudad sitiada: impuestos, hospitales y saqueos

El itinerario también se detiene en la vida cotidiana bajo ocupación. Porque la guerra no son solo batallas: es, sobre todo, la presión constante sobre la población civil. Se aborda la fuerte carga fiscal impuesta por el gobierno de José Bonaparte, la situación de los distintos sectores sociales y las tensiones que se vivieron en la ciudad.

Hay espacio, además, para señalar los antiguos hospitales militares, los puntos donde se concentró la destrucción más significativa y las fortificaciones del Palacio Arzobispal. Incluso la muralla de Alcalá, que hoy se contempla como elemento patrimonial, vuelve a adquirir en el relato su última función militar.

Y luego están los episodios más duros: los saqueos. Dos, especialmente violentos, con víctimas incluidas. Momentos en los que la ciudad dejó de ser escenario para convertirse en objetivo.

Fernández no renuncia tampoco a los detalles más humanos,o más absurdos, de la historia. Como el caso del soldado francés que murió, según se cuenta, por pura estupidez. Un recordatorio, casi irónico, de que la guerra también está hecha de errores individuales.


El Empecinado y la memoria que se lee en voz alta

El tramo final del recorrido se centra en los combates que tuvieron lugar en Alcalá, con especial atención al protagonizado por las tropas de Juan Martín Díez, “El Empecinado”, uno de los guerrilleros más célebres de la contienda. La ruta incluye la visita al que se considera el único monumento dedicado a su figura en toda España, un punto de memoria que conecta el pasado con el presente.

Pero si hay un momento que define el espíritu de este itinerario es el cierre. Como cada año, el recorrido concluye en la Plaza de Cervantes, frente al antiguo Ayuntamiento, con la lectura del Bando del Corregidor Agustín de Quadros, aquel documento del 2 de mayo de 1808 que llamaba a la resistencia contra el ejército francés y a acudir en auxilio de Madrid.

No es una simple recreación. Es casi un acto cívico. Una manera de devolver la voz a un texto que, en su momento, buscaba movilizar a toda una ciudad.

Este año, además, la lectura tendrá un protagonista invitado: Luis Miguel Ballesteros, conocido como “El Mudo” en el mundo del motociclismo, habitual del Museo de la Moto de Alcalá y recientemente reconocido con el Premio de Honor 2026 de los Premios Mototurismo. Un perfil inesperado, quizá, pero que encaja con la lógica abierta de estos itinerarios: la historia no pertenece solo a quienes la estudian, sino también a quienes la sienten.


Un fenómeno que ya es tradición

Lo que empezó como una iniciativa casi artesanal se ha consolidado como una de las propuestas culturales más singulares de la ciudad. Cada primer domingo de mes,   salvo contadas excepciones como esta,  decenas, a veces cientos de personas, se reúnen para seguir a Fernández por el casco histórico. Sin inscripción, sin protocolo, sin más requisito que estar allí a la hora señalada.

Hay algo de ritual en esa escena: el grupo que se forma, las miradas curiosas de quienes pasan, las paradas improvisadas, el silencio atento cuando la explicación lo requiere. Pero también hay algo más profundo: una forma de apropiarse de la ciudad a través de su historia.

En un contexto donde el consumo cultural tiende a ser rápido, fragmentado y muchas veces superficial, estos itinerarios proponen justo lo contrario: tiempo, escucha y contexto. Casi dos horas de paseo para entender no solo qué ocurrió, sino por qué importa.

Y ahí está, probablemente, la clave de su éxito. No se trata solo de aprender datos, sino de reconstruir relatos. De conectar puntos. De mirar una calle, una plaza o un edificio y saber que, en algún momento, allí pasó algo que merece ser contado.

Este domingo 3 de mayo, si el tiempo lo permite, y todo apunta a que sí, Alcalá volverá a contarse a sí misma. Y lo hará, como siempre, caminando.Y, quien quiera recibir notificación regular de todos los Itinerarios que se hacen mensualmente, tan solo tiene que enviar un wasap al teléfono 680 52 43 85 solicitando ser incluido.

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