- Más de 170 militantes socialistas reclamaron primarias y democracia interna tras el cierre de la sede socialista de la calle Río Miño.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y vídeo de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
La escena tenía algo de metáfora política y algo de síntoma histórico. A las siete de la tarde, más de un centenar de militantes socialistas comenzaron a concentrarse ante la Casa del Pueblo del PSOE de Alcalá de Henares con la intención de participar en un encuentro convocado por ámbitos de la militacia de la agrupación, a tenor de lo visto muy significativa, para reclamar la apertura de un proceso asambleario y la convocatoria urgente de primarias. La sede, sin embargo, permanecía cerrada. Un cartel informaba de una avería. Dentro no había actividad. Fuera, en cambio, empezaba a formarse una de las movilizaciones internas más importantes que ha vivido el socialismo alcalaíno en décadas recientes.
Lo ocurrido después terminó convirtiéndose en una imagen difícil de borrar para quienes la vivieron. Lejos de dispersarse tras comprobar que no podrían acceder a la sede de la calle Río Miño, los militantes comenzaron a reorganizarse sobre la marcha. En apenas unos minutos, el encuentro se trasladó a un espacio alternativo cedido para la ocasión en la cercana calle de la Pescadería. El lugar escogido tenía un nombre casi demasiado perfecto para el momento político que atravesaba el partido: “Plan B”.
Allí, en un salón improvisado que terminó completamente abarrotado, cerca de 170 personas volvieron a reunirse entre aplausos, conversaciones agitadas y una mezcla de indignación y entusiasmo político. Lo que inicialmente iba a ser una reunión interna acabó transformándose en una demostración pública de fuerza militante frente al bloqueo orgánico que denuncia la militancia crítica del PSOE complutense. El ambiente tenía algo de asamblea política clásica y algo de reencuentro emocional. Muchos asistentes llevaban meses sin coincidir cara a cara fuera de actos oficiales o reuniones extremadamente controladas. La sensación era que, más allá de nombres y familias internas, existía una necesidad acumulada de hablar, escucharse y recuperar un espacio político propio dentro de la agrupación.
Una sede cerrada y una militancia que no se resigna
El cierre de la Casa del Pueblo marcó inevitablemente toda la jornada. Aunque oficialmente la clausura temporal se atribuyó a una avería, entre muchos asistentes predominaba la sensación de que el episodio representaba algo más profundo: el cierre simbólico de los espacios de participación interna en un partido históricamente asociado al debate colectivo y a la democracia militante.
“Queríamos socializar la sede como espacio de debate entre compañeros y compañeras”, explicaba Sergio, uno de los organizadores del encuentro, en declaraciones realizadas antes del traslado al local alternativo. “Queremos participar, queremos saber qué está pasando, queremos hablar del futuro del partido y también de Alcalá”.
El malestar no se limitaba únicamente a la imposibilidad material de acceder al local. Lo que flotaba en el ambiente era una sensación más amplia de desconexión entre la actual comisión gestora y buena parte de la militancia. Muchos asistentes insistían en que el problema de fondo no era una avería puntual, sino la percepción creciente de que el partido atraviesa una crisis de participación y legitimidad interna.
Algunos militantes veteranos iban todavía más lejos. Uno de ellos resumía la situación con una frase demoledora: “Me siento humillado. Que después de tantos años tengamos que estar encerrados en un bar de copas para hablar del Partido Socialista”. Otro asistente comparaba directamente la situación con una “dictadura”, mientras varios compañeros asentían entre murmullos de desaprobación hacia la gestión de la crisis.
La imagen de decenas de militantes desplazándose desde la sede cerrada hasta el “Plan B” terminó adquiriendo una potencia política inesperada. “La Casa del Pueblo no es solo un edificio”, comentaba uno de los asistentes. “La Casa del Pueblo es donde está la militancia”. La frase resumía bastante bien el espíritu de una tarde en la que muchos socialistas sintieron que estaban protagonizando algo más importante que una simple reunión improvisada.
Nogués rompe su silencio: “Yo no importo, importa el partido”
Uno de los momentos más intensos de la tarde llegó con la intervención del concejal y exsecretario de Organización Enrique Nogués, convertido en las últimas semanas en epicentro involuntario de la guerra interna que atraviesa el socialismo alcalaíno.
Visiblemente emocionado por momentos, Nogués denunció duramente la filtración a determinados medios de informaciones relacionadas con el expediente disciplinario abierto en su contra y vinculó directamente esa maniobra con la batalla interna que vive el partido. “Justo hoy que nos reunimos, filtran a Okdiario que a mí me han puesto una sanción. Casualidad, casualidad”, afirmó ante los asistentes.
En uno de los pasajes más duros de su intervención, relató el impacto personal que había supuesto verse expuesto públicamente en plena crisis interna. “Yo no le deseo a nadie que mientras está limpiando la mierda del pañal de su hija le estén llamando ABC, OKDIARIO o La Razón preguntándole si ha estado con una puta”, dijo ante un auditorio en silencio absoluto.
Pero quizá el momento más significativo llegó cuando trató de desplazar el foco desde su situación personal hacia el futuro colectivo del partido. “Yo no importo. Hay cosas mucho más importantes que un militante, que un expediente y que una circunstancia. Lo importante es el partido”, sostuvo.
Nogués apeló además a la memoria histórica del socialismo alcalaíno y reivindicó el papel transformador que el PSOE ha tenido en la ciudad durante décadas. Recordó antiguos gobiernos municipales socialistas y defendió que el partido necesita volver a conectar con la ciudadanía desde la legitimidad interna y no desde estructuras cerradas sobre sí mismas. “La gente nos está esperando”, afirmó en otro momento de su intervención. “Pero luchar sin una ejecutiva es luchar con una mano atada a la espalda”.
El mensaje conectó especialmente con una idea repetida durante toda la tarde: la necesidad urgente de devolver la voz a la militancia mediante una asamblea y unas primarias capaces de desbloquear la situación interna antes de las elecciones municipales de 2027.
Veteranos, jóvenes y militancia histórica: el regreso del debate socialista
Uno de los elementos más llamativos del encuentro fue la diversidad de perfiles presentes. En la sala convivían jóvenes militantes con históricos dirigentes socialistas de Alcalá, antiguos concejales, sindicalistas y veteranos afiliados que evocaban etapas mucho más duras del partido, coincidiendo en el evento con actuales concejales como Miguel Carlos Castillejo, Enrique Nogués y Alba Ibáñez.
Algunos recordaban persecuciones políticas, atentados contra cargos públicos socialistas o conflictos internos de otras épocas. Otros alertaban sobre el riesgo de que el PSOE de Alcalá termine desconectándose de la ciudad y de su propia base social. Un veterano militante recordaba incluso cómo antiguos alcaldes y dirigentes socialistas habían sufrido campañas de acoso político y defendía que precisamente por esa historia el partido debía comportarse de manera diferente internamente.
También hubo críticas muy duras hacia el funcionamiento interno de la agrupación durante los últimos años. Algunos asistentes denunciaron la falta de debate real, la concentración de decisiones en círculos reducidos y el progresivo alejamiento entre cargos institucionales y militancia de base. “Un partido fuerte no puede tener silenciada a su gente”, afirmaba otro de los intervinientes mientras varios asistentes asentían desde el fondo de la sala.
La presencia de jóvenes militantes aportó además una energía distinta al encuentro. Muchos insistían en que no querían heredar un partido fracturado ni reducido a luchas internas permanentes. Reclamaban participación, debate y capacidad de decisión real. Para algunos, aquella noche suponía incluso su primera experiencia de intervención política colectiva dentro de la agrupación.
Las críticas a la actual situación convivían, sin embargo, con llamamientos constantes a la unidad futura. Nadie hablaba abiertamente de ruptura. Lo que se reclamaba era precisamente lo contrario: reconstruir la cohesión interna a través de mecanismos democráticos y participación real.
El pulso continúa
La movilización de este martes supone un salto cualitativo en la crisis del PSOE complutense. Hasta ahora, el conflicto se había expresado principalmente mediante comunicados, declaraciones cruzadas o movimientos orgánicos internos. Lo vivido en el “Plan B” fue otra cosa: una demostración visible de capacidad de convocatoria y organización por parte de sectores de la militancia que consideran agotada la etapa de provisionalidad representada por la actual gestora.
En varios momentos de la tarde resonó una misma idea: “sin voz no hay partido”. La frase, convertida ya en lema de la mayoría crítica, resume bastante bien el clima que se respiraba entre los asistentes. También se repitió otra convicción: que sin primarias y sin una dirección legitimada por la militancia será imposible reconstruir un proyecto político competitivo capaz de disputar la Alcaldía en 2027 al actual gobierno de PP y Vox.
Lo que comenzó con una sede cerrada terminó convirtiéndose en una afirmación colectiva de presencia política. Una militancia que esperaba entrar en su Casa del Pueblo acabó llenando un local alternativo para exigir participación, debate y primarias.
Y quizá ahí resida la verdadera dimensión política de lo ocurrido: en la imagen de un partido que intenta contener su crisis interna mientras una parte creciente de su base reclama volver a decidir su propio rumbo. Una militancia que, lejos de resignarse, parece decidida a seguir presionando hasta recuperar la voz que siente haber perdido.
























Demasiadas casualidades,avería,comunicado negando el derecho a reunión,comunicado de proposición de apertura de expediente sancionador.Esta muy claro,la Gestora está en contra de los intereses y derechos,de la militancia alcalaína.La Gestora,está poniendo a la Agrupación,a los pies de los caballos.