- La ciudad se convierte en escenario vivo durante 23 días con teatro, danza, música y espectáculos para todos los públicos.
Este viernes 13 de junio arranca con todo el boato la vigésimo cuarta edición del Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro “Clásicos en Alcalá”, que se prolongará hasta el 6 de julio con cerca de 90 representaciones a cargo de 62 compañías nacionales e internacionales. El lema de este año, “Sueña los clásicos”, promete invitar a soñar… aunque no todos los alcalaínos tengan derecho a almohada.

Durante 23 días, Alcalá de Henares se convertirá en un gran escenario: teatro, música, danza, circo, poesía y pasacalles inundarán plazas, calles, auditorios y templos del Centro Histórico. En los balcones ondean las banderolas como pendones de justa, y hasta la Torre de Santa María ha sido engalanada con una gran lona conmemorativa. La ciudad, Patrimonio de la Humanidad, se viste de época para soñar, reír, llorar y, por supuesto, posar.
Como es tradición, el telón se levanta en el Teatro Salón Cervantes, esta vez con el estreno absoluto de Numancia, tragedia cervantina versionada y dirigida por José Luis Alonso de Santos, flamante Premio Fuente de Castalia. También se inaugura la programación de calle con Vertumno. Siglo de Oro y risas, una divertida propuesta itinerante con sello complutense. Y para cerrar la jornada inaugural, el Ballet Albéniz presenta en el Auditorio Paco de Lucía una adaptación dancística de La Gitanilla.
El sábado 14 y el domingo 15 se desplegará una nutrida programación con montajes de compañías locales como La Jara o Maru-jasp, propuestas internacionales como la uruguaya Entre rimas y riberas, y clásicos de Calderón como La hija del aire. La jornada del sábado contará con un total de seis convocatorias, y arrancará con una propuesta singular que une ingenio gráfico y espíritu callejero: El Siglo de Oro de las caricaturas.
Esta actividad, que comienza a las 11:00 h., tiene como protagonista al querido humorista gráfico alcalaíno Mon, quien recorrerá las calles del Centro Histórico inmortalizando en viñetas a todo viandante que se preste al arte de la risa dibujada. Una forma viva y cercana de reinterpretar los clásicos desde el trazo rápido, la ironía visual y el contacto directo con la ciudadanía. No todo el teatro está sobre el escenario: a veces también se dibuja en un papel, a pie de plaza.
A las 11:30 h., el patio del Hospital de Antezana acogerá la comedia El sueño del perro, a cargo del Grupo de Teatro La Jara y Coros y Danzas La Nacencia. Por la tarde, el auditorio del Centro Cultural Gilitos recibirá a La reina cautiva, una producción de Maru-jasp con música en vivo y encuentro posterior con el público. A las 19:30 h., el Corral de Comedias se suma con el estreno en España de La hija del aire, de Calderón, a cargo de la compañía Luna de Plata, mientras que el Teatro Salón Cervantes ofrecerá la segunda función de Numancia a las 20:00 h. La jornada culminará en la Capilla de San Ildefonso con el espectáculo poético Entre rimas y riberas, a partir de los sonetos de Garcilaso de la Vega.
El domingo arranca con el segundo pase de El Siglo de Oro de las caricaturas, nuevamente con Mon al lápiz, y una nueva función de Entre rimas y riberas a las 11:30 h. Por la tarde, se repiten las funciones de La reina cautiva, La hija del aire y Numancia. El broche final del fin de semana lo pone el espectáculo de calle De plumas y otros espíritus, una coproducción de España, Bolivia y Colombia, que parte a las 21:00 h. de la Plaza de los Santos Niños con pirotecnia, zancudos, títeres y mitología andina, recorriendo toda la calle Mayor.
Todo parece indicar que Alcalá vuelve a soñar los clásicos… al menos, en superficie. Porque como ya dijimos en nuestra Carta abierta del 9 de abril, no todo lo que reluce es oro del Siglo de Oro.
Aquel texto.que comenzaba con un “Sepan vuesas mercedes…” se escribió con tinta de época pero intención bien actual. En él se celebraba la vocación transatlántica del festival, que este año ha sido premiado con la Medalla de Oro de la Academia de las Artes Escénicas de España. Sin embargo, también se lamentaba un mal crónico: la falta de reconocimiento y apoyo a los medios locales que, año tras año, cubren el festival sin apenas recursos y sin que el Ayuntamiento considere siquiera su existencia a la hora de repartir la tarta promocional.
Y así seguimos. Porque aunque en esta edición tampoco se ha escatimado en cartelería con banderolas en cada farola que mire al cielo, displays gigantes envolviendo el mobiliario urbano y photocalls palaciegos listos para las poses institucionales, lo cierto es que no se ha destinado ni un solo euro a la promoción en medios digitales locales. Esos que, como este humilde ALCALÁ HOY, llevan informando sobre el festival desde su nacimiento, el del medio, no del Festival, y sin los cuales muchos de sus espectáculos pasarían desapercibidos.
Es como si el trovador no estuviera invitado al banquete. Porque se podrá soñar con los clásicos, pero también se puede roncar sobre las mismas desigualdades de siempre.
De hecho, lo dijimos en verso, por si alguno entendía mejor con rima que con prosa:
De farol en farol va el estandarte
con letras de oro y humo de promesa;
y aunque su voz retumba con nobleza,
ni un eco dio al que labra el arte aparte.
Mil gaitas suenan, danzas por doquier parte,
truécanse en flor las piedras de tristeza;
mas calla el pregonero en su pobreza,
que el pobre no merece tal baluarte.
Honra es de Reyes, honra es de la villa,
mas honra escasa al pobre escribidor,
que apenas huele el humo de la silla.
¡Oh clásico banquete sin sabor,
que al festín convidáis con maravilla
y olvidáis invitar al trovador!
El festival sigue creciendo en ambición, variedad y calidad artística. Eso es innegable. Alcalá se convierte en un escenario vibrante, y la ciudadanía responde con entusiasmo. Y, es de celebrar que, entre las compañías presentes, también figuren algunas voces locales, aunque sigan siendo tratadas como invitadas de compromiso más que como anfitrionas del ingenio.
Porque este festival lo queremos vivo, plural y también justo. Para que no solo lo sueñen los clásicos… sino también los cronistas que, sin más fortuna que su palabra, lo llevan contando desde hace veinticuatro años.
Y aun con todo ello, como manda la tradición teatral, les deseamos mucha mierda.


















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