- La autora destaca la labor social de Cáritas Diocesana y reivindica el compromiso de sus voluntarios con las personas más vulnerables.
- Isabel Ruiz Maldonado. Primera teniente de alcaldesa del Ayuntamiento de Alcalá de Henares .Directora del Área de Cultura, Bienestar Social y Servicios Públicos
En Alcalá de Henares hay colectivos de suma importancia para el desarrollo diario que nos hacen mejores como ciudad y como proyecto. Sin duda alguna, la labor de Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares es una de esas realidades que contribuyen a hacer una ciudad mejor. Quiero felicitar a la Diócesis de Alcalá de Henares, con su obispo Don Antonio Prieto a la cabeza, por cuidar y desarrollar un proyecto de tales dimensiones y fundamentalmente quiero felicitar a todas las personas que coordinan, dirigen y trabajan con los voluntarios de Cáritas parroquiales porque demuestran con trabajo y suma dedicación como todo este proyecto de caridad, de dignidad humana, de fraternidad y de justicia hacen de Alcalá una ciudad mejor y un mejor lugar para vivir.
Siempre he dicho que es muy difícil tener un centro de distribución tan consolidado y enérgico como el que desarrolla Cáritas en la Diócesis de Alcalá de Henares con sus 54 puntos de atención.
Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares es la entidad de acción caritativa y social de la Iglesia católica en Alcalá. Su misión todos la conocen, consiste en promover el desarrollo integral de todas las personas, especialmente de las más pobres y teniendo muy en cuenta y como fin último, ayudar a erradicar, en la medida de lo posible, las situaciones de pobreza y exclusión en el mundo para que cualquier persona pueda vivir con plena dignidad y garantía de derechos.
La acción de Cáritas Diocesana de Alcalá de Henares es fundamental para entender toda una red de ayuda, de colaboración y de dignidad humana y creo que es necesario recordarlo cuantas veces haga falta. Su ayuda no sólo se centra en las citadas Cáritas parroquiales, sino que también supone un ejemplo en la ayuda a los mayores, a la infancia, a las personas sin hogar, con la atención de necesidades básicas en el Centro de Día de San Diego de Alcalá y la Casa de Acogida de San Juan Pablo II. También quiero destacar la labor de acompañamiento socio educativo a las personas que se encuentran privadas de libertad, al asesoramiento jurídico y lingüístico a migrantes, a la acogida y formación de voluntariado o la participación de jóvenes en la iniciativa por la paz. Pero esto son sólo algunos ejemplos de lo que quiero expresar que no es otra cosa que la importancia de las entidades y los entornos y en las ciudades. Colectivos como Cáritas son fundamentales para detectar, paliar, ayudar, aconsejar y asesorar a un buen número de personas que necesitan de la mayoría para poder continuar su día a día.
El amor a Dios representa el núcleo de la identidad de Cáritas, impulsando el servicio directo a los más desfavorecidos, tanto como la centralidad de la persona, defendiendo la dignidad de cada individuo, promoviendo su desarrollo integral y su autonomía. En Cáritas se trabaja por fomentar un sentimiento profundo de unión con quienes sufren, apostando por el bien común y la inclusión. Pero vuelvo a repetir que Cáritas son también caras con nombre y apellido, son personas que se vuelcan por el beneficio de los demás y por el bien común. Estos son los principales valores de una de nuestras organizaciones solidarias más conocidas, con mayor arraigo y con un trabajo descomunal e impresionante que nos hace mejores a todos.



















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