El debate de ideas | Por Santiago López Legarda

Nuestra Presidenta regional tiende a creer que el mundo echó a rodar cuando ella tomó posesión del despacho principal de la Casa de Correos, pero lo cierto es que todos somos herederos de una historia que se remonta a la noche de los tiempos.

MADRID, 21/05/2022.- La presidenta del PP de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante la segunda jornada del Congreso extraordinario del PP de Madrid . EFE/Juan Carlos Hidalgo
  • El Partido Socialista, con sus venerables 144 años de historia, fue fundado en una taberna por  Pablo Iglesias y unos cuantos más del gremio de tipógrafos.

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaíno que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Nuestra Presidenta regional tiende a creer que el mundo echó a rodar cuando ella tomó posesión del despacho principal de la Casa de Correos, pero lo cierto es que todos somos herederos de una historia que se remonta a la noche de los tiempos. Los españoles en general, y los madrileños en particular, ya éramos aficionados a los bares mucho antes de que Isabel Díaz Ayuso, como una Margaret Thacher surgida de la nada, se lanzase a predicar su evangelio neoliberal o ultraliberal.

Y qué decir de los bares y la política. El Partido Socialista, con sus venerables 144 años de historia, fue fundado en una taberna por  Pablo Iglesias y unos cuantos más del gremio de tipógrafos. Y más recientemente  los soñadores podemitas se reunían a tomar cañas por los garitos de Malasaña. Pérez Galdós, el gran retratista de la vida madrileña en el XIX, publicó una novela que llevaba por título el nombre de una tasca donde se reunían a conspirar y debatir los liberales exaltados: La Fontana de Oro.

Así que los bares, en efecto, forman parte de nuestra educación sentimental. Los lectores jóvenes de ALCALÁ HOY no llegaron a conocerlo, pero algunos nos emocionamos hasta las lágrimas cuando recordamos aquellas patatas acompañadas de chispazos que se servían en la barra de Quintín, justo al comienzo de la calle Libreros. Ahora bien, siempre tuvimos claro que la afición a las tabernas formaba parte de nuestra identidad, pero al mismo tiempo había que guardarse cuidadosamente de emplear o de caer en un lenguaje tabernario. Esto último era sinónimo de falta de educación, de ignorancia grosera, de prepotencia, de incapacidad para el diálogo y el respeto a las ideas de los otros. Cabe deducir que el lenguaje tabernario era el que empleaban personas que, por su comportamiento o modo de ser, podían ser calificadas de tabernarias. Ahora, Díaz Ayuso, ha decidido incluir entre sus apretadas filas a los que ella misma ha definido como  tabernarios. Puede que la Presidenta quiera redimir este adjetivo, que los usos y costumbres populares habían sancionado como indeseable. Concedámosle el beneficio de la duda, puesto que ella se lo merece todo.

De modo que imagino a Díaz Ayuso puesta en jarras en medio de un círculo de tabernarios a los que piensa inculcar su evangelio: A ver, decidme, qué ha hecho la izquierda por nosotros?  Los circunstantes están un poco sobrecogidos por la personalidad de estar mujer de rompe y rasga, pero tímidamente se atreven a sugerir alguna respuesta. El seguro médico universal? Las pensiones de vejez? Los límites a la jornada laboral? La prohibición del trabajo de los niños? El voto de las mujeres? La escuela pública? Las vacaciones anuales? El Salario Mínimo?

Entonces, la Presidenta levanta su caña, exquisitamente tirada en su honor, y mira a sus interlocutores como reprochándoles tanta ingenuidad, tanta facilidad para dejarse engañar por las trampas saduceas del adversario y les adoctrina: ¿No os dais cuenta de que, aparte del seguro médico, las pensiones, las vacaciones pagadas, la escuela pública, el voto de las mujeres, la prohibición del trabajo infantil y el Salario Mínimo, el socialismo es la ruina completa de nuestra sociedad?

Bueno, ya sabemos que Díaz Ayuso va a ganar arrolladoramente su debate ideológico contra esa caricatura de izquierda que ella dibuja en sus discursos. Va a favor de viento porque una buena parte de la ciudadanía tiene dificultades para comprender que las políticas que ella impulsa son tanto más favorables cuanto más rico sea uno. De hecho, la libertad que ella enarbola como bandera es la libertad de los que tienen dinero suficiente para pagarse aquello que desean o necesitan. Los perdedores, los que verán aumentar su sufrimiento por causa de las injusticias y el mal reparto de la riqueza, se lo tienen merecido, como ella se tenía merecida la presidencia del PP en la Comunidad de Madrid.

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1 Comentario

  1. Gran articulista, preclaro, elegante e instructivo. Toda mi admiración a este colaborador de lujo. Mi enhorabuena al medio por tener entre sus filas a este gran periodista.

  2. Isabel Diaz Ayuso Visores
    La presidenta madrileña, de 43 años, siempre se ha mantenido muy discreta en lo que se refiere a su vida personal. Siempre ha evitado hablar de su exesposo, así como de su anterior pareja, el estilista y peluquero Jairo Alonso, con el que estuvo de 2016 a 2020; y de su actual novio Alberto González, un técnico sanitario de 43 años, divorciado y con tres hijos.

    En el programa de Bertín Osborne, ‘Mi casa es la tuya’, confesó en junio de 2021: «Sí, estuve casada hace muchos años, ya hace más de diez». “En estos años he estado casi siempre sola, he tenido alguna pareja estable, pero siempre he sido la misma, trabajando mucho, y mis parejas lo han llevado bien. Mi vida no es rutinaria y lo que no pueden decir es que se aburran», señaló para añadir que con todos sus ex ha mantenido «muy buena relación, siempre», incluso a día de hoy.

    Hasta ahora poco se conocía del que fuera marido de Isabel Díaz Ayuso, Sergio Hernández de la Torre, es un empresario del mundo del golf y dirige dos empresas relacionadas con la organización de eventos, Durbanity Events y Flamenco Golf, según publicó ‘El Confidencial’.

    La boda de Ayuso y Sergio se celebró en el 2008 y el matrimonio duró cuatro años. Su relación finalizó en 2011, según publicó ‘El País’.

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