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APHISA conmemoró medio siglo de trabajo inclusivo con actividades, música, exhibiciones, convivencia familiar y reconocimiento institucional.
- Crónica gráfica del ayuntamiento
Las instalaciones de APHISA en Ntra. Señora de Belén se llenaron este sábado de música, abrazos, paella y emoción compartida para celebrar algo más que un aniversario. La asociación alcalaína conmemoró sus 50 años de historia convertida ya en una referencia social y humana de la ciudad, reuniendo a familias, usuarios, profesionales, voluntarios y representantes institucionales en una jornada festiva marcada por el reconocimiento a cinco décadas de trabajo silencioso, constante y profundamente transformador.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, participó en esta fiesta conmemorativa destacando el papel que APHISA ha desempeñado desde su creación en 1975 en favor de las personas con discapacidad intelectual y sus familias. Una labor que, como recordó, nació del impulso de un grupo de madres y padres decididos a abrir caminos en una época en la que apenas existían recursos ni apoyos especializados.
A lo largo de la mañana, las instalaciones de la asociación se transformaron en un gran espacio de convivencia abierto a toda la ciudadanía. Hubo exhibiciones de educación canina, sesiones de zumba y bachata dirigidas por la escuela La Malanga, talleres, actividades de animación, sorteos, flamenco y una exposición fotográfica que permitió recorrer visualmente medio siglo de historia colectiva.
Medio siglo construyendo comunidad
La celebración tuvo mucho de homenaje íntimo y también de reconocimiento público. Porque hablar de APHISA es hablar de generaciones enteras de familias alcalaínas que han encontrado apoyo, orientación y acompañamiento en momentos decisivos de sus vidas.
Durante su intervención, Judith Piquet subrayó precisamente ese carácter casi familiar que la asociación ha adquirido con el paso del tiempo. La alcaldesa recordó que aquella iniciativa impulsada en diciembre de 1975 por varias familias “animadas por el compromiso y el deseo común de ofrecer los apoyos necesarios” terminó convirtiéndose en “una de las instituciones más queridas y respetadas de Alcalá de Henares”.
Sus palabras encontraron eco entre muchos asistentes que conocen desde dentro la evolución de una entidad que ha crecido al ritmo de la propia sociedad española. Desde los primeros pasos centrados en la atención básica hasta los actuales programas de formación, empleo, autonomía personal o apoyo familiar, APHISA ha sido testigo y protagonista del cambio de mirada hacia la discapacidad intelectual.
El ambiente, lejos del protocolo habitual de los actos institucionales, tuvo un tono cercano y festivo. Familias enteras compartían mesas mientras sonaba la música y los más jóvenes participaban en las actividades organizadas para la ocasión. La paella popular terminó funcionando casi como una metáfora involuntaria de lo que representa la asociación: un gran punto de encuentro intergeneracional.
Una Alcalá más inclusiva
La alcaldesa también quiso poner el foco en la dimensión social del trabajo desarrollado por la entidad durante estas cinco décadas. En nombre de la ciudad, trasladó su agradecimiento “por las atenciones y cuidados” prestados en ámbitos tan diversos como la atención temprana, la inserción laboral, la formación o el acompañamiento a las familias.
Pero más allá de los servicios concretos, el aniversario dejó también una reflexión de fondo sobre el papel que asociaciones como APHISA han tenido en la construcción de una sociedad más inclusiva y consciente de la diversidad.
En una ciudad del tamaño y complejidad de Alcalá de Henares, entidades de este tipo han terminado convirtiéndose en auténticos espacios de cohesión social. Lugares donde la discapacidad deja de entenderse únicamente desde la asistencia para situarse también en el terreno de los derechos, la autonomía y la participación plena en la vida comunitaria.
Por eso, el mensaje final de Judith Piquet apeló directamente al futuro. La alcaldesa animó a “seguir eliminando barreras y garantizando derechos” para construir “una Alcalá más justa, más amable y más inclusiva”.
Y quizá ahí estuvo el verdadero sentido de la jornada. Porque el 50 aniversario de APHISA no fue únicamente una celebración retrospectiva. También sirvió para recordar que muchas de las conquistas sociales que hoy parecen normales comenzaron hace medio siglo gracias a familias que simplemente se negaron a aceptar la resignación como destino.
















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