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La plantilla mantiene la huelga, denuncia falta de personal y privatizaciones, y busca sumar a otros servicios municipales al conflicto.
😳Algunos «profes» llevan las papeleras de clase a los baños (servicios mínimos) para sabotear la huelga de limpieza en el @AytoAlcalaH Dan más asco😷🤮 que las propias🗑️🗑️. ¿No te parece @LolaLoBautista ? pic.twitter.com/vbDH9YWTq5
— CGT Ayto Alcalá (@CGTAYTOALCALA) June 5, 2026
La huelga indefinida de la Brigada Municipal de Limpieza ha entrado en una nueva fase. Lejos de agotarse tras sus primeros días de movilización, los trabajadores han decidido reforzar el pulso al equipo de Gobierno de PP y Vox y convertir su conflicto en un símbolo de un malestar más amplio dentro de la plantilla municipal.
La decisión se tomó este jueves en una asamblea celebrada por los trabajadores del servicio, donde la continuidad de los paros fue respaldada de forma abrumadora: 73 votos a favor y únicamente dos votos en blanco. Un resultado que evidencia la cohesión interna de un colectivo que considera que la batalla contra la privatización de parte de sus funciones y la falta de personal está lejos de resolverse.
La huelga comenzó como respuesta al proceso impulsado por el Ayuntamiento para externalizar la limpieza de las Escuelas Infantiles municipales, una medida que los trabajadores interpretan como el primer paso hacia el desmantelamiento progresivo de un servicio que históricamente ha sido prestado por personal municipal. Pero el conflicto ya no gira únicamente en torno a esa cuestión.
Desde la representación sindical sostienen que la situación se ha agravado durante los últimos años debido al aumento de las cargas de trabajo, la insuficiencia de efectivos y el incumplimiento de acuerdos internos relacionados con la distribución de espacios y tareas. Según denuncian, estas circunstancias han provocado que la plantilla haya llegado a un «punto de no retorno».
El comunicado difundido tras la asamblea tiene además un marcado componente político y laboral. Los representantes de los trabajadores consideran que la movilización de la Brigada de Limpieza ha abierto una brecha que podría extenderse al resto de departamentos municipales.
«No podemos dejar solos a los compañeros y compañeras de la limpieza», señalan, en referencia a otros colectivos que también arrastran reivindicaciones relacionadas con la negociación del convenio colectivo, el pago de complementos pendientes, trienios o actualizaciones salariales.
La protesta se produce además en un momento especialmente sensible para la gestión municipal. Mientras el equipo de Gobierno defiende la buena salud de las cuentas públicas y destaca la estabilidad económica del Ayuntamiento, los sindicatos consideran que esa situación debería traducirse en una mejora de las condiciones laborales y en un refuerzo de los servicios públicos prestados directamente por la administración.
Una concentración para visualizar el conflicto
El llamamiento realizado por la Brigada de Limpieza encontró este viernes una primera respuesta en la concentración celebrada frente a la Casa Consistorial, donde trabajadores municipales y representantes sindicales escenificaron su respaldo a las reivindicaciones del colectivo.
- Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY
La movilización buscaba trasladar un mensaje claro al Gobierno local: el conflicto ya no afecta únicamente a un servicio concreto, sino que amenaza con convertirse en un problema transversal dentro de la organización municipal.
Los participantes insistieron en que la defensa de la gestión directa de los servicios públicos constituye el núcleo de sus reivindicaciones y rechazaron cualquier proceso que pueda derivar en nuevas externalizaciones.
Un pulso que va más allá de la limpieza
La evolución de la huelga durante los próximos días será determinante para medir la capacidad de resistencia de ambas partes.
Por un lado, los trabajadores afrontan el desgaste económico que supone una huelga indefinida. Por otro, el Gobierno municipal deberá decidir si mantiene su estrategia actual o abre nuevas vías de negociación que permitan rebajar la tensión.
Mientras tanto, la Brigada de Limpieza ha conseguido algo que parecía difícil cuando comenzaron los paros: situar en el centro del debate municipal cuestiones como la gestión directa de los servicios públicos, la política de recursos humanos y las condiciones laborales de la plantilla del Ayuntamiento.
Y ese, precisamente, puede ser el principal éxito de una protesta que amenaza con trascender mucho más allá de escobas, cubos y edificios municipales.


















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