Ecos gráficos y sonoros de la Muralla Indie

La Huerta del Obispo se convirtió los días 12 y 13 de septiembre en epicentro del indie nacional con la celebración de la Muralla Indie 2025, una cita que reunió a cerca de 9.000 personas en dos noches de música vibrante. Emotional Events volvió a apostar por Alcalá de Henares con un cartel de lujo enmarcado en el ciclo de conciertos de las Murallas, que dejó momentos memorables y un ambiente de pura fiesta.

  • Dos noches de indie en la Huerta del Obispo con Ferreiro, Sidonie, Dorian, Carlos Sadness, Miss Caffeina, Suu y Veiniuno, entre otros.

Crónica grá

La Huerta del Obispo volvió a convertirse el 12 y 13 de septiembre en un templo del indie nacional. Emotional Events trajo a Alcalá de Henares la Muralla Indie, un festival que se consolida dentro del ciclo de conciertos de las Murallas y que reunió a miles de personas en un ambiente de música, complicidad y fiesta a cielo abierto. Según la organización, la cita del jueves 12 congregó a más de 5.000 personas con un cartel encabezado por Chica Sobresalto, Iván Ferreiro, Sidonie, Siloé y Dorian. El viernes 13, con cerca de 4.000 asistentes, el protagonismo recayó en Carlos Sadness, Niña Polaca, Suu , Veintiuno y Miss Cafeína

El primero en salir a escena fue Iván Ferreiro, que presentó su gira Trinchera Pop entre confesiones y agradecimientos a un público entregado desde el minuto uno. “Hoy nos dejan tocar mucho rato, así que hablaré poco y cantaré más”, dijo el gallego con su ironía habitual. Canciones como Una inquietud, El equilibrio es imposible, Pensamiento circular, Miss Saigón, Años 80 o En el alambre hicieron corear a la multitud, que disfrutó además de la complicidad con su hermano Amaro Ferreiro. Fue un concierto íntimo, impecable y cargado de cariño: una trinchera sonora en la que guarecerse.

Tras Ferreiro llegó Sidonie con su Fin de Gira, un auténtico torbellino de energía. Marc Ros, Jesús Senra y Axel Pi desplegaron hits como Me llamo ABBA, Fascinado, Los Beatles o Costa Azul, mientras el público bailaba y cantaba sin descanso. Marc bromeó con el respetable cantando una tonada inventada sobre su antecesor Iván Ferreiro: “Tocar después de Iván Ferreiro es un poco putada… porque lo hace muy bien”, dijo entre risas.  Cierto es que los barceloneses no se quedaron atrás: cercanos, vitales y frescos y demostraron por qué son una de las bandas más queridas del indie español.

Aunque no se permitió grabar vídeo desde el foso, nosotros ya estábamos lanzados para hacer la cobertura del siguiente grupo Siloé, pero nos encontramos con que no podíamos tomar imágenes en vídeo por no estar ‘permitida la grabación de vídeo con cámaras ni con móviles desde el foso’ algo que no permitían los promotores del grupo. Las fotos dan fe del buen momento de Siloé, que con el apoyo de Vibra Mahou reafirmaron su lugar en el panorama alternativo. Temas como Sangre en las venas, Si me necesitas llámame o Todos los besos hicieron vibrar al público, junto con su nuevo single Las palabras.

El cierre de la noche lo puso Dorian, que con Futuros Imposibles y clásicos de su repertorio recordaron por qué llevan más de dos décadas definiendo el indie nacional. Marc Gili y los suyos se despidieron con un público coreando a pleno pulmón y apurando sus cervezas: felicidad colectiva bajo las estrellas complutenses.


El viernes 13: Carlos Sadness, Niña Polaca, Miss Caffeina, Suu y Veintiuno

La segunda jornada arrancó con la naturalidad y frescura de Carlos Sadness, todo un referente del pop alternativo español. Conocido por su estilo “galactropical”, mezcla de indie-folk, letras poéticas e influencias tropicales, el barcelonés desplegó en la Huerta del Obispo su universo personal entre melodías luminosas y letras que invitan a sonreír. A estas alturas de su carrera, Sadness acumula más de un millón de oyentes mensuales en Spotify, ha girado por México y Estados Unidos y puede presumir de haber colado su canción Aloha en la banda sonora del FIFA 21. En Alcalá volvió a demostrar por qué es uno de los artistas más singulares y queridos del panorama independiente.

Después llegó el turno de Niña Polaca, que sumó descaro y vitalidad a un cartel variado y fresco. Su actuación, intensa y cercana, puso al público a bailar con ese sonido entre el indie macarra y el pop guitarrero que les ha convertido en una de las bandas revelación de los últimos años.

Más tarde fue el turno de Suu, con una propuesta sólida y contundente que encandiló a los presentes. La catalana, que se mueve entre el pop-rock alternativo y una energía desbordante, aportó frescura y emoción en cada tema, confirmando que es una de las voces más interesantes de la nueva hornada indie.

El cierre de la segunda jornada lo puso Veintiuno, con su energía reconocible y contagiosa. El cuarteto toledano repasó algunos de sus temas más celebrados, combinando pop elegante y guitarras potentes, y puso la guinda a una noche que se recordará por mucho tiempo.

El plato fuerte de la noche lo sirvió Miss Caffeina, una de las formaciones más icónicas del indie pop-rock madrileño. Con Alberto Jiménez al frente, y Sergio Sastre y Toni Poza marcando la pauta instrumental, el grupo demostró por qué lleva casi dos décadas llenando festivales. Himnos como Mira cómo vuelo, Reina o Espíritu Olímpico se corearon a gritos en la Huerta del Obispo, mientras el público saltaba y bailaba sin parar. La banda, que prepara ya el lanzamiento de su próximo disco Buenasuerte y acaba de anunciar una gira especial para 2026, mostró en Alcalá su versión más eléctrica y festiva: una comunión perfecta entre escenario y grada que dejó huella. Eso sí, con ellos tampoco pudimos tomar imágenes en vídeo, al no estar “permitida la grabación con cámaras ni móviles desde el foso”, una restricción impuesta por los promotores del grupo, y no por la organización del festival, que en todo momento colaboró para dar cumplida cobertura del evento y sus artistas.

En total, cerca de 9.000 personas pasaron por la Muralla Indie durante las dos jornadas. Dos noches distintas, con carteles complementarios y un mismo denominador común: la comunión entre artistas y público, la música en directo como refugio y la Huerta del Obispo como un espacio único que Alcalá de Henares ha sabido convertir en epicentro cultural. Ecos gráficos y sonoros que todavía resuenan entre las murallas complutenses, confirmando que el indie tiene aquí su casa.

1 Comentario

  1. No solo resuenan los ecos indies entre las murallas complutenses; también resuenan entre las paredes de los cientos de vecinos de las casas próximas a la Huerta del Palacio Arzobispal que durante doce horas cada día se vieron obligados a soportar en sus domicilios unos niveles de ruido que superaron en mucho los establecidos en la ley.
    Podría ser razonable utilizar la Huerta del Palacio como escenario de espectáculos con argumento alusivo al patrimonio histórico, pero para la música indie la Huerta solo aporta el valor añadido que recaudan las arcas del promotor de los conciertos, que se lucra de una propiedad pública y del sufrimiento de los que vivimos alrededor.
    ¿Podría Alcalá Hoy, en un próximo artículo, informar de cuánto recibe nuestro Ayuntamiento por la cesión de la Huerta del Palacio al promotor de los conciertos de la muralla? Gracias

  2. Los ecos gráficos muy bonitos y tal, pero los ecos sonoros llegaron estupendamente al ensanche. Por la salud mental de los que aborrecemos la música indi y somos más de la copla, no deberían permitir está tortura y confinarla en algún gheto para sus adeptos.

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