MANUAL DE RESISTENCIA | Por Pilar Blasco

Pilar Blasco, licenciada en Literatura Española, firma una nueva tribuna en la que convierte el «manual de resistencia» de Pedro Sánchez en hilo conductor de una dura crítica al Gobierno. La autora parte de la situación vivida en Ceuta para denunciar lo que considera propaganda, manipulación informativa y deterioro institucional, y reivindica frente a ello la resistencia ciudadana, el espíritu crítico y la defensa de la soberanía nacional ante un poder que juzga sin límites.

  • Pilar Blasco reivindica la resistencia ciudadana frente a la propaganda, el deterioro institucional y un poder político que considera cada vez más ilimitado.

Cuando Pedro Sánchez, nada más entrar al poder, “escribió” su primer libro, sin duda inspirado en sus métodos para llegar a la secretaría general de su partido y después a la Moncloa (ya sabemos cuáles fueron), inconscientemente estaba escribiendo nuestro propio manual de resistencia.

Porque a la conducta de Sánchez contra España, nos hemos visto obligados a resistir hasta límites inesperados, con resultados inciertos. Hasta ahora se ha respondido con paciencia, sumisión, resignación y demás virtudes involuntarias forzadas por él y su gobierno. Pensando que no podrían llegar a más, que había límites. Últimamente con estupor al comprobar que no los hay.

Hace unas fechas escribí en estas páginas que Pedro Sánchez y el PSOE son capaces de lo que sea cuando se aproximan elecciones que no se les auguran favorables. La invasión de Ceuta por Marruecos es un hecho extraordinario con efectos incalculables. Una acción de guerra, un ataque a la integridad territorial y a la soberanía nacional (palabras de Pedro Sánchez).

Por más que el gobierno posteriormente haya negando lo dicho y hecho, según costumbre, con su consabido relato dedicado a su público, el de subvencionados, comprados con puestazos y privilegios en distintas categorías, chantajeados con represalias, fanáticos contra natura, pringaos de andar por casa, de los que votarán a PSOE aunque sus diputados aplaudidores salieran a las escaleras del Congreso disparando a la gente, etc.

Por más que la artillería mediática sincronizada despliegue todo su poderío, cambiando consignas a voluntad del líder supremo – hoy una cosa, mañana la contraria- sacrificando su conciencia al poder fáctico, cerrando los ojos y la mente a la realidad, a las imágenes que irremediablemente emiten las pantallas de todo el planeta, volviendo la espalda al sentido común, a la solidaridad con los compatriotas, los españoles de Ceuta… A pesar de todo eso, estos días hemos demostrado que todavía quedamos resistentes a la propaganda disparatada, al engaño a los ojos, a la luz de gas y al retablo de las maravillas del teatro oficial.

Esto sí que es manual de resistencia, aguantar las mentiras sin pestañear, las caras de cemento y gestos despreciables del presidente, ministros y ministras, delegados del gobierno y toda clase de lacayos bien pagados a costa nuestra, negando día tras días lo que ya sabemos todos. Todos los que no tenemos orejeras voluntarias y vendas en los ojos de la razón. Lo que figura en informes y documentos de los policías y guardias civiles que no se han dejado sobornar, resistentes a las presiones y coacciones, a las amenazas de expediente y degradación. Los mandos que aprendieron que el deber y el servicio a la Patria están por encima de todo, incluso del Rey, y lo llevan a la práctica como debe ser.

Resistencia, que no resiliencia*, palabra de moda en la neolengua woke globalista con la que pretenden cambiar el mundo conocido por otro inventado por ellos con fines diabólicos. Resistencia para despejar telarañas y bombas de humo con que ocultar sus chanchullos y corrupciones masivas. Para mantener la mente clara y el espíritu crítico natural a la persona humana, a su inteligencia y razonamiento con que discernir lo que ven sus ojos y oyen sus oídos. Para soportar el bombardeo diario de bulos y patrañas en las telepedros.

Para no distraer la atención hacia cuestiones menores, infladas artificialmente en días de verdadera tensión como los que estamos viviendo, con menudencias repetidas, manoseadas en las tertulias mañana, tarde y noche, con maniobras horteras de vergüenza ajena, con entrevistadores y entrevistados a millones de euros, también a costa nuestra. Todo a base de nuestro calvario fiscal. Nos expolian para engañarnos con las teles y para derrochar nuestro dinero en Marruecos, entre otros fines inconfesables.

Los ceutíes se han aplicado su propio manual de resistencia al invasor, saliendo a las calles, defendiendo sus viviendas, protegiendo a sus familias, como pueden. Los españoles, no todos, les hemos mostrado nuestro apoyo y hermandad saliendo a las calles también, a los estadios y a las fiestas populares. Arrastrando deliberadamente que nos llamen ultras, nazis, y cosas peores. Pero, hasta cuándo podremos ellos y nosotros resistir…

La bota del poder totalitario no descansa, la apisonadora de la tiranía pasa por encima de la libertad, la seguridad y la sanidad y educación de los ceutíes y de los españoles en general. Lleva años demostrando que sus fines son enriquecerse por el medio que sea y no soltar el poder para seguir robando y derrochando sin límites. Los últimos ocho, sin disimulo, con desahogo y caradura, por encima de ciudadanos, instituciones y poderes del Estado.

Para ello copió Sánchez, que no inventó -inventar requiere esfuerzo- los manuales de resistencia los sátrapas tercermundistas de los que llevan sus países a la degradación y la ruina. Qué bajo hemos caído.


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