El Día de Extremadura echa raíces en Alcalá y prepara ya su salto a Málaga

El Centro Extremeño de Alcalá de Henares celebró este fin de semana el Día de Extremadura con música, bailes, tradición y convivencia. Quintería, Semos Asina y Coros y Danzas La Nacencia pusieron sonido y color a unas jornadas que reunieron a varias generaciones alrededor de unas raíces que siguen muy vivas lejos de su tierra. La Nacencia prepara ahora las maletas para representar al Centro Extremeño y a Alcalá en un intercambio cultural en Málaga.

  • La Nacencia llevará el folclore extremeño hasta Málaga los días 18 y 19 de septiembre en las jornadas culturales “AL-MALAKAMAR”.
  • Crónica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Hay celebraciones que se cuentan por el programa y otras que se miden por algo bastante más difícil de poner sobre el papel: los abrazos, las canciones reconocidas desde el primer acorde, las conversaciones alrededor de una mesa y esa peculiar capacidad que tiene la memoria para recorrer cientos de kilómetros sin moverse de una silla. El Día de Extremadura celebrado este fin de semana en Alcalá de Henares tuvo bastante de todo eso.

El Centro Extremeño volvió a convertir durante dos jornadas su sede de Ronda Pescadería y la cercana parroquia de San Marcos en un pequeño territorio extremeño dentro de la ciudad complutense. Música, bailes, misa, comida de hermandad y convivencia dieron forma a una celebración que, más que mirar con nostalgia hacia la tierra de origen, demostró hasta qué punto Extremadura forma ya parte de la propia historia de Alcalá.

Era precisamente lo que anunciábamos en la previa publicada por ALCALÁ HOY: dos días para comprobar que hay raíces capaces de crecer lejos del lugar donde nacieron. Y las del Centro Extremeño llevan muchos años haciéndolo.

El sábado abrió el programa la actuación del grupo Quintería, de la Casa de Castilla-La Mancha. No deja de tener su simbolismo que una celebración extremeña comenzara dando espacio a otra comunidad que también conoce bien lo que significa mantener las tradiciones lejos de casa. Porque buena parte de la Alcalá contemporánea se construyó precisamente así: con gentes llegadas desde Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y tantos otros rincones de España que trajeron consigo una maleta, un oficio, una familia y también sus canciones.

Después llegó Semos Asina, poniendo sobre el escenario los sonidos extremeños y recordando que el folclore funciona cuando deja de ser una pieza de museo y vuelve a convertirse en lo que siempre fue: música para compartir.Entre el público y acompañando al Centro Extremeño estuvieron también los concejales del gobierno municipal Antonio Saldaña, VíctorCobo y Pilar Cruz, además de una amplia representación del grupo municipal socialista, en unas jornadas en las que la representación institucional convivió con el carácter esencialmente familiar y asociativo de la celebración


Una misa, una mesa y una tierra que sigue presente

El domingo cambió el escenario, pero no el espíritu. A mediodía, la parroquia de San Marcos acogió la tradicional misa, acompañada por el coro Semos Asina. La presencia de la música popular extremeña dentro de la celebración religiosa añadió uno de esos momentos en los que tradición, sentimiento y memoria familiar resultan difíciles de separar.

Después llegó otro de los grandes rituales de cualquier casa regional que se precie: sentarse juntos a comer. La comida de hermandad del Centro Extremeño tuvo mucho más de hermandad que de comida, aunque tampoco conviene despreciar la importancia gastronómica del asunto cuando Extremadura anda de por medio. Alrededor de una mesa desaparecen durante unas horas las distancias entre generaciones. Están quienes nacieron en Extremadura y llegaron a Alcalá hace décadas; quienes hicieron aquí prácticamente toda su vida; sus hijos, ya alcalaínos de nacimiento; y generaciones más jóvenes para las que el pueblo de los abuelos puede ser lugar de vacaciones, recuerdo familiar o una geografía aprendida a través de historias contadas muchas veces.

Ahí reside probablemente una de las claves de estas asociaciones. La primera generación conserva; la segunda recuerda y la tercera necesita que alguien vuelva a contarle la historia.Y para eso están también la música y el baile Hubo tiempo incluso para el bingo, con sus cinco partidas y sus premios, porque no todo iban a ser solemnidades identitarias. Las tradiciones sobreviven mucho mejor cuando, además de respetarlas, uno se divierte con ellas. El Centro Extremeño lo sabe bien y el ambiente del fin de semana volvió a mezclar con naturalidad el homenaje a las raíces con esa convivencia cotidiana que mantiene viva una asociación durante todo el año. Pero el gran cierre estaba reservado para Coros y Danzas “La Nacencia”.


La Nacencia: el folclore que no quiere quedarse quieto

La actuación de La Nacencia puso el broche a las jornadas y sirvió también para mostrar que detrás de cada baile tradicional hay bastante más trabajo del que aprecia quien contempla el espectáculo desde una silla.

Desde 2018, la dirección de Coros y Danzas La Nacencia está en manos de Víctor Jesús Cobo Franco, profesional de perfil multidisciplinar cuya trayectoria se mueve entre la educación, la comunicación, las artes escénicas y la cultura tradicional. Su trabajo con el grupo abarca la dirección artística, la interpretación, la creación de espectáculos y la investigación del patrimonio cultural inmaterial. No es una vinculación reciente. La Nacencia retomó su actividad en 1997 impulsada por su abuelo, Virgilio Franco Cañas, y por María Jesús Cano Franco, entonces directora del grupo. Hay, por tanto, también una transmisión familiar dentro de esa transmisión colectiva que representa el propio folclore.

Durante estos años, Cobo Franco ha impulsado propuestas escénicas como Mujeres Extremeñas, Bailando a los elementos, Al Son, Aguinaldos Navideños, Pastoris Extremeñus, Afanis i Labors, Soy Extremadura o Folk-Lore Anthología, además de otros montajes como El Celoso Extremeño, La Cueva de Salamanca, El Sueño del Perro y Los Habladores. La enumeración ayuda a comprender que conservar el folclore no significa necesariamente congelarlo.

Porque una tradición encerrada en una vitrina puede durar siglos, pero deja de estar viva. El desafío consiste precisamente en conservar los pasos, las músicas, los trajes y la memoria y, al mismo tiempo, conseguir que continúen teniendo sentido para quienes los interpretan y quienes los contemplan hoy. Eso hace La Nacencia cuando sube a un escenario. Y eso hizo este domingo en Alcalá.

Hubo color, movimiento y música, pero también algo menos visible: la continuidad de una cultura popular que durante siglos se transmitió sin conservatorios, archivos digitales ni vídeos en Internet. Alguien aprendía una canción porque antes la había escuchado cantar. Alguien conocía un baile porque otra persona le enseñaba los pasos. Y así, generación tras generación. La Nacencia forma parte ahora de esa cadena.


De Alcalá a Málaga: las raíces también viajan

Y apenas habrá tiempo para guardar los trajes.El Día de Extremadura termina, pero el calendario de La Nacencia tiene ya marcada otra cita importante. Los próximos 18 y 19 de septiembre, el grupo viajará hasta Málaga para participar como invitado en las Jornadas de Folklore y Danza “AL-MALAKAMAR”, organizadas por la Junta Municipal del Distrito 7, Carretera de Cádiz, del Ayuntamiento malagueño. La cita está promovida junto a la Asociación-Escuela de Folklore “María del Mar Sillero” y propone precisamente aquello que mejor garantiza la supervivencia de las tradiciones: enseñarlas, compartirlas y mezclarlas en un intercambio cultural.

El viernes 18, el Centro Ciudadano Huelin acogerá desde las 18:00 horas una charla dedicada a los verdiales, una de las manifestaciones musicales y festivas más características de Málaga, seguida de una actuación. El sábado 19, la actividad se trasladará a la Plaza de Tabacalera. Entre las 11:00 y las 13:00 horas habrá talleres abiertos a todas las edades de danzas tradicionales, juegos populares, artesanía y música tradicional.

Y por la tarde llegará el encuentro sobre el escenario.  A partir de las 19:00 horas tendrá lugar una muestra de bailes con diferentes grupos malagueños y, como invitado del intercambio cultural, estará precisamente Coros y Danzas La Nacencia.El grupo viajará hasta Andalucía representando al Centro Extremeño de Alcalá, pero también llevará consigo el nombre de Alcalá de Henares. Y ahí aparece una curiosa vuelta completa del viaje.

Porque hace décadas fueron los extremeños quienes recorrieron kilómetros para establecerse en Alcalá. Trajeron sus costumbres y sus canciones y las incorporaron a una ciudad que crecía alimentada por gentes procedentes de media España. Ahora son sus descendientes y quienes han tomado el relevo de aquella tradición quienes vuelven a hacer las maletas, esta vez para llevar desde Alcalá hasta Málaga los bailes y la música de Extremadura. La geografía sentimental se ha complicado felizmente. Extremadura viaja a Málaga pasando por Alcalá.

Quizá esa sea la mejor conclusión de las jornadas celebradas este fin de semana. Las casas regionales nacieron en buena medida para combatir la distancia y conservar el vínculo con el lugar que se había dejado atrás. Muchas décadas después, su función es diferente pero no menos importante: impedir que ese patrimonio desaparezca cuando ya casi nadie necesita regresar al pueblo en el tren de vacaciones cargado de maletas.

El Centro Extremeño de Alcalá ha vuelto a demostrarlo durante estos dos días. Hubo música, misa, bailes, comida y bingo. Hubo autoridades y actuaciones. Pero, por debajo de todo ello, hubo algo mucho más sencillo. Una generación entregándole a la siguiente un puñado de canciones y diciéndole, sin necesidad de pronunciarlo: esto también es tuyo.

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