- Políticos, veteranos, aprendices y musolaris confesos se jugarán algo más que las cartas en el torneo más ferial de Alcalá.

En Alcalá hay tradiciones de Ferias que parecen inamovibles… hasta que las obras ponen su granito de grava. El Gran Torneo Multitudinario de Mus, ese ritual anual de órdagos, amarracos y miradas que lo dicen todo sin abrir la boca, se muda este año de la Plaza de Cervantes, ahora ocupada por obreros, vallas y maquinaria pesada, a la Plaza de Palacio. Un cambio que no altera lo esencial: la mezcla explosiva de veteranos del naipe, curiosos que vienen a “probar suerte” y políticos que aprovechan para dejarse ver, a veces más que para jugar, acompañados de sus cargos de confianza y responsables de prensa, siempre atentos a las jugadas, y a las fotos de sus jefes o jefa.
Las inscripciones, abiertas hasta el 23 de agosto o hasta agotar plazas, se formalizan en la Oficina de Turismo de la Capilla del Oidor. Nada de llegar con las cartas en el bolsillo y pedir sitio: aquí hay lista, normas y un cupo limitado. El martes 26 de agosto, la Plaza de Palacio se convertirá en un gigantesco tapete urbano, con rondas simultáneas y un runrún constante de “mus”, “envido” y “¿seguro que me das ese tres?”.
El miércoles 27 será la gran final, con entrega de premios en el solemne Salón de Tapices del Círculo de Contribuyentes, donde la tensión no será muy distinta a la de un pleno municipal, aunque seguramente con menos intervenciones y más brindis.
Entre los habituales de la baraja política están el portavoz socialista Javier Rodríguez Palacios, que veremos si repite pareja con Alberto Blázquez, y la alcaldesa Judith Piquet, fiel a la cita musística pero de cuya pareja de juego todavía no hay pistas. No será extraño verles entre barajas, intentando calcular si es mejor tirarse un órdago o esperar a la baza siguiente… un dilema tan político como lúdico.
El historial del torneo deja anécdotas para todos los gustos. Hubo quien, como el concejal Teófilo Lozano, llegó lejos en la competición hasta cruzarse con el temible Nikolay Yordanov, y otros que duraron lo que un pacto frágil en campaña. El espectáculo no está solo en las cartas: los gestos, las discusiones en voz baja y las miradas al cielo cuando una jugada se tuerce forman parte del encanto… que, en la recoleta Plaza de Palacio, no es poco.
Este año, con las obras de Cervantes de telón de fondo, la Plaza de Palacio tendrá que demostrar que está a la altura de la tradición. Y, si algo tiene el mus, es que sabe adaptarse: se juega en bares, en mesas improvisadas y ahora también, por qué no, en un entorno palaciego. Lo importante no es el lugar, sino quién tiene la mejor mano… y la cara para farolear.
Porque, al final, en el mus como en la política, todo se resume en una cuestión: saber cuándo hay que apostar fuerte y cuándo es mejor pasar… aunque uno se quede con las ganas de decir aquello de “¡órdago a la grande!”.

















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a







Como tarden en mudar las mesas lo mismo que el mobiliario de las dependencias municipales que están trasladando al centro María Zambrano, no empieza el campeonato hasta Navidades.