Cien quijotes esenciales | Por Vicente Sánchez Moltó

Manual del coleccionista de 'Quijotes". A lo largo de sus 725 páginas nos presentan las que los autores consideran como las cien ediciones esenciales del Quijote, aunque en realidad llegan a las 116, ya que han optado por agrupar en tres apartados las primeras 19 ediciones del Quijote. De cada una de ellas incluyen una detallada ficha con los datos bibliográficos, la descripción física y la reproducción de las portadas.

  • Acaba de llegar a mis manos un nuevo libro que, a buen seguro, resultará muy apreciado no sólo por los cervantistas, sino por un público interesado en la historia del libro y de la edición.

 

  • Manuel Vicente Sánchez Moltó es Cronista Oficial de Alcalá de Henares

 

Los tres últimos centenarios cervantinos, el de la primera parte del Quijote (2005) y los de la segunda parte y la muerte de Cervantes (2015 y 2016), se saldaron, muy especialmente el primero, con una avalancha de reediciones de sus obras y de estudios biográficos y de crítica literaria. Cuando parecía que iban a ser muy contadas las nuevas aportaciones desde la última fecha referida, acaba de llegar a mis manos un nuevo libro que, a buen seguro, resultará muy apreciado no sólo por los cervantistas, sino por un público interesado en la historia del libro y de la edición.

En esta ocasión se trata de un trabajo en colaboración entre el que se puede considerar como el cervantista que ha construido –al menos hasta el momento- la biografía más completa y puesta al día del escritor, José Manuel Lucía Mejías, y uno de los más importantes cervantófilos del momento que ha logrado reunir a lo largo de muchos años una de las más completas colecciones de quijotes particulares del mundo, superando las 2.000 ediciones, Justo Fernández Bargues. De esta colaboración complementaria ha surgido este arduo trabajo que lleva por título “Manual del coleccionista de Quijotes”, recientemente editado por Pigmalión.

A lo largo de sus 725 páginas nos presentan las que los autores consideran como las cien ediciones esenciales del Quijote, aunque en realidad llegan a las 116, ya que han optado por agrupar en tres apartados las primeras 19 ediciones del Quijote. De cada una de ellas incluyen una detallada ficha con los datos bibliográficos, la descripción física y la reproducción de las portadas. Así mismo se refieren a las curiosidades de la edición e incluso indican una valoración de la importancia y su rareza en el mercado. Aciertan en no fijar un precio, ni siquiera orientativo, ya que este es un concepto que sufre enormes variaciones, en algunos casos al alza, por lo general en las ediciones del siglo XVII y en las primeras ilustradas; en otros a la baja, como estamos viendo en muchas de las ediciones de lujo editadas en los tres últimos lustros, algunas de las cuales hoy se pueden adquirir por debajo del precio de venta con el que se comercializaron en su momento.

Como es natural, hay un gran número de las ediciones descritas en este manual en las que habrá coincidencia entre los cervantófilos, del mismo modo que cada uno incluiría otras que considera igualmente esenciales y que no forman parte de las que Justo y José Manuel han elegido.

Se puede criticar el hecho de que algunas, especialmente las primeras 19 citadas, son poco menos que imposibles de conseguir, incluso hasta para el coleccionista más avanzado. Bien, porque es prácticamente imposible que salgan a la venta, bien porque su precio resulta poco menos que prohibitivo, incluso para el coleccionista con grandes recursos. Sirva como ejemplo que de la edición prínceps del Quijote de 1605 sólo se conocen 26 ejemplares, siendo en 1989 el último que salió a la venta y que se remató en subasta, conjuntamente con un ejemplar de la edición de 1615, en un millón y medio de dólares. De la primera edición de la segunda parte del Quijote son 39 los ejemplares conocidos; en este caso en el año 2000 se pagó por uno de ellos 355.000 libras esterlinas. Difícilmente, si es que llega hoy a salir al mercado un ejemplar en buen estado de la edición prínceps lo haría por debajo del millón de euros y por la mitad un ejemplar de la segunda parte. Con buen criterio, los autores incluyen como propuesta para una colección de quijotes los diferentes facsímiles que se han publicado desde 1871 y que, evidentemente, resultan mucho más asequibles.

Del trabajo especialmente interesante para un público más amplio son los tres apartados a los que me he referido anteriormente. En el primero se incluyen las cuatro ediciones del taller de Francisco de Robles, realizadas entre 1605 y 1615. En el segundo las otras nueve ediciones en español realizadas entre 1605 y 1617: las tres de Lisboa, las dos de Valencia, las dos de Bruselas, la de Milán y la de Barcelona. Por último, en el tercero reúnen las seis primeras traducciones al inglés, francés e italiano, publicadas entre 1612 y 1625 en Londres, París y Venecia. La sola consulta de estos tres apartados nos ofrece una amplia panorámica más que suficiente para comprender el éxito y la difusión que tuvo el Quijote en su tiempo, lo que explica que desde un primer momento sus personajes adquirieran una extraordinaria popularidad.

Han acertado los autores del manual en optar por un reparto equilibrado de las ediciones, no decantándose especialmente por un siglo o una época concreta. De este modo, describen un total de 28 ediciones publicadas en el siglo XVII, 23 del setecientos, 33 del XIX, 27 de la centuria pasada y cinco de lo que llevamos de siglo. Aunque hasta mediados del siglo XIX, la mayoría son ediciones europeas, ni mucho menos se han circunscrito a este ámbito, refiriendo ediciones de México, Estados Unidos, Japón, Argentina, Brasil y Perú.

Si algo echo de menos es que no se hayan incluido algunas de las ediciones ilustradas para niños y jóvenes que considero igualmente esenciales, ya que acercaron al libro y al mito a este público, así como una breve muestra de aquellas ediciones populares que llevaron el libro a amplios sectores de la población a los que les estaban vedadas esas lujosas ediciones. No habría estado de más la inclusión de algún cómic o, como ahora gustan algunos de denominarlos, novelas gráficas. También echo de menos un índice onomástico de impresores, editores, ilustradores y grabadores, traductores o comentaristas. Pero entiendo que las más de 700 páginas no dan para mucho más.

Ojalá que algún día se publique algo similar para el resto de las ediciones de las obras de Cervantes. Mientras tanto tendremos que conformarnos con la bibliografía de Palau (1950) o con los catálogos, algunos de gran Calidad, de las numerosas exposiciones que sobre Cervantes se han editado entre 2005 y 2016.

También merecerían atención las numerosas colecciones de ephemera de Cervantes y El Quijote. Ya existen trabajos monográficos sobre filatelia y exlibris, pero hay muchos otros campos que demandan estudios similares, como son la numismática y la medallística, la cartofilia, los cromos, la loterofília, las cajas de hojalata litografiadas, la vitolfilia, la publicidad y un largo etcétera que si algo ponen en evidencia es la extraordinaria difusión que ha tenido Cervantes y su obra en el mundo y el atractivo que siempre han despertado sus personajes entre el gran público. Los que menosprecian este tipo de coleccionismo parecen desconocer que para varias generaciones, el conocimiento del libro les llegó a través de las colecciones de cromos que se obsequiaban en las tabletas de los chocolates Amatller. En 2015 propuse el nombre de cervantofílicos para denominar a los coleccionistas de todos estos materiales “menores”, con el fin de distinguirlos de los cervantistas y de los cervantófilos.

Insisto en lo que ya apunté al principio, en ningún caso se trata de una obra destinada única y exclusivamente a los coleccionistas de ediciones del Quijote. Tampoco para libreros de antiguo, ni para bibliotecarios, aunque ambos encontrarán en esta obra un instrumento y una guía fundamental para su trabajo. Me parece igualmente interesante este manual para bibliófilos en general y para todos aquellos interesados en la historia del libro. En resumidas cuentas, nos encontramos con una magnífica obra, fruto de la experiencia pero también de la investigación, imprescindible para todos aquellos que tengan algún interés por acercarse al asombroso y apasionante mundo de la cervantofilia. Absolutamente recomendable.

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