Las cigüeñas vuelven a volar sobre Alcalá: veinte segundas oportunidades alzan el vuelo desde la Huerta del Obispo

La Huerta del Obispo del Palacio Arzobispal ha acogido una nueva edición de la tradicional suelta de cigüeñas blancas recuperadas por GREFA, una de las citas de educación ambiental más emblemáticas del verano alcalaíno. Veinte cigoñinos, atendidos tras sufrir diferentes incidencias durante la campaña de cría, han regresado a su entorno natural en un acto compartido con escolares y representantes municipales.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • Veinte cigoñinos recuperados por GREFA vuelan de nuevo sobre Alcalá ante noventa y cinco escolares del CEIP Cardenal Cisneros y autoridades municipales.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

Hay imágenes que se repiten cada verano en Alcalá de Henares y que, lejos de perder fuerza, se han convertido en una de esas tradiciones que resumen la estrecha relación de la ciudad con su patrimonio natural. La Huerta del Obispo del Palacio Arzobispal ha sido este martes, una vez más, el escenario de la tradicional suelta de cigüeñas blancas recuperadas por GREFA (Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat), un acto que simboliza el regreso a la libertad de ejemplares que hace apenas unas semanas luchaban por sobrevivir.

Un total de veinte cigoñinos han recuperado el vuelo después de haber sido atendidos en el Hospital de Fauna Salvaje de GREFA. Se trata de pollos que durante la campaña de cría sufrieron caídas desde sus nidos o padecieron diferentes incidencias que hicieron necesaria su recogida y posterior recuperación antes de poder regresar a su entorno natural.

La liberación ha contado con la presencia de la alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, acompañada por los concejales de Medio Ambiente, Vicente Pérez; Educación, Lola López; y Distrito I, Víctor Cobo. Junto a ellos han participado cerca de un centenar de niños del Programa Abierto para Jugar, organizado por el Ayuntamiento, quienes han vivido de cerca una experiencia difícil de olvidar.

En esta ocasión han asistido 95 escolares del CEIP Cardenal Cisneros, que han podido conocer el trabajo que desarrolla GREFA en la recuperación de fauna silvestre y descubrir aspectos de la biología, el comportamiento y la conservación de una especie que forma parte inseparable del paisaje urbano complutense.

La campaña reproductora de este año vuelve a confirmar la buena salud de la colonia de cigüeña blanca de Alcalá. Según los datos facilitados durante el acto, un total de 88 parejas ocuparon los nidos distribuidos por la ciudad y lograron sacar adelante 104 cigoñinos, alcanzando una productividad media de 1,53 pollos por pareja con éxito reproductor.

No todos esos pollos, sin embargo, completaron su desarrollo sin dificultades. Algunos acabaron precipitándose desde los elevados nidos instalados sobre iglesias, conventos, monasterios y otros edificios históricos. En esos casos, la rápida intervención de la Policía Local permitió recogerlos y trasladarlos hasta las instalaciones de GREFA, donde recibieron atención veterinaria y cuidados especializados hasta encontrarse en condiciones de regresar a la naturaleza.

La alcaldesa destacó durante la jornada que esta liberación constituye uno de los actos de educación ambiental más representativos del verano alcalaíno, al combinar la divulgación, la conservación de la biodiversidad y la implicación de los más pequeños. Piquet recordó además que la presencia de la cigüeña blanca constituye una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, donde estas aves encuentran desde hace décadas un hábitat privilegiado entre las cubiertas y campanarios del casco histórico.

La actividad volvió a poner de relieve la colaboración que mantienen el Ayuntamiento, la Policía Local y GREFA para proteger una especie cuya presencia forma parte del patrimonio natural y también de la identidad visual de Alcalá. Gracias a ese trabajo coordinado, muchos ejemplares que en otras circunstancias no habrían sobrevivido pueden regresar cada año al mismo cielo en el que nacieron.

Cuando las cajas de transporte se abrieron y los veinte jóvenes ejemplares comenzaron a extender sus alas, los escolares siguieron cada despegue con una mezcla de expectación y aplausos. Para ellos fue una lección de naturaleza al aire libre; para las cigüeñas, el final de un proceso de recuperación y el comienzo de una nueva etapa. Una escena que, verano tras verano, recuerda que la conservación del patrimonio de Alcalá no solo se escribe entre piedras centenarias, sino también sobre las alas blancas que sobrevuelan sus tejados.

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