La inteligencia artificial también ocupa territorio: el Corredor del Henares se convierte en el nuevo epicentro energético de Madrid

La expansión de la inteligencia artificial tiene una cara poco visible que ya empieza a transformar el este de la Comunidad de Madrid. Mientras se anuncian grandes inversiones en centros de datos, crecen también las necesidades de energía, agua y nuevas infraestructuras eléctricas. La Asociación Henares en Verde alerta de que el Corredor del Henares se está convirtiendo en un gran polo tecnológico y energético y reclama analizar el impacto acumulado de todos estos proyectos.

Fotocomposición de AH@
  • La asociación pide evaluar conjuntamente centros de datos, macroplantas fotovoltaicas, consumo energético, agua e impacto territorial en el Corredor del Henares.

Mientras la inteligencia artificial se presenta como el gran motor económico del futuro, en el este de la Comunidad de Madrid comienza a dibujarse otra realidad mucho menos visible. No aparece en las aplicaciones que usamos cada día ni en los titulares sobre ChatGPT, Gemini o Copilot. Se construye sobre el terreno, entre polígonos industriales, líneas de alta tensión, subestaciones eléctricas y miles de hectáreas destinadas a producir la enorme cantidad de energía que necesitan los centros de datos.

La Asociación Henares en Verde ha decidido poner el foco sobre ese fenómeno con una extensa nota de prensa y un anexo técnico en el que recopila algunos de los principales proyectos previstos o en desarrollo en el Corredor del Henares. Su mensaje es claro: el debate no puede limitarse a celebrar la llegada de inversiones tecnológicas. También debe analizarse el coste territorial, ambiental y energético que acompaña a esa transformación.

Y la pregunta que plantea resulta difícil de ignorar: ¿estamos asistiendo al nacimiento del mayor corredor tecnológico y energético del este de Madrid sin apenas debate público?


Del «cloud» al suelo: la cara menos visible de la inteligencia artificial

Cuando se habla de inteligencia artificial solemos pensar en algoritmos, ordenadores o asistentes capaces de escribir textos, generar imágenes o responder preguntas. Sin embargo, toda esa capacidad necesita una infraestructura física gigantesca.

Cada consulta realizada a una inteligencia artificial viaja hasta enormes centros de datos donde miles de servidores funcionan las veinticuatro horas del día. Esas instalaciones consumen cantidades extraordinarias de electricidad y necesitan complejos sistemas de refrigeración que, en muchos casos, también requieren importantes recursos hídricos.

Precisamente sobre esa realidad quiere llamar la atención Henares en Verde. La asociación recuerda que diversos informes internacionales ya vienen advirtiendo del incremento constante del consumo energético asociado al crecimiento de la inteligencia artificial y de los servicios en la nube. En ese contexto, consideran que el Corredor del Henares está convirtiéndose en uno de los grandes polos españoles de esta nueva industria.

Pero el problema, sostienen, no reside en la tecnología en sí. Su preocupación nace cuando la implantación de un centro de datos lleva inevitablemente asociada la construcción de nuevas infraestructuras eléctricas: subestaciones, líneas de evacuación, conexiones de alta tensión o grandes plantas fotovoltaicas necesarias para garantizar el suministro. Según la asociación, todas esas actuaciones deben analizarse como un único proceso y no como expedientes administrativos independientes.


Alcalá ya concentra algunos de los mayores proyectos

El documento elaborado por Henares en Verde reúne información pública sobre algunos de los principales centros de datos previstos o anunciados en el entorno. Solo en Alcalá de Henares aparecen cuatro grandes iniciativas. Microsoft proyecta un campus de centros de datos en el polígono de Las Matillas cuya documentación ambiental hace referencia a una potencia informática cercana a los 58 MW y una demanda total estimada superior a los 86 MW.

A ello se suma el campus de Nabiax, que actualmente dispone de unos 22 MW de capacidad informática y contempla una expansión hasta alcanzar los 100 MW. También figura el proyecto de ampliación de Templus hasta unos 20 MW y la iniciativa promovida por Iridium, del Grupo ACS, con una potencia anunciada cercana a los 50 MW.

Pero Alcalá no constituye un caso aislado. Villalbilla concentra el proyecto Ignis Data Beta II, con una potencia anunciada de 181,62 MW y acompañado por una nueva subestación eléctrica de 220 kilovoltios, una línea de conexión y siete plantas fotovoltaicas.

En Torres de la Alameda y Loeches se proyecta el denominado Henares Digital Campus, que prevé inicialmente dos edificios de unos 130 MW cada uno y reserva espacio para una futura ampliación hasta alcanzar aproximadamente 372 MW.

A ellos se añaden otros grandes complejos previstos en Meco y San Fernando de Henares. Vista sobre un mapa, la sucesión de proyectos dibuja una concentración poco habitual de infraestructuras digitales de gran escala.


Mucho más que edificios: una nueva red de infraestructuras

Para Henares en Verde, el verdadero debate no está únicamente en los edificios que albergarán los servidores. Lo relevante, sostienen, es todo lo que debe construirse alrededor para hacerlos funcionar.

Cada nuevo centro necesita garantizar un suministro eléctrico continuo y estable. Eso implica reforzar redes de transporte de energía, construir nuevas subestaciones, abrir corredores para líneas de alta tensión y desarrollar nuevas instalaciones de generación eléctrica.

La asociación pone como ejemplo el proyecto previsto en Villalbilla, cuya alimentación eléctrica contempla la conexión con siete plantas fotovoltaicas situadas en la provincia de Guadalajara. Desde su punto de vista, ese caso refleja cómo un único centro de datos puede acabar generando una cadena de actuaciones sobre un territorio mucho más amplio que el ocupado por el propio edificio.

Por eso insisten en que la evaluación ambiental debería contemplar el efecto acumulativo de todos los proyectos y no estudiar cada expediente por separado. A ello añaden otra cuestión que consideran cada vez más relevante: el consumo de agua. Los sistemas de refrigeración empleados por muchos centros de datos requieren importantes volúmenes de recursos hídricos para mantener estables las temperaturas de miles de servidores funcionando de manera permanente.

Como referencia citan el futuro complejo de Amazon Web Services en Aragón, cuyos promotores han reconocido la necesidad de incrementar la disponibilidad de agua para atender las necesidades de refrigeración de las instalaciones.

Aunque las tecnologías evolucionan constantemente y existen distintos sistemas de refrigeración con consumos muy diferentes, la asociación entiende que esta cuestión debería formar parte del debate público desde el principio.


Una discusión que apenas acaba de empezar

Desde Henares en Verde subrayan que su posición no pretende enfrentar innovación tecnológica y protección ambiental. La propia nota insiste en que no se trata de oponerse ni a las energías renovables ni al desarrollo de la inteligencia artificial.

Lo que reclaman es una planificación global que permita conocer con transparencia cuál será el consumo energético y de agua de estos complejos, qué nuevas infraestructuras será necesario construir y cuál será el impacto conjunto sobre el paisaje, la biodiversidad y el territorio. La cuestión resulta especialmente relevante en una comarca que durante los últimos años ya ha experimentado una intensa transformación industrial y logística.

El Corredor del Henares se ha consolidado como uno de los principales polos económicos del centro peninsular gracias a su excelente ubicación, la proximidad a Madrid y las buenas conexiones ferroviarias y por carretera. Ahora, además de la logística y la industria, la economía digital parece querer convertir esta zona en uno de los grandes nodos españoles de procesamiento de datos.

Ese crecimiento abre importantes oportunidades económicas, empleo cualificado e inversiones millonarias. Pero también plantea preguntas que todavía no tienen una respuesta clara. ¿Existe capacidad suficiente para abastecer toda esa demanda energética? ¿Cómo afectarán las nuevas infraestructuras al paisaje rural del este madrileño? ¿Qué planificación existe para coordinar todos estos proyectos? ¿Debe analizarse cada expediente de manera independiente o estudiar el conjunto como un único corredor tecnológico?

Son cuestiones que, previsiblemente, irán ganando protagonismo a medida que avancen los distintos procedimientos administrativos. Porque mientras millones de personas utilizan cada día herramientas de inteligencia artificial desde la pantalla de un ordenador o un teléfono móvil, en lugares como Alcalá de Henares, Villalbilla, Meco, Loeches o Torres de la Alameda empieza a hacerse visible la infraestructura física que hace posible esa revolución tecnológica. Y esa infraestructura, recuerdan desde Henares en Verde, también transforma el territorio.

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