Los Premios ARCE reivindican el activismo que cambia Alcalá desde abajo

Casi una semana después de su celebración, los Premios ARCE 2026 siguen dejando el recuerdo de una jornada en la que el activismo ambiental y social volvió a ser protagonista en Alcalá de Henares. Ecologistas en Acción reunió en el entorno de la ermita de la Virgen del Val a asociaciones, voluntarios y vecinos para reconocer el trabajo de cuatro colectivos ejemplares, en un acto que combinó emoción, música, poesía y compromiso con una ciudad más sostenible y solidaria.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  •  UFIL El Empecinado, Pérez-Ochoa, Pedalada a Pedalada y Alcalá Antitaurina recibieron el tradicional botijo y diploma de los Premios ARCE.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

Una semana después de la entrega de los Premios ARCE 2026, el eco de aquella mañana bajo la sombra de los árboles del entorno de la ermita de la Virgen del Val, sigue recordando que el compromiso con el medio ambiente también se construye desde lo cotidiano. Lejos de los grandes focos y de las campañas institucionales, Ecologistas en Acción volvió a reunir a decenas de vecinos para reconocer a personas y colectivos que llevan años mejorando Alcalá de Henares desde ámbitos tan diversos como la educación, la solidaridad, la movilidad sostenible o la defensa de los animales.

La séptima edición de estos galardones, heredera del histórico movimiento ARCE y organizada por Ecologistas en Acción Alcalá de Henares, volvió a convertirse en un encuentro donde el reconocimiento convivió con la música, la poesía y la reflexión. Bajo la sombra de los árboles del Val, el ambiente fue más el de una reunión entre compañeros de viaje que el de una ceremonia protocolaria.

Fernando Barbero ejerció una vez más como maestro de ceremonias con el estilo cercano y desenfadado que ya se ha convertido en una seña de identidad de estos premios, mientras el periodista y locutor Sergio Rodríguez Rodríguez, el activista Mariano Carpintero y el músico Manuel Flecha fueron poniendo voz, versos y canciones a una mañana cargada de mensajes en defensa del territorio, la biodiversidad y la participación ciudadana.


Cuatro formas diferentes de mejorar la ciudad

Los Premios ARCE distinguieron este año a cuatro proyectos muy distintos entre sí, pero unidos por una misma filosofía: demostrar que los cambios reales comienzan casi siempre desde el ámbito local.

Uno de los reconocimientos fue para la UFIL El Empecinado, un centro público de formación e inserción laboral que trabaja con jóvenes de entre 16 y 20 años ofreciéndoles una segunda oportunidad educativa. Su responsable explicó que el proyecto combina formación profesional, aprendizaje práctico y acompañamiento personal para alumnos que no siempre encuentran su sitio en los itinerarios educativos convencionales.

Especial relevancia tiene su especialidad de jardinería, precisamente la que motivó el reconocimiento de Ecologistas en Acción por su participación en proyectos de creación y mantenimiento de espacios verdes y por demostrar que la formación ambiental también puede convertirse en una oportunidad laboral y vital.

La emoción estuvo especialmente presente durante la intervención de la Agrupación Solidaria Pérez-Ochoa, cuyas representantes recordaron que durante años han repartido alimentos, ropa, muebles o electrodomésticos, aunque insistieron en que el verdadero objetivo siempre fue otro.

«No repartíamos solo objetos; repartíamos tranquilidad, dignidad y esperanza», resumieron durante un discurso que arrancó uno de los aplausos más largos de la mañana, dedicando el premio a todos los voluntarios que sostienen día a día la actividad solidaria de la asociación.

También fue distinguido el colectivo Pedalada a Pedalada, referencia desde hace más de tres lustros en la promoción de la bicicleta como medio de transporte sostenible. Sus integrantes repasaron una trayectoria que comenzó con pequeños talleres ciudadanos para reparar bicicletas y que hoy incluye préstamos, donaciones, recuperación de bicicletas abandonadas, formación mecánica, rutas urbanas y propuestas para mejorar la movilidad ciclista en Alcalá.

Durante su intervención recordaron que, aunque los espacios cedidos para desarrollar su actividad han ido cambiando con los años, el proyecto seguirá adelante «porque si no hay local, siempre nos queda la calle», una frase que resume el espíritu de una asociación acostumbrada a adaptarse sin perder el rumbo.

El cuarto Premio ARCE recayó en Alcalá Antitaurina, cuya portavoz, Silvia García,  defendió que la protección de los animales forma parte inseparable de la defensa del medio ambiente y de una cultura basada en el respeto a todos los seres vivos.

Su intervención vinculó la lucha contra la tauromaquia con la educación ambiental, el uso responsable de los recursos públicos y la necesidad de construir una sociedad más empática con los animales. Tras recordar el reciente revés sufrido por la iniciativa legislativa popular para retirar la protección cultural de la tauromaquia, agradeció un reconocimiento que, aseguró, supone «un empujón para seguir adelante».

Los cuatro galardonados recibieron un diploma acreditativo y el tradicional botijo de cerámica de los Premios ARCE, una pieza artesanal que se ha convertido en el símbolo de estos reconocimientos y que representa el vínculo con la cultura popular y los valores de sostenibilidad que defiende Ecologistas en Acción.


Mucho más que una entrega de premios

La ceremonia estuvo salpicada de intervenciones que reforzaron el carácter reivindicativo del encuentro.  El  periodista-locutor de radio, Sergio Rodríguez Rodríguez recordó que la educación ambiental debe comenzar desde la infancia y puso como ejemplo la importancia de enseñar a respetar la naturaleza desde los pequeños gestos cotidianos.

No faltó tampoco el componente cultural. Mariano Carpintero volvió a conquistar al público con sus poemas en castúo, mientras Manuel Flecha puso la banda sonora interpretando versiones de artistas y grupos como Otis Redding, Creedence Clearwater Revival o The Waterboys.

Uno de los momentos más distendidos llegó al final del acto, cuando Juan Miguel Salvador, uno de los referentes históricos de Ecologistas en Acción Alcalá y librero de Diógenes, sorprendió a Fernando Barbero con un reconocimiento por los años dedicados a conducir la ceremonia de los Premios ARCE. Entre bromas, aplausos y algún regalo inesperado, el homenaje puso el broche a una jornada marcada por la cercanía.

Entre los asistentes se encontraba también el coordinador local de Izquierda Unida, David Cobo, que quiso acompañar un acto que volvió a demostrar la capacidad del tejido asociativo alcalaíno para generar iniciativas en favor del medio ambiente, la solidaridad y la participación ciudadana.

En tiempos en los que la emergencia climática y la polarización ocupan buena parte del debate público, los Premios ARCE volvieron a reivindicar el valor de quienes trabajan silenciosamente desde el ámbito local. Porque plantar árboles, recuperar bicicletas, ayudar a familias vulnerables o defender el bienestar animal pueden parecer gestos pequeños, pero juntos dibujan una ciudad mucho más sostenible, solidaria y habitable.

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