Las elecciones sirven para elegir gobiernos, pero las ciudades se construyen o se deterioran en el día a día. Hay asuntos que apenas ocupan unos segundos en los debates políticos y, sin embargo, acompañan a la ciudadanía cada mañana cuando sale de casa. Una acera levantada, una calle con firme deteriorado, un parque que necesita mantenimiento, una papelera desbordada o la sensación de que determinados problemas se eternizan terminan influyendo mucho más en la percepción colectiva que cualquier enfrentamiento partidista.
Con esa idea de fondo, la cuarta entrega del sondeo de ALCALÁ HOY quiso ir más allá de las preferencias electorales y preguntar directamente cuál es, a juicio de la ciudadanía, el principal problema de Alcalá de Henares. La respuesta ofrece una fotografía especialmente interesante porque refleja las prioridades reales de quienes viven la ciudad, sin intermediarios y sin preguntas orientadas hacia un asunto concreto.
Los resultados dibujan una imagen muy diferente a la que con frecuencia domina el debate político. El deterioro de calles e infraestructuras aparece como la principal preocupación ciudadana con un 30,7 % de las respuestas. Le siguen la limpieza, con un 19,1 %, y la gestión política, que alcanza un 17,9 %. Solo después aparecen cuestiones como la inmigración (13,1 %) o la inseguridad (11,7 %), dos asuntos con una enorme presencia en el debate público pero que, al menos en esta encuesta, quedan claramente por detrás de las preocupaciones relacionadas con la calidad del espacio urbano y el funcionamiento de la administración municipal.
La conclusión resulta reveladora porque no señala un único gran conflicto que monopolice la atención de la ciudadanía. Al contrario, muestra una ciudad donde el malestar se concentra en aquello que forma parte de la vida cotidiana: el estado del espacio público, el mantenimiento de los barrios y la percepción de que la gestión municipal podría ofrecer mejores respuestas.
Calles e infraestructuras: el deterioro urbano se convierte en la principal preocupación
Con casi uno de cada tres encuestados situándolo como el principal problema de Alcalá, el estado de las calles y de las infraestructuras constituye el gran denominador común del sondeo.
No es un resultado casual. Las infraestructuras son el escenario permanente sobre el que transcurre la vida de una ciudad. La ciudadanía no necesita acudir a un pleno municipal para formarse una opinión sobre ellas; le basta con caminar por su barrio, utilizar una parada de autobús, cruzar una plaza o recorrer una avenida para hacerse una idea de cómo evoluciona el municipio.
Cuando un problema alcanza un porcentaje superior al treinta por ciento en una pregunta abierta como esta, deja de ser una preocupación sectorial para convertirse en una percepción ampliamente compartida. Y eso es precisamente lo que reflejan los datos del estudio.
Más allá de las diferencias entre barrios o sensibilidades políticas, existe una coincidencia notable en que el mantenimiento urbano debe ocupar un lugar prioritario en la agenda municipal. Se trata, además, de un asunto que rara vez genera grandes titulares nacionales pero que condiciona directamente la calidad de vida y la imagen que la ciudadanía tiene de su propia ciudad.
Resulta significativo que esta preocupación aparezca prácticamente en todos los segmentos analizados. Jóvenes y mayores, hombres y mujeres, votantes de distintas formaciones políticas y residentes en diferentes distritos coinciden, con mayor o menor intensidad, en situar el estado de calles e infraestructuras entre las principales asignaturas pendientes.
No es una reivindicación ideológica, sino profundamente cotidiana. Habla de una ciudad que reclama conservación, mantenimiento y planificación a largo plazo.
La limpieza mantiene un lugar destacado en las prioridades ciudadanas
La segunda posición corresponde a la limpieza, señalada por el 19,1 % de los encuestados.
Es un resultado que confirma una tendencia consolidada durante los últimos años. La limpieza no aparece como una preocupación puntual ni vinculada a un episodio concreto, sino como uno de los indicadores que la ciudadanía utiliza para valorar el funcionamiento de una ciudad.
Calles, parques, papeleras, solares o zonas de convivencia forman parte de ese examen diario que realizan los ciudadanos sin necesidad de consultar estadísticas oficiales. La percepción visual del espacio urbano termina condicionando, en gran medida, la valoración general de la gestión municipal.
Aunque existe una diferencia importante respecto al primer problema detectado por la encuesta, la limpieza conforma junto al mantenimiento urbano un bloque claramente diferenciado del resto de asuntos. Ambos suman prácticamente la mitad de las respuestas obtenidas y ponen de manifiesto que la ciudadanía concede una enorme importancia a todo aquello que afecta directamente a su entorno inmediato.
La lectura política también resulta interesante. Mientras buena parte del debate institucional gira alrededor de cuestiones de ámbito nacional o de controversias partidistas, la ciudadanía continúa prestando especial atención a aspectos muy concretos y tangibles de la vida urbana.
No se trata únicamente de una cuestión estética. Un entorno limpio transmite sensación de cuidado, seguridad y buena gestión. Por el contrario, cuando la percepción es negativa, acaba proyectándose sobre el conjunto de la administración, incluso aunque existan avances en otros ámbitos menos visibles.
Cuando la gestión política entra en el podio de los problemas
Quizá el dato más novedoso del estudio sea la aparición de la gestión política como tercer gran problema de la ciudad, con un 17,9 %.
El resultado merece una lectura pausada. La encuesta no preguntaba por la valoración del Gobierno municipal ni por la actuación de un partido concreto. Sin embargo, una parte muy significativa de la ciudadanía identifica la propia gestión pública como uno de los principales problemas de Alcalá.
Eso significa que, para muchos encuestados, la preocupación no reside únicamente en el estado de las calles o en la limpieza, sino también en la capacidad de las instituciones para ofrecer respuestas eficaces.
En otras palabras, la política deja de ser únicamente el instrumento para resolver los problemas y pasa a formar parte del diagnóstico ciudadano.
Es una conclusión especialmente interesante porque coincide con un momento de elevada tensión política tanto en el ámbito local como en el nacional. Sin embargo, la encuesta no refleja tanto una preocupación por la confrontación ideológica como una demanda de mayor eficacia administrativa.
La ciudadanía parece valorar menos el enfrentamiento y más los resultados. No pide grandes discursos, sino soluciones concretas para cuestiones igualmente concretas.
Inmigración e inseguridad: presentes en el debate, pero por detrás de los problemas cotidianos
La inmigración ocupa la cuarta posición con un 13,1 %, seguida muy de cerca por la inseguridad, que alcanza el 11,7 %.
Ambos asuntos forman parte habitual de la conversación política y mediática, especialmente durante los últimos meses. Sin embargo, la encuesta muestra que, aun siendo relevantes, no constituyen hoy la principal preocupación para el conjunto de la ciudadanía alcalaína.
Eso no significa que carezcan de importancia. Significa, sencillamente, que cuando se obliga a elegir un único problema prioritario, la mayoría de los encuestados sitúa antes cuestiones relacionadas con el mantenimiento urbano y la gestión de la ciudad.
También aquí aparecen diferencias significativas según la edad, el distrito de residencia o la orientación política de cada entrevistado. Hay segmentos donde estas preocupaciones adquieren un peso claramente superior y otros donde pasan prácticamente a un segundo plano.
Precisamente esa diversidad constituye uno de los aspectos más interesantes del estudio. Alcalá no es una ciudad homogénea. Cada barrio y cada perfil social observa la realidad desde experiencias distintas y, por tanto, establece prioridades diferentes.
Una misma ciudad, muchas miradas distintas
Si el gráfico general ofrece una fotografía global, el análisis por edades, sexo, distritos y recuerdo de voto permite descubrir una ciudad mucho más compleja.
Las diferencias generacionales muestran cómo cambian las prioridades según el momento vital de cada persona. Los más jóvenes incorporan con mayor intensidad cuestiones relacionadas con la movilidad o determinadas políticas urbanas, mientras que entre las personas de mayor edad cobran más protagonismo aspectos ligados al mantenimiento cotidiano y a la conservación del espacio público.
También existen diferencias territoriales. No todos los distritos perciben la ciudad de la misma manera porque tampoco viven las mismas realidades urbanas. La experiencia diaria condiciona inevitablemente la respuesta de los encuestados y explica buena parte de las variaciones observadas entre unas zonas y otras.
Algo parecido sucede con el recuerdo de voto. Cada electorado enfatiza unos problemas sobre otros, aunque existe un elemento especialmente llamativo: incluso entre votantes de opciones políticas muy distintas, el estado de las calles y de las infraestructuras mantiene un peso muy elevado.
Eso convierte al mantenimiento urbano en uno de los pocos asuntos capaces de atravesar prácticamente todas las fronteras ideológicas.
Una hoja de ruta para quien gobierne la ciudad
Las encuestas electorales permiten anticipar quién puede ganar unas elecciones. Esta pregunta, en cambio, sirve para algo diferente: ayuda a comprender qué espera la ciudadanía de quienes gobiernan. Y la respuesta es bastante clara.
Antes que grandes debates ideológicos, los alcalaínos reclaman una ciudad cuidada, limpia y bien mantenida. Quieren que las infraestructuras funcionen, que el espacio público transmita sensación de orden y que la administración responda con eficacia a los problemas cotidianos.
Ese mensaje trasciende cualquier color político. Es una llamada de atención para el Gobierno municipal, pero también para toda la oposición. Porque las prioridades que expresa la ciudadanía no pertenecen a ningún partido; pertenecen a la propia ciudad.
Hay municipios donde el desempleo monopoliza todas las preocupaciones. Otros viven pendientes de la vivienda o de la seguridad. Alcalá ofrece un retrato distinto. Su principal inquietud no responde a un único gran conflicto, sino a la acumulación de pequeños problemas cotidianos que terminan configurando una percepción general sobre el estado del municipio.
Quizá esa sea la principal enseñanza de esta cuarta entrega del sondeo de ALCALÁ HOY. Más allá de las siglas, de las campañas y de la confrontación política, la ciudadanía sigue juzgando a su ciudad por aquello que ve cada día al salir de casa. Y ese examen cotidiano, según reflejan los datos de la encuesta, sitúa el mantenimiento urbano, la limpieza y la calidad de la gestión pública como las grandes asignaturas pendientes de la Alcalá de Henares de 2026.






















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