- El especialista explica cómo funcionan los implantes en 24 horas y por qué la planificación digital resulta decisiva.
El Dr. Javier Gadea dirige la Clínica Gadea-Alobera en la calle Adarga de Alcalá de Henares. Licenciado en Odontología por la Universidad Europea y con varios másteres en la Universidad Complutense —Cirugía Bucal e Implantología, Periodoncia e Implantes y Cirugía Plástica Periodontal—, lleva más de una década especializándose en los casos que exigen mayor complejidad quirúrgica. Hablamos con él sobre la técnica de carga inmediata, conocida popularmente como implantes en 24 horas, y sobre lo que hay detrás de una clínica que empezó siendo una pequeña consulta de barrio en 1988.
¿Qué son exactamente los implantes en 24 horas?
«Cuando hablamos de carga inmediata nos referimos a colocar el implante de titanio en el hueso y, en esa misma sesión, fijar ya una corona provisional encima. El paciente entra sin diente y se va a casa con uno funcional ese mismo día. No es un atajo: es un protocolo diferente que exige más planificación precisamente porque los márgenes son más ajustados.»
¿Cómo vive el paciente ese día?
«La intervención en sí dura entre una y tres horas, dependiendo del caso. El paciente no siente la colocación del implante porque trabaja con anestesia local; lo que se nota es la propia anestesia. Al terminar, se fija la corona provisional —que ya hemos diseñado digitalmente antes de entrar al quirófano— y el paciente se marcha a casa. Las primeras semanas hay que seguir una dieta blanda y cuidados concretos, porque aunque el diente ya esté, el hueso y el implante todavía están completando su integración. La corona definitiva llega meses después, una vez confirmada esa integración.»
¿Todo el mundo puede someterse a esta técnica?
«No, y eso es importante decirlo con claridad. Para que el implante pueda cargarse el mismo día tiene que alcanzar lo que llamamos estabilidad primaria: una fijación mecánica suficiente en el hueso desde el momento de la colocación. Si el hueso no tiene el volumen o la densidad necesaria, esa estabilidad no se consigue y hay que ir a un protocolo diferido. También hay que valorar si hay infección activa, ciertas condiciones sistémicas, o hábitos como el tabaco en casos severos. La planificación previa lo determina todo.»
¿Cómo se hace esa planificación?
«Con lo que en odontología llamamos flujo digital: la combinación de escáneres intraorales, radiografía 3D y software de planificación. A nosotros nos aporta precisión y calidad en todos los pasos, pero es que al paciente le recorta la cantidad de visitas, maximiza su experiencia y puede llegar a verse el tratamiento final antes incluso de haber empezado. Cuando está llegando al final del tratamiento, cuando ya se lo lleva, la sensación de precisión es algo que los pacientes perciben inmediatamente.»
¿El paciente puede ver cómo va a quedar antes de operarse?
«Exactamente. Y no es un detalle menor. Para alguien que lleva años conviviendo con una prótesis incómoda, o que arrastra el miedo de malas experiencias previas, ver el resultado proyectado antes de empezar cambia completamente su relación con el tratamiento. La incertidumbre es una de las razones por las que muchos pacientes llevan años aplazando una decisión que ya estaba clara.»
¿Qué tipo de pacientes llegan habitualmente a la consulta?
«Muchos llegan con historiales complicados. Experiencias previas difíciles, tratamientos incompletos en otros centros, implantes que no integraron. Hay pacientes que han pasado por cuatro o cinco intentos en distintos sitios y llegan aquí convencidos de que su caso no tiene solución. Uno de los momentos que más me marcan es cuando alguien así, al final del proceso, se mira al espejo y dice ‘me lo tenía que haber hecho antes’. Eso es lo que me aporta como persona y como profesional.»
Una de las pacientes de la clínica llegó con una prótesis completa superior que no podía retirarse —estaba tan fija que hubo que extraerla a fragmentos— y con hueso que llevaba años sin integrar los implantes en la zona izquierda. El tratamiento incluyó la extracción de la prótesis, reconstrucción ósea en dos zonas distintas y colocación de implantes nuevos con una técnica que combina el injerto óseo con derivados de la propia sangre del paciente para favorecer la integración. «Todo el proceso fue indoloro», describió ella. «Aquí tengo confianza completa».
¿Cómo se resuelve un caso así sin derivar al paciente a otro centro?
«Porque tenemos las especialidades necesarias aquí. Cirugía, periodoncia, prótesis, ortodoncia, odontopediatría, endodoncia… cuando todo está en el mismo centro, con el mismo historial clínico y el mismo equipo coordinado, los tiempos se acortan mucho y el paciente no tiene que ir explicando su caso de un sitio a otro. Eso reduce el estrés enormemente, especialmente en casos complejos donde ya han tenido malas experiencias.»
¿Qué le diferencia de otras clínicas que ofrecen implantes en Alcalá?
«Es la pregunta que cualquier paciente debería hacer antes de decidirse. La carga inmediata como técnica no es exclusiva de nadie. Lo que varía es con qué planificación se aplica y qué pasa cuando el caso es complicado. Para mí, ofrecer calidad y calidez es una obligación. Calidad es pensar en primeras marcas, en no escatimar en nada, en máxima tecnología, en los mejores laboratorios. Y calidez, al mismo nivel, es abrigar al paciente de una forma cariñosa y familiar. Esta filosofía es mi sello, y es una herencia directa del doctor Alobera, que lleva trabajando así desde el 88.»
¿Cómo definiría su forma de entender al paciente?
«Me gusta conocer al paciente, saber quién es, a qué se dedica. Que no sean bocas, que no sean casos, que sean personas. Lo que buscamos que sienta cuando viene es esa sensación de que estaba todo preparado para ti, que estamos deseando que vengas y que cuando llegas te sientes arropado. En nuestra experiencia, cuando el paciente encuentra una escucha activa, se siente parte del tratamiento y los resultados son mucho más longevos a medio y largo plazo. No es solo filosofía: es parte del protocolo.»
¿Y cuándo sabe que algo ha salido realmente bien?
«Cuando los pacientes que hemos terminado se miran al espejo y hacen comentarios tipo ‘qué contento estoy’ o ‘ya era hora’ o ‘menos mal’. Eso me hace muy feliz. Y hay algo que me encanta especialmente: cuando no solo me recomiendan a mí, me recomiendan a todo el equipo. Porque son ellos los que hacen que esto funcione.»
La Clínica Dental Gadea-Alobera está ubicada en la calle Adarga de Alcalá de Henares. Más información en gadea-alobera.es y en su página de implantes dentales en Alcalá de Henares.















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