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Obradores especializados, actividades divulgativas y gran afluencia de público marcan el éxito de una feria con vocación de continuidad.
- Fotos del Ayuntamiento
La Plaza de Palacio se convirtió este sábado en un gran escaparate de sabores, aromas y nuevas oportunidades para miles de personas que conviven a diario con la enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten. Desde primera hora de la mañana, centenares de visitantes desfilaron por la I Feria de Obradores Sin Gluten de Alcalá de Henares, una iniciativa pionera que ha reunido a productores artesanos, especialistas en alimentación y familias llegadas desde distintos puntos de la Comunidad de Madrid.
Lo que durante años fue un mercado reducido a productos especializados y difíciles de encontrar ha demostrado en pleno corazón del casco histórico alcalaíno que vive un momento de auténtica expansión. Panes de masa madre, empanadas, bollería artesanal, galletas, bizcochos, repostería creativa y propuestas innovadoras llenaron los expositores instalados en la céntrica plaza, donde las colas comenzaron a formarse desde los primeros minutos de apertura.
La feria nació con un doble objetivo: acercar al público la realidad de la alimentación sin gluten y mostrar el trabajo de unos obradores que han conseguido convertir una necesidad dietética en una auténtica especialidad gastronómica. El resultado fue una jornada marcada por la curiosidad, las degustaciones y el intercambio de experiencias entre profesionales y consumidores.
Un sector en crecimiento
La inauguración contó con la presencia de la teniente de alcaldesa y concejala de Salud, Isabel Ruiz Maldonado, y de la concejala de Participación Ciudadana, Esther de Andrés, quienes recorrieron los distintos puestos y pudieron comprobar de primera mano la gran afluencia de público registrada durante toda la mañana.
A lo largo de los últimos años, la oferta sin gluten ha experimentado una transformación notable. Lejos quedan aquellos productos industriales con escasa variedad que durante décadas protagonizaron las estanterías destinadas a las personas celíacas. Los nuevos obradores especializados han apostado por la investigación, las harinas alternativas y los procesos artesanales para ofrecer elaboraciones cada vez más parecidas, e incluso superiores en algunos casos, a las de la panadería tradicional.
Ese avance pudo apreciarse claramente en una feria donde el público no solo acudió a comprar, sino también a descubrir nuevas posibilidades culinarias. Muchos visitantes aprovecharon para resolver dudas sobre ingredientes, técnicas de elaboración y sistemas de certificación, mientras otros simplemente se dejaron llevar por el placer de degustar productos que, hasta hace relativamente poco tiempo, parecían imposibles de encontrar fuera de grandes ciudades o tiendas especializadas.
Mucho más que un mercado
La programación fue mucho más allá de la mera exposición comercial. La organización diseñó un completo programa de actividades profesionales y divulgativas destinado a acercar la realidad del mundo sin gluten tanto a especialistas como a familias.
Entre las propuestas más destacadas figuró la mesa redonda El arte de la repostería sin gluten, en la que profesionales del sector compartieron experiencias sobre los retos técnicos y creativos que plantea trabajar sin trigo ni otras harinas con gluten. También despertó gran interés la cata dirigida de panes artesanos, una actividad que permitió comparar texturas, aromas y sabores de distintas elaboraciones.
La tecnología también tuvo su espacio con la presentación de la aplicación SINGLU, concebida para facilitar la búsqueda de establecimientos y productos aptos para personas celíacas. A ello se sumaron encuentros de carácter práctico como la charla Alimentación y familia: gestionar el gluten en casa, impartida por Marta Carmona y Susana Conde, que abordó cuestiones cotidianas relacionadas con la convivencia familiar cuando uno o varios miembros deben seguir una dieta estricta sin gluten.
La jornada se completó con la mesa redonda Emprender sin gluten, historias del día a día, donde varios profesionales compartieron las dificultades y oportunidades de desarrollar negocios especializados en un mercado cada vez más demandado.
Una cita con vocación de continuidad
El balance de esta primera edición apunta claramente al éxito. La constante presencia de visitantes durante toda la jornada, la participación activa en las actividades programadas y el interés mostrado por los productos expuestos reflejan la buena acogida de una iniciativa que ha encontrado su espacio dentro del calendario de eventos de la ciudad.
La Plaza de Palacio ofreció además un escenario especialmente atractivo para la celebración de una feria que combinó gastronomía, salud, divulgación y emprendimiento. Entre bolsas cargadas de panes recién horneados, dulces artesanos y conversaciones sobre ingredientes y recetas, Alcalá de Henares ejerció durante unas horas como capital regional de la alimentación sin gluten.
Y, a juzgar por la respuesta del público, todo apunta a que esta primera edición no será la última. Porque para muchas personas la ausencia de gluten no es una moda ni una tendencia gastronómica pasajera, sino una necesidad diaria. Y también porque jornadas como esta demuestran que comer sin gluten ya no significa renunciar al sabor. Todo lo contrario.


















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