-
La Plaza de Cervantes se convirtió en escenario de solidaridad y denuncia contra el genocidio en Gaza.
- Crónica gráfica y vídeo de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY
Más de 400 personas se reunieron este martes en la Plaza de Cervantes de Alcalá de Henares en una concentración que, bajo la vigilancia de un fuerte dispositivo policial, se convirtió en un clamor colectivo contra el genocidio que sufre el pueblo palestino. Convocados por la Asamblea por Palestina de Alcalá —integrada por Pensionistas Complutenses, Podemos, Izquierda Unida, Más Madrid y el PCE—, los asistentes no solo quisieron mostrar apoyo a la Global Sumud Flotilla, sino exigir medidas contundentes al Gobierno de España y a la Unión Europea frente al Estado de Israel.
El ambiente estuvo cargado de emoción. Decenas de banderas palestinas ondearon en el corazón de la ciudad, mientras se recitaban poemas que hablaban de resistencia, dignidad y duelo. En los cánticos, la indignación se hizo verbo: “Netanyahu asesino”, “Libre, libre, libre Palestina”, “Israel asesina, Europa patrocina”. Una voz coral que buscaba atravesar la indiferencia de los gobiernos y recordar que Gaza vive entre ruinas, hambre y miedo.
Barcos de papel contra los drones
Uno de los gestos más simbólicos de la tarde fue la colocación en el suelo de decenas de barcos de papel pintados con los colores de Palestina. Juntos formaban la bandera palestina, una imagen poderosa que evocaba la travesía de la Global Sumud Flotilla, la flotilla civil que, pese a las amenazas y ataques con drones, sigue navegando con la misión de romper el bloqueo ilegal a Gaza.
La concentración reunió a un mosaico diverso de la sociedad complutense: asociaciones vecinales, representantes sindicales, activistas de larga trayectoria y también rostros políticos. Entre los presentes estuvieron concejales del PSOE y de Más Madrid, que acudieron a título personal para mostrar su solidaridad. La presencia más llamativa, sin embargo, fue la del actor alcalaíno Carlos Librado “Nene”, que esa misma mañana había participado en el Teatro Salón Cervantes en la presentación de la programación cultural del cuarto trimestre y no quiso faltar a la cita solidaria por Palestina.
El acto, que contó con un público entregado, también dio voz a la Plataforma por Palestina de Torrejón de Ardoz, que anunció una nueva manifestación el 17 de septiembre en la Plaza Mayor de la localidad vecina, a las 19:00 horas. Una forma de extender la ola de solidaridad más allá de Alcalá.
Un manifiesto contra la impunidad
El momento central llegó con la lectura del manifiesto, que detalló la magnitud de la Global Sumud Flotilla. Según se recordó, más de cincuenta barcos de cuarenta y cuatro países diferentes navegaban en estos días rumbo a Gaza, con cerca de cuatrocientas personas de la sociedad civil a bordo. Se trata de una misión inédita, de carácter estrictamente no violento, que busca abrir un corredor humanitario frente al bloqueo impuesto por Israel.
El manifiesto denuncia que el pueblo palestino vive un genocidio desde hace dos años y una ocupación militar que dura ya más de siete décadas. Ante la pasividad de los gobiernos, es la propia ciudadanía internacional la que se moviliza para hacer cumplir el derecho internacional. También denuncia que la Corte Penal Internacional emite en noviembre de 2024 una orden de arresto contra Netanyahu y su ministro de Defensa por genocidio y crímenes de lesa humanidad, una decisión que la Unión Europea ignora bajo la presión de Estados Unidos, principal socio armamentístico de Israel.
Las alusiones a España son igualmente duras. El texto denuncia que el Gobierno compromete el 5% del PIB en gasto militar mientras se recortan derechos sociales. Al mismo tiempo, valora como un paso positivo el reciente anuncio de Pedro Sánchez sobre el embargo de armas a Israel, aunque lo califica de insuficiente. Para los convocantes, no bastan gestos: es necesario romper relaciones diplomáticas y comerciales y aplicar sanciones que generen presión real.
La actualidad internacional también estuvo presente. Apenas unas horas antes, la Flotilla había alcanzado el puerto tunecino de Sidi Bou Said, donde se reagrupaban los barcos procedentes de Italia y Grecia. Allí, de madrugada, el barco portugués Family Madeira —en el que viajaban, entre otros, Greta Thunberg y Ada Colau— fue atacado e incendiado por un dron israelí en aguas internacionales. “Afortunadamente, no hay víctimas”, subraya el manifiesto, “pero el siguiente objetivo podría ser cualquier país del mundo si la impunidad continúa”.
El manifiesto concluye con un nuevo dato estremecedor: tras el ataque, el ejército israelí ordena la evacuación total de Gaza, desplazando a la población a una zona igualmente bombardeada. “La peor de las armas de guerra”, se recuerda, “no son solo las bombas, sino el hambre que se utiliza como método de exterminio”.
Alcalá en pie por Palestina
El eco de la protesta resonó en toda la Plaza de Cervantes, que una vez más se convirtió en escenario de solidaridad y conciencia crítica. Entre poemas y proclamas, se reiteraron las exigencias: garantizar la seguridad de la Flotilla, abrir corredores humanitarios, suspender el comercio de armas, expulsar a Israel de competiciones deportivas y forzar el juicio de Netanyahu en tribunales internacionales.
La imagen final fue la de una plaza unida en la diversidad. Los barcos de papel, los pañuelos palestinos, las banderas agitadas al viento y los aplausos colectivos dibujaron una escena de empatía que trascendía la política. En ella cabían veteranos de luchas sociales, jóvenes universitarios, familias enteras y también representantes institucionales. Todos, bajo la atenta mirada de un fuerte cordón policial, coincidieron en lo esencial: que Alcalá no podía permanecer callada mientras la población palestina sufre hambre, bombardeos y desplazamientos forzosos.
Al terminar, los aplausos se prolongaron como una ola, cargados de emoción, como si las voces alcalaínas quisieran acompañar a cada barco de la flotilla en su arriesgada travesía hacia Gaza. Una forma de decir, desde el corazón de Cervantes: Palestina no está sola.























