Yuriy Kondratyuk: el genio ucraniano que llevó a la Luna a los astronautas del Apolo

La tercera entrega de esta serie, firmada por la Asociación de Ucranianos de Alcalá de Henares, recuerda la figura de Yuriy Kondratyuk, inventor y teórico de la cosmonáutica cuyas ideas, concebidas hace más de un siglo, acabarían guiando a la humanidad hasta la Luna. Su vida, marcada por el ingenio, la persecución y el misterio, forma parte de la memoria ucraniana que esta iniciativa rescata en tiempos de guerra y resistencia.

  • El científico ucraniano que, bajo una identidad falsa, diseñó la trayectoria que medio siglo después llevaría a los astronautas del Apolo a la Luna.

Yuriy Kondratyuk fue un brillante inventor y teórico de la investigación espacial, uno de los fundadores de la cosmonáutica. Durante décadas permaneció prácticamente olvidado en su tierra natal, mientras que fuera de ella sus ideas fueron valoradas y aplicadas en hitos que cambiaron la historia. Su vida, marcada por el misterio, fue tan extraordinaria como las teorías que ideó.

Nació en Poltava con el nombre de Oleksandr Hnatovych Shargei. Por línea materna descendía de la familia noble germano-sueca de los Schlippenbach. Quedó huérfano siendo un niño y fue criado por sus abuelos. Terminó el Segundo Gimnasio Masculino de Poltava con medalla de plata. En 1916 ingresó en el departamento de mecánica del Instituto Politécnico de Petrogrado, pero pronto fue reclutado por el ejército zarista en plena Primera Guerra Mundial. Tras graduarse como alférez, combatió en el Frente del Cáucaso contra las tropas turcas hasta comienzos de 1918.

Para evitar la represión bolchevique por su origen noble y su pasado como oficial, adoptó la identidad de Yuriy Vasílievich Kondratyuk, un joven de Lutsk fallecido de tuberculosis. Vivió el resto de su vida bajo ese nombre, conocido solo por unas pocas personas que guardaron el secreto.

En los años 20 trabajó en el sur de Ucrania, el Kubán, el Cáucaso Norte y Siberia, sobre todo en la construcción de silos de grano. En Kamin (actual Kamin-on-Obi, Krai de Altái, Siberia Occidental) se erigió según su diseño un granero de madera sin un solo clavo, apodado “Mastodont”, con capacidad para 13.000 toneladas. Funcionó hasta los años 90, cuando fue destruido por un incendio.

Paralelamente, estudió a fondo los problemas de la astronáutica y los vuelos interplanetarios. En sus obras A quienes lean para construir (1919) y La conquista de los espacios interplanetarios (1929), derivó la ecuación básica del vuelo de cohetes, analizó las trayectorias más eficientes, formuló por primera vez la teoría de cohetes multietapa y propuso el uso de determinados metales, no metales y compuestos de hidrógeno como combustibles. Planteó la creación de bases interplanetarias intermedias y la utilización del campo gravitacional de cuerpos celestes para optimizar las misiones.

Varias de sus ideas, como la ruta para el aterrizaje lunar, serían utilizadas décadas después. En 1969, el estadounidense John Houbolt, figura clave del programa Apolo, recordaba que Kondratyuk había diseñado medio siglo antes la misma trayectoria que seguirían los astronautas hasta la Luna: “¡Dios mío!”, exclamó al ver despegar el cohete en Cabo Kennedy. Hoy, un cráter en la cara oculta de la Luna y el asteroide 3084 llevan su nombre. En 2014 fue incluido en el Salón Internacional de la Fama del Espacio en Alamogordo (Nuevo México, EE. UU.).

En su país, en cambio, el destino fue amargo. En 1930 fue arrestado falsamente por sabotaje. Liberado, trabajó en proyectos de energía eólica en Crimea, Járkov y Moscú, hasta que la Segunda Guerra Mundial interrumpió su labor. Tras la invasión nazi, se alistó como voluntario en la milicia popular. Sirvió como telefonista y luego como asistente de un jefe de pelotón en los frentes de reserva y occidental.

Su final es incierto: según una versión, murió en combate en octubre de 1941; otra sitúa su muerte en febrero de 1942 en las regiones de Oriol o Kaluga; una tercera sostiene que fue capturado y obligado a trabajar para Wernher von Braun en el desarrollo del misil V-2, falleciendo en un campo de concentración; y una cuarta asegura que sobrevivió y murió olvidado en 1952.

El talento de este poltavense de ascendencia aristocrática se desplegó en varios campos. No llegó a ver la era espacial que había anticipado, pero sin sus aportaciones, el sueño humano de viajar al espacio habría tardado mucho más en convertirse en realidad.

Desde la Asociación de Ucranianos de Alcalá de Henares llega esta tercera entrega dedicada a figuras clave de la historia y la cultura ucraniana. En tiempos de guerra y resistencia frente a la invasión rusa, esta comunidad rescata del olvido a quienes, desde la ciencia, el arte o la memoria, dejaron una huella universal.

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1 Comentario

  1. Nació en Rusia (1897), estudió y desarrolló sus estudios en la URSS y con esa nacionalidad, soviética, murió en Kaluga – Unión Soviética- por mucho que se empeñen en reescribir la Historia estos «asociados»

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