Prioridades marchitas en Alcalá | Por Matthew McLaughlan

Este jueves se incorpora a la Tribuna de Opinión de ALCALÁ HOY Matthew McLaughlan Merelo, joven analista y máster en Relaciones Internacionales. Su llegada, se suma al diverso elenco de firmas que enriquecen este espacio plural. Su primer artículo, "Prioridades marchitas en Alcalá", apunta alto: una crítica afilada a la gestión municipal, con argumentos sólidos y mirada comprometida.

Ilustración remitida por el autor
  • Matthew McLaughlan Merelo, vecino de Alcalá, Máster en Relaciones Internacionales por el Instituto Barcelona de Estudios Internacionales

Se cumplen dos años desde que el Partido Popular y Vox asumieron el Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Este periodo nos ha dejado a muchos vecinos en blanco. La gestión de Judith Piquet da la sensación de estar más centrada en el propio equipo de gobierno que en los problemas reales de una ciudad con tanta historia y potencial como la nuestra.

Un buen ejemplo de esa desconexión es la felicidad con la que los concejales de gobierno están dispuestos a construir una planta nuclear en nuestro municipio. En un momento en el que nuestro país necesita continuar apostando por las renovables para abaratar precios y seguir convirtiéndose en destino industrial de Europa, el PP demuestra saber estar siempre del lado incorrecto del progreso.

Las decisiones incomprensibles continúan: el Ayuntamiento ha decidido gastar 18.000 euros en una escultura para decorar el patio de la concejalía de Santa María La Rica. Puede parecer una cantidad pequeña en el contexto del presupuesto municipal, pero ha generado malestar. Para hacerse una idea, el club deportivo que más ayudas recibió este año obtuvo poco más de 5.600 euros. ¿De verdad este es el criterio que se está siguiendo para repartir los recursos públicos?

La polémica crece aún más si tenemos en cuenta que el Ayuntamiento presume de tener un superávit de 37,5 millones de euros. Tener las cuentas saneadas es positivo, pero también hay que preguntarse en qué se traduce eso para la ciudadanía. Muchos vecinos ven cómo sube el recibo del agua mientras la anunciada rebaja del IBI apenas supone un ahorro simbólico. Si todos cumplimos con nuestros impuestos, es razonable esperar que ese dinero se use para mejorar servicios, atender necesidades y reducir desigualdades. Un superávit no debería ser un trofeo, sino una herramienta para mejorar la vida de todos.

Alcalá no es solo un decorado para celebrar el Premio Cervantes una vez al año. Es una ciudad viva y los alcalaínos queremos servicios públicos de calidad, empleo, espacios cuidados y un gobierno que piense en todos nosotros. No se trata de estar en contra de la cultura o de embellecer la ciudad, sino de hacerlo con sentido común, con prioridades claras y sin olvidarse de lo que más se necesita.

Los vecinos de Alcalá tenemos memoria. Sabemos cuándo una obra se hace con una estrategia de largo plazo en mente para mejorar la ciudad y cuándo se inaugura discretamente —la razón es clara—. Sabemos también cuándo las decisiones benefician a todos o solo a unos pocos. Para recuperar el rumbo, hace falta una visión clara de ciudad y un gobierno que escuche, que planifique con inteligencia y que entienda que está aquí para servir a toda la ciudad. Porque si algo está claro es que los alcalaínos no podemos seguir en blanco.

 

¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a nuestro canal de telegram @alcalahoy para estar al tanto de nuestras noticias.

Comentar

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.