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Los hurtos crecieron un 30,4% y los robos con violencia un 50%, situando a Alcalá muy por encima de la media nacional.
La seguridad vuelve a situarse en el centro del debate local. Alcalá de Henares ha registrado durante el primer trimestre de 2026 un importante incremento de la delincuencia, según refleja el último Balance de Criminalidad publicado por el Ministerio del Interior. Entre enero y marzo se contabilizaron 2.865 infracciones penales, frente a las 2.525 registradas en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un aumento del 13,5%.
La cifra adquiere especial relevancia porque contrasta con la evolución nacional. Mientras el conjunto de España apenas experimentó un incremento del 1% en los delitos registrados, Alcalá multiplica por más de trece esa variación y se sitúa entre los municipios de mayor tamaño con peor evolución durante el arranque del año.
Los datos llegan además en un momento especialmente sensible para la ciudad, donde la seguridad ciudadana se ha convertido en uno de los principales campos de confrontación política y donde el Ayuntamiento ha anunciado en los últimos meses importantes inversiones en videovigilancia, lectores de matrículas y refuerzo de los dispositivos preventivos.
Los hurtos se disparan
El principal motor de este aumento son los delitos contra el patrimonio, especialmente los hurtos. Durante los tres primeros meses del año se denunciaron 700 hurtos frente a los 537 del mismo periodo de 2025. El incremento alcanza el 30,4%, lo que supone prácticamente ocho denuncias diarias por este tipo de hechos.
Se trata de una modalidad delictiva especialmente vinculada a espacios de gran afluencia de público. El casco histórico, las inmediaciones de la Universidad de Alcalá, las estaciones ferroviarias y los principales ejes comerciales concentran buena parte de estos incidentes, que suelen afectar a teléfonos móviles, carteras, bolsos y otros objetos personales.
Aunque muchas veces se consideran delitos menores, su acumulación tiene un importante impacto en la percepción de seguridad de la ciudadanía y en la imagen que proyecta la ciudad hacia visitantes y turistas. Los robos con violencia e intimidación también reflejan una evolución preocupante. Pasaron de 32 a 48 casos, lo que representa un incremento del 50%.
Por su parte, los robos con fuerza en viviendas aumentaron un 20%, pasando de 45 a 54 hechos conocidos. Aunque el conjunto de robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones descendió ligeramente, la subida específica en viviendas es uno de los indicadores que más preocupa habitualmente a los especialistas en seguridad.
Más delitos sexuales y más estafas en internet
Otro de los apartados que experimenta un crecimiento significativo es el de los delitos contra la libertad sexual. Las estadísticas del Ministerio del Interior reflejan 21 infracciones frente a las 18 registradas un año antes, lo que supone un aumento del 16,7%. Aunque las agresiones sexuales con penetración descendieron ligeramente, el resto de delitos incluidos en esta categoría registraron un comportamiento al alza.
También aumentaron los delitos graves y menos graves de lesiones y las riñas tumultuarias, que pasaron de 17 a 20 casos.
La delincuencia digital continúa igualmente su tendencia ascendente. La cibercriminalidad alcanzó las 693 infracciones, frente a las 645 contabilizadas en el primer trimestre de 2025. Dentro de este apartado destacan especialmente las estafas informáticas, que crecieron un 16,6%, pasando de 535 a 624 casos.
Detrás de estas cifras aparecen modalidades cada vez más habituales: falsos mensajes de empresas de mensajería, fraudes bancarios, suplantaciones de identidad, compras inexistentes por internet o engaños a través de redes sociales. En la práctica, supone casi siete denuncias diarias relacionadas con delitos cometidos en el ámbito digital.
Algunos indicadores mejoran
No todo son datos negativos. El balance correspondiente al primer trimestre de 2026 no registra homicidios consumados, tentativas de homicidio ni secuestros, mientras que en el mismo periodo del año anterior sí aparecían algunos hechos de esta naturaleza.
También destaca la reducción del tráfico de drogas, que pasa de 20 a 11 infracciones conocidas, una caída del 45%. Estos datos apuntan a una cierta eficacia de las actuaciones preventivas y de investigación desarrolladas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en determinados ámbitos, aunque no compensan el incremento global experimentado por la criminalidad convencional.
La lectura de estas cifras exige también tener en cuenta las características específicas de Alcalá de Henares. Con más de 200.000 habitantes, una importante población universitaria, miles de desplazamientos diarios vinculados al Corredor del Henares y un centro histórico declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, la ciudad soporta una presión demográfica y de movilidad muy superior a la de otros municipios de tamaño similar.
Ese intenso movimiento de personas favorece la actividad económica, turística y cultural, pero también genera escenarios especialmente propicios para determinados delitos oportunistas, especialmente los hurtos y las estafas.
En comparación con otros municipios del entorno, Alcalá presenta una evolución peor que la de Torrejón de Ardoz, que logró reducir su criminalidad un 1,6%, aunque se mantiene por debajo de los fuertes incrementos registrados en Coslada (+27,4%) y San Fernando de Henares (+29,3%).
El reto para las administraciones
Las estadísticas del Ministerio del Interior constituyen una fotografía objetiva de la situación durante los tres primeros meses del año, pero también un aviso para las administraciones responsables de la seguridad.
El Ayuntamiento, la Policía Local, la Policía Nacional y la Delegación del Gobierno afrontan ahora el desafío de contener una tendencia que, de mantenerse durante el resto del ejercicio, podría cerrar 2026 como uno de los años con peor evolución de la criminalidad en la última década.
La ampliación de sistemas de videovigilancia, el despliegue de nuevas cámaras lectoras de matrículas, el refuerzo de la presencia policial en zonas sensibles y las campañas de prevención frente a la ciberdelincuencia aparecen entre las herramientas llamadas a desempeñar un papel clave durante los próximos meses.
Porque más allá de las estadísticas, la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Y los datos conocidos este jueves confirman que Alcalá afronta un desafío que exigirá algo más que declaraciones de buenas intenciones. Recuperar la tendencia descendente de años anteriores será una de las grandes pruebas para las políticas de seguridad pública en la ciudad durante lo que resta de 2026.

















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Que no pude ser, hay una Hermosa Dependencia Policial, sólo que está y existe en las afueras de la urbanización. Pero bueno, los polis están por todo el centro. En los barrios la costumbre es otra.