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Aforos completos, jóvenes talentos y respaldo ciudadano avalan una cita cultural que aspira a consolidarse en el calendario literario alcalaíno.
- Autores, lectores y versos protagonizan una cita memorable (Fotos cedidas a ALCALÁ HOY)
Durante cuatro días, la poesía volvió a ocupar librerías, salas culturales, calles y espacios patrimoniales de Alcalá de Henares. El I Festival de Poesía Joven ha bajado el telón este fin de semana dejando una sensación compartida entre participantes y público: la ciudad ha recuperado una cita literaria que parecía necesaria y que muchos esperan que haya llegado para quedarse.
La iniciativa, impulsada desde la Concejalía de Cultura, arrancó el pasado jueves con la entrega del I Premio de Poesía Joven «Salustiano Masó» y la presentación de la revista literaria elaborada por alumnado de distintos centros educativos de la ciudad. El acto inaugural, celebrado en el Antiguo Hospital de Santa María la Rica, contó con la presencia del concejal de Cultura, Santiago Alonso, acompañado por el concejal de Innovación Tecnológica, Víctor Cobo.
A partir de ahí, la programación desplegó un intenso recorrido por distintas formas de entender la poesía contemporánea. Mesas redondas, presentaciones de libros, conferencias, talleres, rutas poéticas y encuentros con autores convirtieron a Alcalá durante varios días en un punto de encuentro para lectores, escritores y amantes de la literatura.
Una respuesta de público por encima de las expectativas
Uno de los aspectos más destacados de esta primera edición ha sido la respuesta de la ciudadanía. Pese a coincidir con un fin de semana repleto de actividades culturales tanto en Alcalá como en el conjunto de la Comunidad de Madrid, la asistencia acompañó prácticamente todas las propuestas programadas.
Según explica el poeta alcalaíno Darío Márquez, uno de los participantes más implicados en el festival, la acogida ha sido muy positiva desde la jornada inaugural. “Hemos conseguido tener una buena asistencia en todos los actos. Desde el jueves con la lectura de los chicos y chicas de centros escolares, también completamos aforo en el taller literario y en la visita guiada”, señala.
El balance resulta especialmente significativo para una iniciativa que nacía con vocación de recuperar para Alcalá un espacio dedicado específicamente a la poesía, después de varios años sin una programación de estas características.
Durante las distintas jornadas participaron autores de diferentes generaciones y sensibilidades, entre ellos Verónica Aranda, Amalia Bautista y Luis Felipe Comendador, protagonistas de la mesa redonda titulada “La voz continúa”, una de las actividades destacadas del programa.
Una ciudad cervantina que también es tierra de poetas
Más allá de las cifras de asistencia, el festival ha servido para reivindicar una dimensión cultural de Alcalá que a menudo queda eclipsada por la figura universal de Cervantes. “Alcalá es Cervantes, pero Alcalá también es poesía”, resume Darío Márquez al hacer balance de la iniciativa.
No le falta razón. La historia literaria complutense está vinculada a nombres fundamentales de las letras españolas. Por sus calles, aulas y corrientes culturales pasaron figuras como Lope de Vega, Luis de Góngora o Quevedo . Más cerca en el tiempo, el poeta alcalaíno Salustiano Masó da nombre precisamente al premio que ha servido como punto de partida de esta nueva etapa.
Otro de los aspectos más celebrados ha sido la participación de jóvenes creadores locales. La revista literaria presentada durante la inauguración permitió dar visibilidad a nuevos autores y autoras que comienzan a dar sus primeros pasos en la escritura. “En la revista hemos visto que hay una buena cantera de poetas complutenses y les ha hecho ilusión ver sus primeros poemas publicados”, destaca Márquez.
El deseo de una segunda edición
Concluido el festival, la principal pregunta que queda en el aire es si esta primera experiencia tendrá continuidad en los próximos años.
La respuesta del público, la implicación de los participantes y el interés despertado por las actividades parecen jugar a favor de ello. De hecho, entre organizadores y asistentes existe un deseo prácticamente unánime de consolidar la cita dentro del calendario cultural alcalaíno. “Ojalá el año que viene podamos contar con una nueva edición. Creo que es necesario tener un festival de poesía después de varios años de ausencia”, resume Darío Márquez.
El cierre de esta primera edición deja así una sensación difícil de cuantificar pero fácilmente reconocible: durante unos días, Alcalá volvió a escuchar versos en sus salas, en sus calles y entre sus vecinos. Y, a juzgar por la respuesta obtenida, la ciudad parece haber recordado que la poesía, y particularmente la poesía joven, sigue teniendo un lugar propio en ella.















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