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La ruta poética y el encuentro entre jóvenes autores consolidan un festival que reivindica la poesía como espacio de diálogo.
Hay ciudades que un fin de semana se llenan de música. Otras de deporte. Alcalá de Henares ha elegido estos días llenarse de versos.
La primera edición del Festival de Poesía Joven, impulsado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento, vive este fin de semana sus jornadas más intensas y confirma que la apuesta por la palabra poética no era un salto al vacío. Al contrario. Las actividades celebradas desde el jueves han reunido a estudiantes, lectores, autores y curiosos en torno a un género literario que, contra muchos pronósticos, sigue demostrando una sorprendente capacidad para conectar con nuevas generaciones.
La ciudad de Cervantes, acostumbrada a reivindicar su legado literario desde múltiples perspectivas, ha encontrado durante estos días una nueva forma de dialogar con la creación contemporánea. Y lo ha hecho mirando hacia el futuro.
Versos para recorrer la ciudad
La mañana de este sábado arrancó con una de las propuestas más originales del programa: una ruta poética por el casco histórico. Partiendo de la Plaza de Cervantes, decenas de participantes recorrieron algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad acompañados por lecturas poéticas y referencias literarias que sirvieron para descubrir Alcalá desde una mirada diferente.
La iniciativa, organizada junto a la Concejalía de Turismo, permitió establecer un puente entre el patrimonio histórico y la creación actual. Los versos resonaron entre fachadas centenarias, patios universitarios y espacios vinculados a la memoria cervantina, recordando que la literatura no pertenece únicamente a los libros ni a las aulas, sino también a las calles que habitamos.
No deja de resultar significativo que una actividad basada en algo tan aparentemente sencillo como caminar y escuchar poesía haya despertado un notable interés ciudadano. Quizá porque, en tiempos de pantallas permanentes y mensajes instantáneos, existe también una necesidad creciente de recuperar espacios para la contemplación y la escucha.
La actividad sirvió además para reforzar una de las ideas centrales del festival: la relación entre la identidad cultural de Alcalá y la creación literaria contemporánea.
La nueva generación toma la palabra
Por la tarde, el protagonismo se trasladó al Antiguo Hospital de Santa María La Rica, convertido durante estos días en uno de los grandes centros neurálgicos del certamen. Allí se celebra la mesa redonda «La poesía joven actual», uno de los encuentros más esperados de toda la programación.
Participan en ella tres nombres destacados de la nueva poesía española: Antonio Díaz Mola, Rosa Berbel y Nuria Ortega Riba, autores que representan sensibilidades distintas pero unidos por una misma voluntad de renovación y exploración literaria.
La presencia de Rosa Berbel constituye uno de los principales atractivos de la jornada. Considerada una de las voces más reconocidas de su generación, la autora sevillana acumula algunos de los premios más prestigiosos de la poesía española reciente y se ha consolidado como una referencia para numerosos lectores jóvenes.
Junto a ella, Antonio Díaz Mola aporta una obra marcada por la memoria, el territorio y la reflexión patrimonial, mientras que Nuria Ortega Riba representa una de las trayectorias emergentes más interesantes de los últimos años.
El debate gira en torno a algunas de las grandes preguntas que atraviesan la creación literaria actual. ¿Cómo se relaciona la poesía con las redes sociales? ¿Puede sobrevivir la lectura lenta en una cultura dominada por la velocidad? ¿Qué papel desempeñan hoy los jóvenes poetas en una sociedad saturada de información?
Son cuestiones que trascienden el ámbito estrictamente literario y que conectan con debates culturales mucho más amplios sobre la forma en que consumimos conocimiento, emociones y experiencias.
La buena acogida que está registrando el festival demuestra que existe un público dispuesto a participar en esa conversación. Uno de los aspectos más interesantes de esta primera edición es precisamente su capacidad para combinar figuras reconocidas del panorama nacional con autores locales y jóvenes creadores alcalaínos.
La inauguración del jueves estuvo marcada por la entrega del I Premio de Poesía Joven «Salustiano Masó» y la presentación de una revista literaria elaborada por estudiantes de centros educativos de la ciudad. Una declaración de intenciones que sitúa la formación y la participación juvenil en el centro del proyecto.
La jornada inaugural contó además con la participación del poeta alcalaíno Darío Márquez, encargado de presentar la antología Un estallido. Antología de la poesía española 2000-2025, publicada por Editorial Cátedra. Ganador de diversos reconocimientos literarios y una de las voces emergentes más destacadas surgidas en la ciudad, su presencia reforzó el vínculo entre el festival y la nueva creación poética complutense.
A ello se sumaron actividades como la mesa redonda dedicada a la poesía joven alcalaína o la conferencia sobre inteligencia artificial y creación poética impartida por Guillermo Marco Remón, una de las propuestas que despertó mayor curiosidad entre los asistentes.
El concejal de Cultura, Santiago Alonso, ha defendido desde el inicio un modelo de festival abierto, gratuito y accesible para todos los públicos. A juzgar por la asistencia registrada durante estos primeros días, la fórmula parece haber encontrado una respuesta positiva.
Una ciudad con ADN literario
No es casualidad que una iniciativa de estas características encuentre terreno fértil precisamente en Alcalá. Pocas ciudades españolas pueden presumir de una relación tan estrecha con la literatura. La presencia de la Universidad, la figura universal de Cervantes y una intensa programación cultural durante todo el año convierten a la ciudad complutense en un escenario especialmente propicio para este tipo de encuentros.
Mañana domingo llegará el cierre del festival con un taller de poesía impartido por Enrique Gracia Trinidad y una mesa redonda que reunirá a Amalia Bautista, Verónica Aranda y Luis Felipe Comendador bajo el título «La voz continúa». Será el punto final de una primera edición que deja sensaciones muy positivas y que invita a pensar en futuras convocatorias.
Porque más allá de los actos concretos, los premios o las mesas redondas, el verdadero logro del Festival de Poesía Joven quizá resida en haber demostrado que la poesía sigue teniendo un espacio propio en la vida cultural de la ciudad. Y que, lejos de ser un género reservado a minorías, continúa encontrando lectores dispuestos a escuchar lo que los versos tienen que decir.
Durante unos días, Alcalá ha vuelto a recordar que las palabras también pueden llenar plazas, auditorios y calles. Y eso, en los tiempos que corren, ya es una pequeña victoria cultural.




















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¿No supo haber hace años un festival de poesía joven en Alcala? Que vinieron Luna Miguel, Andrea abreu etc