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Alcalá impulsa un modelo técnico y preventivo del arbolado con más plantaciones, control del riesgo y actuaciones planificadas en todos los distritos.
- Fotos del Ayuntamiento
Alcalá de Henares avanza hacia un modelo de gestión del arbolado urbano más técnico, preventivo y transparente, con el objetivo de reforzar la seguridad y mejorar la calidad ambiental de la ciudad. El Ayuntamiento, a través de la Concejalía de Medio Ambiente, ha puesto en marcha una planificación integral que apuesta por el análisis continuo, la toma de decisiones basada en datos y la intervención anticipada ante posibles riesgos.
El nuevo sistema incorpora evaluaciones avanzadas del estado del arbolado, permitiendo detectar de forma temprana problemas estructurales, clasificar los ejemplares según su estado fitosanitario y priorizar las actuaciones en función del riesgo. Todo ello se apoya en inspecciones técnicas especializadas, herramientas digitales de registro y protocolos normalizados que garantizan la trazabilidad de cada intervención.
El concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, ha subrayado que “la gestión del arbolado no puede depender de actuaciones puntuales, sino que debe basarse en datos, evaluación continua y criterios técnicos objetivos”, destacando que este modelo permite planificar revisiones periódicas con criterios homogéneos y actuar con mayor eficacia.
Podas y apeos: intervención con criterios técnicos
Durante los años 2025 y 2026 se han llevado a cabo un total de 6.286 podas en la ciudad, de las cuales 5.269 corresponden a labores de mantenimiento y 1.017 a intervenciones específicas vinculadas al estado del árbol, como reducciones de copa o reestructuraciones. Por distritos, destacan el V (1.763 actuaciones) y el II (1.405), seguidos del IV (1.340), I (1.027) y III (751).
En cuanto a los apeos, se han registrado 640 actuaciones, de las que la mayoría (477) corresponden a arbolado joven que no ha logrado consolidarse o ejemplares secos. Los 163 restantes responden a situaciones excepcionales, siempre justificadas por informes técnicos que acreditan riesgos estructurales, enfermedades irreversibles o daños que comprometen la estabilidad.
Desde el Ayuntamiento insisten en que cada actuación cuenta con un informe previo y queda registrada dentro del sistema municipal, reforzando así la transparencia y el control sobre el patrimonio verde.
Más árboles y mejor adaptados al clima
La estrategia municipal no solo se centra en la seguridad, sino también en el incremento de la masa arbórea. En este sentido, se han previsto 661 nuevas plantaciones, priorizando zonas con menor cobertura vegetal, entornos escolares y sanitarios, áreas con mayor exposición al calor y corredores verdes urbanos.
Las especies elegidas —arces, fresnos, robinias o robles, entre otras— están adaptadas a las condiciones climáticas actuales y a escenarios de estrés hídrico, lo que permitirá mejorar la resiliencia urbana y favorecer la biodiversidad.
A estas plantaciones se suma el arbolado de compensación derivado de obras, lo que permitirá cerrar 2026 con un total de 1.820 nuevos ejemplares. “Cada retirada técnicamente justificada va acompañada de nuevas plantaciones bajo criterios de compensación ambiental y mejora del entorno”, ha explicado Pérez.
Seguridad, educación ambiental y corresponsabilidad
El plan incluye además un programa específico para centros educativos, con evaluaciones periódicas del arbolado en patios escolares, intervenciones preventivas y la creación de zonas de sombra natural. También se impulsarán plantaciones participativas con alumnado, reforzando la educación ambiental desde edades tempranas.
El Ayuntamiento apela igualmente a la corresponsabilidad ciudadana, reconociendo la creciente sensibilidad ambiental y apostando por un modelo que combine la protección del patrimonio verde con la seguridad de vecinos y vecinas.
La gestión se rige por estándares técnicos acreditados, como el Estándar Europeo de Poda, y tiene en cuenta que el arbolado, como organismo vivo, está expuesto a condiciones meteorológicas cambiantes. Aunque el riesgo cero no existe, la planificación municipal busca minimizarlo y garantizar un alto nivel de calidad en el estado del arbolado urbano.



















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Y siguen plantando plátanos de sombra para levantar calles, fastidiar las redes de suministro enterradas y así justificar gasto. Y siguen las especies invasoras como el ailanto avanzando en las riberas. Y sigue el concejal de Miedo Ambiente de turno creyéndose el más chupiguay de la pandi. Mientras tanto el hormigón avanza y la ciudad es cada vez más gris, amparada en un Plan General de Ordenación Urbana hecho al gusto del bipartidismo turista que toma decisiones en secreto y sin contar con los vecinos. Enhorabuena, Vicente. Gestionas donde no hay gente.
Y los cientos de alcorques vacíos de árboles, solo malas hierbas, que en verano está seco y con un aspecto deplorable. De eso no se dice nada. Vergüenza política.
Pues lo del arbolado es imprescindible para las olas de calor que ya estamos sufiriendo, pero con cabeza, no plantar árboles que levanten el pavimento.
Preguntamos al Concejal que estaba de visita con la alcaldesa para ver las obras y le preguntamos que si tenían pensado plantar árboles en la calle Cañamares por ejemplo, un sitio ideal sería en centro de esa calle para delimitar las direcciones de los coches. Nos contestaron que plantarían allí donde se pudiese y que hay que tener en cuenta que las raíces pueden levantar el suelo pero es que esto se soluciona plantando árboles y arbustos de copa estrecha (columnar) o copa llorona controlable, combinados con un sistema radicular profundo que no levante el asfalto o el pavimento, como por ejemplo el PERAL DE FLOR o el ALIGUSTRE.
La acera terminada en la calle Gran Canal que delimita con la Ronda Pescadería ha eliminado dos posibles aparcamientos , espero que al menos pongan una jardinera porque ese espacio es enorme.