Palacios se da mus y Piquet se queda sin órdago en el gran tapete de las Ferias

Con 236 parejas y cerca de 500 jugadores, la Plaza de Palacio volvió a convertirse este martes en el gran tapete verde de las Ferias de Alcalá. Hubo órdagos, sorpresas, abrazos y alguna ausencia llamativa: Javier Rodríguez Palacios se dio mus este año y Alberto Blázquez cambió de compañero. Judith Piquet jugó con su padre, Nogués recibió su bautismo y hasta los chicos de Comunicación lograron tumbar a los campeones de la pasada edición.

Foto de Ricardo Espinosa Ibeas
  • Palacios se dio mus, Piquet jugó con su padre y Comunicación sorprendió a los campeones entre órdagos, risas y mucho ambiente festivo.
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY

Hay días en los que Alcalá parece una ciudad universitaria, otros en los que presume de Patrimonio Mundial y algunos, especialmente durante las Ferias, en los que basta una baraja española para convertir una plaza monumental en un gigantesco salón de juego. Este martes 25 de agosto ha tocado lo último. La Plaza de Palacio ha acogido una nueva edición del Gran Torneo Multitudinario de Mus, con 236 parejas y cerca de 500 jugadores dispuestos a demostrar que cuatro cartas pueden dar para muchas más emociones de las que aparentan.

Desde las 11:00 horas, más de un centenar de mesas ocuparon la plaza bajo la sombra del Palacio Arzobispal. Cinco eliminatorias, órdagos, envites, señas más o menos discretas y ese inevitable examen de la cara del contrario fueron reduciendo una nómina de participantes que volvió a superar la del año pasado.

La Plaza de Palacio repitió como escenario después de estrenarse en 2025 por las obras de la Plaza de Cervantes. Lo que comenzó como una mudanza obligada parece haberse convertido en una buena solución. Espacio suficiente, sombra donde encontrarla y un marco monumental que ofrece una estampa difícil de mejorar para uno de los campeonatos de mus más multitudinarios de España. Y entre tantos jugadores hubo algunas ausencias que también se notaron.


Palacios se dio mus, Blázquez buscó nuevo compañero

Por primera vez no estuvo Javier Rodríguez Palacios. El exalcalde y portavoz socialista, habitual del campeonato y compañero de tapete del concejal Alberto Blázquez, se dio mus este año. Seguramente sus obligaciones como diputado le impidieron acudir a una cita en la que venía siendo uno de los rostros conocidos edición tras edición.

Y aquí la expresión viene que ni pintada. Porque «darse mus», más allá del significado técnico del juego, permite también esa interpretación castiza de marcharse, retirarse o dejar paso. Palacios no se sentó esta vez ante el tapete verde y Blázquez tuvo que buscarse compañero. Lo encontró dentro de casa. Otro compañero ocupó la silla vacante y formó pareja con Blázquez para defender el pabellón socialista.

No fueron los únicos representantes del PSOE que se atrevieron con las cartas. Enrique Nogués y Miguel Carlos Castillejo también hicieron pareja, aunque con distinta experiencia acumulada: Castillejo ya había disputado otros campeonatos mientras que para Nogués este martes llegó su particular bautismo de mus en las Ferias. Y el bautismo terminó pronto porque enfrente aparecieron Isidoro y Jesús.  «Nos ganaron Isidoro y Jesús, jeje, pero como son del barrio, pues genial», resumían después con deportividad. En el mus se puede perder una partida y conservar perfectamente el buen humor, sobre todo cuando quien te manda a casa es prácticamente un vecino.

También se sentaron a jugar otros concejales, entre ellos Lola López y Vicente Pérez del Partido Popular.  Porque si algo consigue este torneo durante unas horas es que los cargos públicos cambien expedientes, plenos y despachos por pares, juego y punto. Aquí las mayorías se consiguen de otra manera y una mala mano no se arregla ni con argumentario ni pidiendo turno de palabra.


Piquet, con su padre y hasta el último abrazo

La alcaldesa Judith Piquet volvió a ser otra de las protagonistas de la mañana. Como en anteriores ocasiones, formó pareja con su padre, compañero habitual de cartas y seguramente uno de esos rivales ante los que resulta más difícil disimular una buena jugada: los padres llevan demasiados años conociendo la cara de sus hijos.

Esta vez no hubo clasificación para la siguiente fase. Piquet y su padre quedaron eliminados, pero dejaron una de esas imágenes que explican bastante bien por qué este campeonato tiene algo diferente a cualquier competición convencional. Terminada la partida, ambos se fundieron en un fuerte abrazo. No hubo trofeo, pero tampoco parecía hacer mucha falta.

Porque alrededor de las mesas se mezclaban veteranos que llevan décadas jugando, hijos que aprendieron de sus padres, hermanos, amigos, políticos y vecinos que probablemente solo coinciden una vez al año alrededor de cuatro cartas. Uno de los participantes recordaba que llevaba once años acudiendo al torneo. Otro explicaba precisamente que había aprendido a jugar con su padre. El mus continúa pasando así de generación en generación sin necesidad de manuales, academias ni tutoriales.

Tiene además sus códigos. Están quienes utilizan las señas con la soltura de quien lleva media vida comunicándose levantando ligeramente una ceja y quienes prefieren evitar problemas: «No haciéndolas, no fallas», sentenciaba uno de los jugadores. También están los convencidos de que el mus es engaño y destreza y quienes recuerdan que, al final, mandan las cartas. Probablemente todos tengan algo de razón.


Cuando Comunicación también se juega sobre el tapete

Y si los políticos cambiaron durante unas horas los despachos por las cartas, tampoco faltó representación de quienes habitualmente están al otro lado, pendientes de que todo se cuente, se fotografíe y llegue a los medios.

Dani y Óscar, compañeros de la Oficina de Comunicación municipal, decidieron que esta vez no bastaba con mirar. Se sentaron a jugar y el sorteo no fue precisamente benévolo: enfrente tuvieron nada menos que a la pareja vencedora de la pasada edición. Iván y Jesús Gallego, padre e hijo alcalaínos, habían conquistado el torneo de 2025 cediendo apenas un juego durante todo su recorrido. Sobre el papel, mal asunto.

Pero las partidas se ganan sobre el tapete y no en el palmarés. Dani y Óscar consiguieron una inesperada victoria frente a los campeones, demostrando que en el mus, como en tantas otras cosas, los antecedentes sirven hasta que empiezan a repartirse las cartas.

Todo ello, además, bajo la atenta mirada del director de Comunicación municipal. Esta vez podía observar a los suyos sin necesidad de corregir una nota de prensa, cuadrar una convocatoria o comprobar quién aparecía en una fotografía. Bastante tenía con comprobar cómo sobrevivían al órdago.

El torneo, organizado por la Asociación Madrileña de Mus, continuará este miércoles 26 con las finales en el Salón de Tapices del Círculo de Contribuyentes. Allí se decidirá la pareja campeona y quién representará a Alcalá de Henares en el Campeonato Nacional de Mus.

Atrás quedará una Plaza de Palacio que durante varias horas volvió a demostrar que las Ferias también se construyen con pequeñas tradiciones. Mientras Gigantes y Cabezudos recorrían las calles y las peñas preparaban el resto de la jornada, cerca de 500 personas compartían mesa, baraja y conversación.

Sin pantallas. Sin algoritmos. Sin necesidad siquiera de conocerse demasiado. Cuatro jugadores, cuarenta cartas y esa eterna duda que aparece cuando alguien lanza un órdago y enfrente hay que decidir si se quiere o no se quiere.

Este año Javier Rodríguez Palacios se dio mus antes de empezar. Piquet jugó junto a su padre y terminó la partida con un abrazo. Nogués recibió su bautismo a manos de dos vecinos. Y hasta los chicos de Comunicación descubrieron que a los campeones también se les puede ganar.

Mañana quedarán los mejores y llegará la hora de decidir el campeonato. Cuando las parejas clasificadas se sienten en el Salón de Tapices del Círculo de Contribuyentes, se cerrará un capítulo más de esta historia. Los que se quedaron por el camino ya habrán disfrutado de una mañana de órdagos, risas y buena competencia. Los que lleguen a la final tendrán la oportunidad de grabar su nombre en la lista de campeones de las Ferias y, quién sabe, de representar a Alcalá en el Campeonato Nacional.

Para los otros  jugadores, sin embargo, buena parte del premio ya estaba este martes sobre el tapete. Porque durante las Ferias de Alcalá uno puede darse mus, perder a pares, quedarse sin juego o encontrarse enfrente con unas cartas imposibles. Lo que cuesta bastante más es levantarse de la mesa sin haberlo pasado bien.

Mientras tanto, la Plaza de Palacio ya ha vuelto a su ritmo habitual. Las mesas se recogen, las barajas se guardan y las peñas preparan la noche. Pero el eco de los «mus», los «envido» y los «treinta y uno» seguirá resonando unas horas más. Porque en Alcalá de Henares, cuando llegan las Ferias, el mus no es solo un juego: es una forma de estar juntos, de competir con respeto y de recordar que, a veces, la mejor estrategia es simplemente sentarse a la mesa y echar una partida.

Las finales, mañana a partir de media mañana en el Círculo de Contribuyentes. El órdago sigue en el aire.

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