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Más de una hora de debate sobre igualdad, autocrítica y compromiso colectivo en un acto con amplia participación ciudadana.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY
El Hostel Complutvm acogió el pasado martes 10 de febrero un acto centrado en el análisis del machismo cotidiano y el papel de la sociedad en la construcción de una igualdad real y efectiva. La jornada, organizada por la Secretaría de Igualdad del PSOE de Alcalá de Henares, reunió durante más de una hora a representantes institucionales, asociaciones feministas, militantes y ciudadanía en un coloquio que combinó análisis político, reflexión social y experiencias personales.
El encuentro estuvo moderado por Blanca Ibarra, secretaria de Igualdad del PSOE complutense, y contó con la participación de Elena Marín Serrano, jefa de gabinete de la Secretaría de Estado de Igualdad, y Jediael Álvarez, asesor del Ministerio de Igualdad y especialista en masculinidades. A lo largo de la tarde, el debate se movió entre lo estructural y lo cotidiano, entre los grandes datos y las pequeñas actitudes que sostienen desigualdades.
Machismo cotidiano: lo invisible que se normaliza
La sesión arrancó con una idea compartida: el machismo más difícil de erradicar es el que no se identifica como tal. No siempre se manifiesta en conductas delictivas, sino en hábitos, comentarios y dinámicas que durante décadas han sido asumidos como normales.
Elena Marín aportó una perspectiva institucional basada en su experiencia en políticas públicas de igualdad. Subrayó que, pese a los avances legislativos y sociales de los últimos años, persisten desigualdades estructurales que se reproducen en la vida diaria. Desde la distribución desigual de los cuidados hasta los sesgos en el ámbito laboral, la igualdad formal aún no se traduce plenamente en igualdad real.
Marín insistió en que las leyes son herramientas imprescindibles, pero no suficientes. El cambio cultural es más lento y requiere pedagogía constante. Recordó cómo determinadas conductas que hace apenas dos décadas eran socialmente aceptadas hoy generan rechazo, lo que demuestra que la transformación es posible, aunque incompleta.
En esa misma línea, Jediael Álvarez centró su intervención en el papel de los hombres. Explicó que el machismo cotidiano no solo perjudica a las mujeres, sino que también impone a los hombres modelos rígidos de masculinidad que limitan su desarrollo emocional y social. Abordó el concepto de masculinidades tradicionales y la necesidad de construir referentes alternativos basados en la corresponsabilidad, el respeto y la empatía.
Álvarez alertó además de ciertos datos preocupantes sobre el aumento de discursos antifeministas entre jóvenes y la importancia de reforzar la educación en igualdad en centros educativos y en el entorno digital. La implicación activa de los hombres, afirmó, no es una opción complementaria, sino una condición imprescindible para avanzar en democracia.
Debate abierto y plural
Tras las primeras intervenciones, el coloquio se abrió a la participación del público. Durante más de una hora se sucedieron preguntas, testimonios y reflexiones que ampliaron el enfoque inicial.
Se habló de la aplicación práctica de las leyes, de la violencia machista, de custodias y de cómo determinados discursos encuentran eco en contextos de desinformación o simplificación. Desde la mesa se respondió con datos y con una llamada a evitar equidistancias que diluyan el carácter estructural de la desigualdad.
También intervino Victoria Encabo, presidenta de la asociación feminista Francisca de Pedraza, quien puso en valor el papel del movimiento feminista en la visibilización de las desigualdades y en la conquista de derechos. Encabo recordó que los avances actuales son fruto de décadas de lucha y que la vigilancia social sigue siendo necesaria.
Entre los asistentes tomaron la palabra representantes municipales como Alberto González y Enrique Nogués, quienes reafirmaron el compromiso institucional con las políticas de igualdad y con la colaboración con el tejido asociativo local.
La conversación no evitó tensiones ni discrepancias, pero se mantuvo dentro de un clima de respeto. Varios testimonios espontáneos reconocieron haber reproducido en el pasado comportamientos micromachistas sin ser plenamente conscientes de ello. Esa dimensión de autocrítica colectiva fue uno de los rasgos más destacados de la jornada.
La referencia de Nogués a 2014
En ese contexto de revisión personal y social, Enrique Nogués hizo referencia a su participación en 2014 en una actividad festiva organizada por la peña El Juglar durante las fiestas de Alcalá.
El concejal explicó que entonces no cuestionó el contenido de aquel evento, integrado con normalidad en el programa festivo. Sin embargo, reconoció que hoy lo analiza desde una perspectiva distinta y que entiende que determinadas prácticas formaban parte de una cultura que conviene revisar.
Su intervención no ocupó la totalidad del acto, pero sí se integró de forma coherente en el hilo argumental de la tarde: la necesidad de revisar actitudes propias y asumir que el aprendizaje forma parte del proceso de cambio.
El momento adquirió un tono especialmente significativo cuando Blanca Ibarra intervino para dedicarle palabras de reconocimiento personal. La secretaria de Igualdad recordó públicamente el apoyo que Nogués le brindó en sus primeros pasos dentro del partido, cuando apenas era una militante recién llegada.
Ibarra explicó que aquel gesto de confianza y respaldo marcó su trayectoria y subrayó que la igualdad también se construye así: generando espacios, impulsando a otras personas y acompañando procesos. Sus palabras, cargadas de afecto, aportaron una dimensión humana al debate y reforzaron la idea de que el compromiso se demuestra en acciones concretas a lo largo del tiempo.
Lejos de centrar el foco exclusivamente en la anécdota de 2014, el acto mostró una conversación más amplia sobre cómo evolucionan las personas y las organizaciones en materia de igualdad.
Igualdad como proceso colectivo
La recta final del coloquio volvió a situar el debate en un plano colectivo. Se insistió en que la igualdad real no depende únicamente de normas o declaraciones, sino de cambios culturales sostenidos en el tiempo. Revisar comportamientos, cuestionar privilegios y educar en corresponsabilidad son tareas que atraviesan generaciones.
Blanca Ibarra cerró el encuentro agradeciendo la participación de ponentes y asistentes y recordando que el feminismo no busca confrontación, sino justicia e igualdad efectiva entre mujeres y hombres. Subrayó que nadie es perfecto en este camino y que el compromiso auténtico reside en la capacidad de escuchar, aprender y mejorar.
El acto dejó claro que el machismo cotidiano sigue siendo un reto presente en la sociedad actual, pero también que existen redes, instituciones y ciudadanía dispuestas a seguir trabajando para erradicarlo desde el diálogo y la reflexión compartida.
Durante más de una hora, el Hostel Complutvm fue escenario de una conversación que combinó análisis estructural, experiencias personales y voluntad de avance. La referencia de Nogués a su participación en una actividad festiva de 2014 formó parte de ese proceso de revisión, pero no eclipsó el conjunto de un encuentro que apostó por una mirada amplia y plural sobre la igualdad.
En definitiva, una jornada con contenido y con matices, que puso sobre la mesa no solo los retos pendientes, sino también la importancia de asumir que el cambio social se construye paso a paso, con autocrítica, diálogo y compromiso compartido.





















