Villalbilla frena la macroplanta de La Rubia: una victoria vecinal que cambia el tablero

El pleno extraordinario celebrado el miércoles 12 de noviembre en Villalbilla ha dado un vuelco inesperado al conflicto por la macroplanta solar La Rubia. La corporación municipal aprobó por unanimidad paralizar su tramitación y abrir la modificación de las Normas Subsidiarias para blindar el suelo frente a nuevos proyectos fotovoltaicos. La decisión llega tras dos meses de movilización vecinal, encabezada por la plataforma Salvemos la Dehesa de los Hueros.

Vecinos protestan ante el Ayuntamiento contra la planta fotovoltaica.
  • La corporación respalda por unanimidad frenar La Rubia y revisar el planeamiento urbanístico tras la presión sostenida de una movilización vecinal inédita en Villalbilla.

El pleno extraordinario celebrado el miércoles 12 de noviembre en Villalbilla ha marcado un giro contundente en el conflicto que desde hace dos meses tensiona al municipio. La corporación municipal aprobó por unanimidad dos propuestas que suponen, en la práctica, el bloqueo de la planta solar fotovoltaica La Rubia y el inicio de un proceso para blindar el suelo municipal frente a futuros megaproyectos. Una votación unánime en la política local española no es habitual. Que llegue impulsada por una movilización vecinal, exprés y transversal, todavía menos. Y, sin embargo, todas las formaciones representadas en el ayuntamiento se alinearon en la misma dirección.

La sesión, convocada a instancias del Grupo Popular, se celebró sin la presencia del alcalde  José Luis Luque (PIM), quien horas antes había difundido un vídeo explicando el sentido del voto de su formación. La primera teniente de alcalde, Vanessa Aguilar, presidió la reunión con normalidad y condujo un debate breve, tenso por momentos, pero finalmente orientado hacia una postura común. Esa postura era la que cientos de vecinos venían reclamando desde hacía semanas.

El acuerdo pone freno al proyecto de planta solar de once hectáreas, equivalente a dieciséis campos de fútbol, con más de seis mil setecientas placas previstas y líneas eléctricas sobredimensionadas a apenas novecientos metros de zonas residenciales y junto al espacio protegido de la Dehesa de los Hueros. La Rubia ha sido el detonante, pero no el único. En torno a Villalbilla orbitan otros proyectos fotovoltaicos que han encendido las alarmas del vecindario. La sesión del día 12 cristalizó todo ese malestar en una decisión política sin fisuras.


Un pleno que sorprende por su alcance y un movimiento vecinal que marca el ritmo

La plataforma Salvemos la Dehesa de los Hueros celebró el resultado con una mezcla de alivio y prudencia. Su portavoz, Antonio Gómez, lo explicó en antena en la mañana del jueves. Aseguró que la votación había sido un momento importante para el municipio y destacó que lograron lo que parecía improbable hace pocas semanas. El ayuntamiento va a iniciar la modificación de las Normas Subsidiarias con el objetivo de proteger mejor el término municipal frente a proyectos industriales de gran impacto y, además, paraliza de forma inmediata la tramitación de La Rubia.

Lo que comenzó como un movimiento embrionario en grupos de WhatsApp se ha convertido en un actor político informal que ha logrado el respaldo unánime del pleno. Esta plataforma, que se define como una suma de voluntades individuales sin adscripción ideológica, ha conseguido conectar sensibilidades que no siempre comparten espacio en una misma pancarta. Ecologistas, naturalistas, vecinos preocupados por la fauna y propietarios inquietos ante la posible devaluación de sus viviendas caminaron juntos desde el primer día. Ese cóctel, que parecía improbable, terminó dando resultado.

El punto de inflexión llegó el dos de noviembre en la Plaza Mayor de Villalbilla. Más de doscientas personas, convocadas bajo el lema Placas aquí no, reclamaron información, transparencia y una respuesta política clara. Aquella imagen, un domingo por la mañana, dejó de ser un gesto simbólico para convertirse en una presión real sobre la corporación. Y la presión funcionó. La plataforma reconoce que la vía institucional ha sido más eficaz de lo que imaginaban y que el diálogo con los grupos políticos ha sido clave para llegar al desenlace actual.


Un respaldo político total y una advertencia sobre lo que todavía está en juego

El acuerdo del pleno celebrado el día 12 contiene dos decisiones que, para los vecinos, suponen un antes y un después. Por un lado, el ayuntamiento se compromete a revisar su planeamiento urbanístico para impedir que Villalbilla pueda verse rodeada por un mar de placas solares, como advertía el propio portavoz vecinal en antena. Por otro, se insta a paralizar el proyecto de La Rubia y a estudiar alternativas viables para evitar su implantación en el entorno de la Dehesa.

El respaldo de todos los grupos políticos otorga una estabilidad difícil de ver en otros contextos. La plataforma considera que esta unanimidad refleja la opinión del pueblo y que, en consecuencia, no ven necesaria una consulta vecinal adicional. Mantienen, no obstante, su voluntad de colaborar con otras agrupaciones de municipios cercanos, ya que el mapa energético del valle del Henares está salpicado de proyectos en Torres de la Alameda, Anchuelo o El Viso que podrían reactivarse en paralelo.

Uno de los elementos más llamativos es el cambio de posición del propio ayuntamiento respecto al pasado verano. En pleno periodo vacacional se tramitaron avances que abrían la puerta a la instalación de plantas solares sin la debida información pública. Esa decisión encendió las alarmas de quienes se enteraron tarde y mal de lo que ocurría en su entorno directo. Esa sensación de haber sido ignorados es, probablemente, el combustible que ha mantenido vivo el movimiento hasta ahora.

La plataforma insiste en que no busca una guerra permanente contra las energías renovables. Sostienen que no son un grupo antisolar ni anti energía. Reclaman que las plantas se ubiquen en espacios donde no generen daños ambientales, sociales o económicos. Y recuerdan que Villalbilla no puede convertirse en un polígono de cristal sin planificación ni límites.


Celebración contenida y una vigilancia que no se detiene

La noche del miércoles se cerró con sabor a victoria vecinal. Salvemos la Dehesa anunció que suspenderá su acción activa, aunque no desaparecerá. Se mantendrán atentos a cualquier novedad y listos para reactivarse si es necesario. Agradecieron la atención de los medios, el respaldo ciudadano y la disposición del ayuntamiento para escuchar. La frase que más repiten desde el primer día vuelve ahora con más fuerza que nunca. Si tratas a los políticos como personas, actuarán como personas.

Queda ahora la parte más compleja. Traducir los acuerdos en medidas reales. El ayuntamiento deberá revisar las normas urbanísticas, evaluar el impacto jurídico de la decisión y negociar con otras administraciones cuando las plantas afecten a términos municipales limítrofes. La Dehesa respira, al menos de momento. Los vecinos también. Pero ambos saben que la partida sigue abierta

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