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La escasa asistencia, las ausencias de Madrid y el malestar con la gestora anticipan unas primarias decisivas para el socialismo alcalaíno.
- Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY
Hay ocasiones en política en las que una fotografía explica mucho más que cualquier comunicado. Y la que dejó este jueves el tradicional Día del Militante del PSOE de Alcalá durante las Ferias fue especialmente significativa. Una caseta desangelada, con una asistencia muy alejada de la que históricamente ha acompañado a esta cita, recibió a quienes se acercaron al encuentro socialista. El acto apenas tuvo recorrido y, siendo generosos, puede hablarse de alrededor de una hora y media de duración.
ALCALÁ HOY estuvo en la caseta socialista desde aproximadamente las 21:00 horas hasta pasadas las 22:00 y pudo comprobar directamente tanto la escasa asistencia como el ambiente que se respiraba en un encuentro que tradicionalmente ha servido para mostrar músculo, convivencia y capacidad de movilización de una de las agrupaciones socialistas con mayor historia de la Comunidad de Madrid.
Durante ese tiempo sí hubo una visita que aportó por unos minutos mayor presencia a la caseta: la de las Damas de Ferias, que hicieron parada en el espacio socialista dentro de su tradicional recorrido protocolario por las diferentes casetas del Recinto Ferial.
Para una agrupación con el peso que el PSOE ha tenido en Alcalá de Henares y para un encuentro que durante años ha servido para reunir a buena parte de su militancia, la imagen fue difícil de ignorar. Pero la escasa asistencia era solamente la parte visible de algo más profundo. Porque bastaba permanecer un tiempo en la caseta y escuchar las conversaciones para comprobar que el PSOE alcalaíno continúa viviendo uno de los momentos internos más delicados de los últimos años. Y en buena parte de esos corrillos se repetía un mismo nombre: Javier Rodríguez Palacios.
El actual portavoz socialista en el Ayuntamiento continúa ejerciendo esa responsabilidad después de haber abandonado la Secretaría General del PSOE de Alcalá tras la movilización interna y la recogida de firmas impulsada por militantes.
Meses después, el rechazo hacia su figura continúa siendo palpable. Durante la celebración del vino, este cronista pudo recoger y escuchar numerosas críticas hacia Rodríguez Palacios. No fueron comentarios aislados. La impresión que trasladaban los diferentes corrillos era la existencia de una mayoría de militantes que considera agotada su etapa y que quiere abrir un nuevo tiempo político en la agrupación. Las críticas alcanzaban también a los concejales considerados más próximos al actual portavoz municipal, a quienes diferentes afiliados identifican con la continuidad del anterior modelo de dirección.
La cuestión resulta especialmente relevante porque la salida de Rodríguez Palacios de la Secretaría General no ha supuesto su salida del grupo municipal. Para numerosos militantes resulta difícil entender que quien perdió el control orgánico de la agrupación continúe encabezando políticamente al PSOE en el Ayuntamiento.
Madrid tampoco estuvo
A la escasa presencia de militantes se sumó otra circunstancia que tampoco pasó inadvertida: Madrid no acudió a arropar el acto.
El contraste con el año pasado fue evidente. Entonces acudieron al encuentro Óscar López, como secretario general de los socialistas madrileños; Pilar Sánchez Acera, como secretaria de Organización, y Francisco Martín, delegado del Gobierno en Madrid. Este año no hubo ninguna figura de relevancia del PSOE madrileño o nacional. La representación quedó esencialmente circunscrita a la actual estructura de la Comisión Gestora y al ámbito municipal.
Pero hubo una ausencia que llamó especialmente la atención entre quienes conocen bien este encuentro: la del diputado alcalaíno en la Asamblea de Madrid Fernando Fernández Lara. El diputado autonómico, vinculado a Alcalá y habitual durante años en la caseta socialista de Ferias, tampoco estuvo presente. En política las presencias tienen significado, pero las ausencias también.
Y que en un momento tan delicado para la agrupación alcalaína no apareciera ningún dirigente destacado para respaldar públicamente a la actual dirección provisional dejó otra de las fotografías de la jornada.
Una gestora, una caseta externalizada y una paella
La Comisión Gestora dirige el PSOE de Alcalá desde el pasado 7 de marzo, después de la dimisión formal de Javier Rodríguez Palacios como secretario general el 21 de febrero. Está presidida por Cristina González Álvarez, diputada autonómica y secretaria de Política Municipal del PSOE-M, y la integran también Ángel Viveros, Laura Abella, Santiago Alonso y Diana Díaz.
Su mandato inicialmente provisional tuvo que ser prorrogado en junio y, a finales de agosto, continúa al frente de una agrupación en la que buena parte de la militancia sigue esperando recuperar la normalidad orgánica.
El ambiente vivido durante el vino reflejó precisamente que esa normalidad está lejos de haberse conseguido. Las críticas hacia la gestión de este periodo provisional fueron frecuentes y entre numerosos militantes existe la sensación de que la gestora no ha conseguido recuperar la convivencia interna ni devolver el protagonismo a unas bases que fueron precisamente las que precipitaron el cambio en la Secretaría General.
La paradoja resulta todavía mayor si se tiene en cuenta que hace apenas unos días la propia gestora había remitido un correo electrónico a la militancia animándola a participar en las Ferias. “Te animamos a participar como voluntario/a en los turnos de apoyo cualquiera de esos días”, señalaba la comunicación remitida “por indicación de la Presidenta de la Gestora”. En el mismo correo se anunciaba expresamente que el jueves 27 se celebraría el Día del Militante y se cerraba con un inequívoco “¡Te esperamos!”.
La llamada a la participación llegaba, además, después de una decisión que había generado previamente un importante malestar interno. Como informó ALCALÁ HOY el pasado 26 de julio, la gestora decidió externalizar por primera vez la gestión de la caseta socialista de Ferias, rompiendo una tradición histórica en la que la propia militancia había participado directamente en buena parte de su funcionamiento.
Hasta el año pasado, aunque ya se había contratado apoyo hostelero para la cocina, los afiliados continuaban implicados en la organización y funcionamiento de la caseta. Este año la externalización dio un paso más. Una decisión que incluso provocó discrepancias dentro de la propia gestora y que fue recibida con incomprensión por una parte de las bases.
El correo posterior pidiendo voluntarios produjo así una situación difícil de explicar para algunos militantes: primero se externalizaba una caseta que tradicionalmente habían ayudado a levantar y mantener los afiliados y después se solicitaba nuevamente su colaboración para cubrir turnos de apoyo durante las Ferias.
Hasta un asunto aparentemente tan cotidiano como una paella terminó convirtiéndose en ejemplo de ese distanciamiento. Durante años, militantes que contaban con la formación necesaria en manipulación de alimentos se encargaban de preparar la tradicional paella de Ferias. No era simplemente comida. Era una de esas pequeñas tradiciones que contribuían a hacer partido: militantes trabajando juntos, preparando la caseta y participando directamente en la organización de una jornada de convivencia.
Este año volvieron a ofrecerse para hacerlo. Según ha podido conocer este periódico, la petición se realizó formalmente y la respuesta también llegó por los cauces formales: no habría paella. La sorpresa entre los militantes fue mayúscula cuando comprobaron posteriormente que sí hubo paella. Pero encargada a una empresa externa.
Puede parecer una anécdota menor dentro de una crisis política mucho mayor. Sin embargo, entre algunos afiliados se interpretó como una perfecta metáfora del momento que vive la agrupación: militantes que quieren participar, una dirección que rechaza su colaboración y una actividad tradicional que termina externalizándose. Y después, un correo pidiendo voluntarios para colaborar en la misma caseta.
Los silencios de hoy y las primarias de mañana
Con ese ambiente, este cronista quiso conocer la valoración de la presidenta de la gestora, Cristina González. No fue posible. Preguntada por la situación que atraviesa la agrupación y ante la posibilidad de ofrecer su versión sobre lo que está ocurriendo dentro del PSOE alcalaíno, rechazó realizar declaraciones.La conversación terminó con una frase: “Cada uno es dueño de sus silencios”. Una respuesta sorprendente para quien ocupa actualmente la máxima responsabilidad provisional del PSOE de Alcalá.
Porque cada uno puede ser dueño de sus silencios, efectivamente, pero quienes asumen responsabilidades políticas también deben asumir que esos silencios tienen una lectura pública. Especialmente cuando se producen tras varios meses de gestora y en una agrupación que continúa esperando resolver su futuro. En todo caso, este cronista deja constancia desde aquí de que la presidenta de la gestora se mostró en todo momento amable y dispuesta a colaborar, a pesar de las elusivas.
Y ese futuro puede comenzar a despejarse de manera inminente. La próxima semana la dirección del PSOE de Madrid deberá tomar una decisión sobre las primarias para elegir la candidatura socialista a la Alcaldía de Alcalá de Henares en las elecciones municipales de 2027. Ese calendario convierte lo sucedido este jueves en algo bastante más relevante que una mala noche de Ferias. Las primarias fueron, precisamente, una de las palabras que más sobrevolaron las conversaciones de la caseta.
La militancia tendrá que hablar. Y cuando lo haga se podrá medir en las urnas internas algo que durante el vino resultaba perceptible en los corrillos: existe un sector muy amplio que quiere una nueva etapa y rechaza la continuidad del proyecto representado por Javier Rodríguez Palacios. Quienes actualmente controlan provisionalmente la organización son conscientes de ello. También lo es el entorno del portavoz. Y por eso la decisión que adopte la próxima semana la dirección madrileña puede convertirse en el verdadero punto de partida de una batalla interna que lleva meses gestándose.
El tradicional vino socialista no necesitó esta vez grandes discursos para ofrecer una lectura política. De hecho, ni siquiera hubo el tradicional discurso dirigido a la militancia. Bastó observar. Una caseta con una asistencia impropia de lo que esta cita ha representado durante décadas. Ningún dirigente destacado llegado desde Madrid. Ausencias tan significativas como la de Fernando Fernández Lara. Una gestora cuestionada. Militantes a quienes se negó preparar una paella que posteriormente fue encargada a una empresa externa. Una presidenta que prefirió acogerse al silencio.
Y, sobre todo, corrillos. Muchos corrillos hablando del mismo asunto y del mismo nombre: Javier Rodríguez Palacios. El vino duró alrededor de hora y media. Suficiente para dejar una de las peores imágenes que se recuerdan de la caseta socialista durante las Ferias de Alcalá y para constatar que, por mucho que se prolongue la provisionalidad, llegará un momento en el que ya no decidirá una gestora. La semana que viene puede empezar a despejarse cuándo llegará ese momento. Después decidirán los militantes.
Y lo ocurrido este jueves en una caseta socialista insólitamente vacía permite entender por qué esas primarias pueden convertirse en mucho más que la elección de un candidato: pueden ser el momento en el que el PSOE de Alcalá decida qué etapa quiere cerrar y cuál quiere empezar.















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