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El traslado del monumento al Descubrimiento desata críticas por desvirtuar la obra de Palomo y romper su vínculo histórico con el Palacio Arzobispal.
- Pilar Lledó Collada, historiadora alcalaína y activista sociocultural
“Muchos son ciertamente los testimonios e inequívocas pruebas que demuestran la presencia de Colón y de su hermano Bartolomé en Alcalá los meses de noviembre y diciembre de 1485 y enero de 1486, soportando el duro invierno complutense que aquel año fue especialmente extremo. Frío, lluvia y viento fueron el recibimiento de cada día que Alcalá brindó a los hermanos hasta el viernes 20 de enero, día de audiencia real, en que pudieran “convidar” a los Reyes a su magna empresa.
Recordar ese día y perpetuar el V Centenario venía a ser una obligación ineludible de los alcalaínos. Se imponía señalar esa fecha con un recuerdo duradero: un monumento, un libro y una medalla conmemorativa parecían los elementos requeridos. Y la proximidad de los Santos Niños, en la proximidad del Palacio donde presumiblemente tuvo lugar el encuentro y de la casa que perpetúa la entrevista parecía el lugar adecuado.
José Antonio Palomo, escultor alcalaíno, era el artista señalado para realizar el monumento y en mi opinión ha sabido acertar en el difícil desafío que planteaba. Su obra tiene una profunda simbología: un astrolabio partido por una bisagra (un viejo mundo que se abre a otro nuevo) en hierro corona el monumento que se apoya en una rosa de los vientos y de navegar. Y en su torno Colón y dos alcalaínos de excepción en la aventura americana; el historiador Antonio de Solís y el genial Sarmiento y Gamboa. El rigor y la heterodoxia unidos por el genio alcalaíno”.
Esa maravillosa manera de plasmar la consecución de un proyecto para mejorar la ciudad no es mía. Estas palabras fueron escritas por Arsenio Lope Huerta, alcalde complutense, en el Puerta de Madrid el 1 de febrero de 1986. Además de político, fue un gran conocedor, investigador y divulgador de la historia de nuestra ciudad. Y esa sensibilidad y ese conocimiento se materializaron en muchas de sus actuaciones, como en la que llevó a cabo ese año 1986 para conmemorar la entrevista entre Colón y los Reyes Católicos que abrió el maridaje de Alcalá y América, y que debería perdurar respetando la presencia de un monumento en el lugar para el que fue concebido por su autor, con el motivo y el fin para el que fue realizado.
No voy a volver a comentar la importancia del escultor Juan Antonio Palomo, un alcalaíno al que no hemos brindado el homenaje que merecía, y cuya figura tan bien ha glosado el cronista local Vicente Sánchez Moltó en un reciente artículo en este mismo medio. Pero una cosa es que no se le haga un reconocimiento personal a un alcalaíno singular, y otra muy distinta es que se haga desaparecer de la ubicación actual a su obra más emblemática en Alcalá, desvirtuando el sentido original al eliminar la rosa de los vientos, que es su base y su esencia. Porque como bien explicó el cronista local, es imposible trasladar un suelo único que se hizo “in situ” para ese espacio.
Se ha comentado que se va a trasladar al barrio de la Garena, eso sí, sin el suelo que lo sustenta, que reproduce la rosa de los vientos y le da el sentido a un monumento que quiere simbolizar la época de los descubrimientos. ¿Qué sentido tiene esa nueva ubicación en un barrio nuevo de Alcalá? ¿Qué relación tiene la Garena con la entrevista de los Reyes Católicos y Colón el 20 de enero de 1486? Ninguna. Y sigo sin entender la finalidad de dicho traslado, pues me cuesta ver motivaciones políticas o ideológicas en un monumento que conmemora la vinculación alcalaína con un hecho histórico tan poco comprometedor y tan reivindicado por la nueva corriente de la “Hispanidad”: representa a nuestra ciudad como la puerta, el inicio de la aventura americana. Alcalá de Henares, por razones no suficientemente explicadas, se va a quedar sin el único monumento que recordaba esa fecha tan importante para nuestra historia, y que confería a esta ciudad un protagonismo histórico en un acontecimiento de magnitud mundial. El sentido del monumento solo se entiende en su ubicación actual, en la proximidad del Palacio Arzobispal donde tuvo lugar el famoso encuentro en esa fría mañana de enero de 1486.
Sirva este breve artículo para recordar a las personas que lo hicieron posible en 1986. Se celebró aquel V Centenario como se merecía gracias a la sensibilidad histórica del alcalde Arsenio Lope Huerta, con un monumento realizado por un gran escultor alcalaíno, Juan Antonio Palomo, que, por desgracia, no va a durar ni cuatro décadas en su lugar. Arsenio Lope Huerta, el añorado “Curro”, nos recordaba que se iba a conmemorar la fecha con la escultura de Juan Antonio Palomo, un libro y una medalla.
Menos mal que el libro que se publicó entonces, Alcalá, Alba de América, que recogía artículos sobre temática americana de ilustres historiadores locales, entre los que se encontraban Francisco Javier García Gutiérrez, José García Saldaña, Francisco Antón, el Padre Juan Meseguer, Bartolomé Escandell y el cronista actual Vicente Sánchez Moltó, no corre el peligro de desaparición que sí parece acechar al monumento. El papel va a resultar más perdurable que la piedra. Y no podemos aceptar la excusa de que es un simple traslado: una obra que se mutila y no se conserva en el lugar para el que fue concebida, pierde su esencia y su sentido.
El escultor, Palomo, fallecido en 1996, no puede protestar por ello, pero los alcalaínos que amamos nuestra historia no deberíamos permitir tal despropósito. Porque si se consuma ese proyecto, no deja de ser un elemento más a añadir en el “saco roto” del patrimonio perdido complutense.
* El alcalde Lope Huerta y el Presidente del Instituto de Cooperación Iberoamericana, Luis Yáñez Barrionuevo, inauguran el monumento al Descubrimiento, 21 de abril de 1986. Foto: Luis Alberto Cabrera. Biblioteca Cardenal Cisneros. Fototeca

















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Debería se iniciar una queja con petición de firmas para detener esa barbaridad, que solo se explica por venganzas políticas de nuestro Consistorio.
Totalmente de acuerdo
Tiene toda la razón. Una ocurrencia más sin sentido de este gobierno desnortado…
¿Qué motivo se esgrime para el traslado?
Sólo sería entendible el traslado para resaltar y promocionar la relación de Alcalá con una nueva visión del mundo, la historia y la primera globalización.
Me preguto ¿Qué criterios razonados se argumentan?
¿Será cierto el cambio inminente?
Ya era hora de que quitarán esa aberración de la plaza de la catedral.
Monumento que podría haber quedado perfecto en otro parque o plaza y no frente a un edificio del siglo XV.
Pues, creo que sí existe concordancia entre el monumento y la Magistral. Sí te repasas la historia, la Magistral data del siglo XV y el monumento realizado físicamente en el siglo XX. Observarás que la concordancia es, por la entrevista que mantuvieron los reyes, con los hermanos Colón. Y se produjo en la casa de la entrevista y en el Palacio Arzobispal. Por lo tanto próximo al evento. Y te pregunto ¿Que sentido tiene para Vd. Que la desplacen a las afueras del centro histórico de Alcalá? Lo puedes argumenta!!!
Pues yo diría que los que han propuesto su traslado y separación de parte de la obra, es por puritita ignorancia, no tienen ni idea de lo que representa, y piensan que es una simple escultura de una esfera. La ignorancia es muy atrevida.
Totalmente de acuerdo. Qué desatino.
Por supuesto que no hay que cambiar de ubicación este monumento. Seguro que hay numerosos eventos complutenses a recordar y que pueden encontrar lugar en los barrios nuevos de la ciudad. Confiemos que quede un ápice de ciudadanía en el actual Gobierno municipal y revierta una decisión a todas luces incomprensible.
De acuerdo en todo.
Me parece un error de bulto trasladar esa obra. El lugar en el que de encuentra es único y si hay algun motivo para llevárselo, que no podría ser otro que no se adecua al nuevo proyecto, quizas debería revisarse el nuevo proyecto para adaptarse a esa obra, no sería tan difícil. Al margen de sus inclinaciones politicas, Arsenio era ante todo un alcalaino que amaba a su ciudad y a los alcalainos, y esa obra es un fiel reflejo de su cariño por ambos.
Me gusta mucho tu artículo, Pilar. Estoy totalmente de a
cuerdo con tu pensamiento. Para quienes conocemos esta historia, nos parece un sin sentido y una aberración. Espero que hagamos suficiente fuerza para que este traslado no se lleve a efecto. Cuenta con mi apoyo.
Creo que deberían dejarlo donde está, es un sin sentido andar quitando las cosas sólo por que es obra de otros, hay que respetar las cosas, eso es importante, en su momento se puso por un motivo especial y se debe quedar ahí, al margen de que arreglen la plaza
Las decisiones, como está del traslado, deben ser decisiones informadas. Con toda está información, está claro, que el lugar más coherente para ese monumento es cerca del Palacio Arzobispal. Así mismo, siendo el monumento todo un conjunto, incluyendo la rosa de los vientos en el suelo, el planteamiento de separarlo viene, bien de la ignorancia, bien de falta de respeto al monumento y al escultor. Y yo me pregunto, ¿Que necesidad concreta hay?