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Algo huele a podrido en Dinamarca… y en Alcalá: el PSOE denuncia abandono, malos olores y limpiezas fantasma del Gobierno local.
Las quejas por suciedad y malos olores en Alcalá no son ya cuestión de conversación en las colas del mercado o en los bancos del parque: se han convertido en un nuevo frente político. El grupo municipal socialista denuncia que la ciudad desprende un aroma poco recomendable y que el problema no es de verano ni de calor, sino de gestión. Según su comunicado, el mal olor tiene nombres y apellidos: PP y VOX, los actuales responsables del Gobierno local.
La acusación es directa: los socialistas aseguran que el ejecutivo de Judith Piquet vive en la foto y el titular grandilocuente mientras los vecinos conviven con imbornales atascados, alcantarillas sin limpiar y un mantenimiento urbano cada vez más precario. Y claro, cuando los olores se instalan en la calle, no hay campaña de propaganda que valga.
Malos olores, limpiezas invisible
Desde hace meses, cuentan, llegan quejas de barrios enteros. Lo de los contenedores desbordados ya no sorprende a nadie, pero lo de que el aire huela mal empieza a ser otra cosa. El PSOE señala que no se ha visto ningún refuerzo extraordinario de limpieza ni inversión extra en mantenimiento. Y en su lista de reproches aparecen imbornales olvidados, alcantarillas colapsadas y una sensación de abandono que no distingue entre barrios.
A este malestar añaden otro punto espinoso: las famosas “limpiezas intensivas” que, según el equipo de Gobierno, recorren la ciudad. Para los socialistas, son poco menos que un fantasma: nadie las ha visto, nadie las nota, y cuando preguntan por los recorridos o los informes técnicos, no obtienen respuesta. “Existe la posibilidad —advierte el PSOE— de que se hayan limpiado zonas fuera del ámbito público, lo que sería especialmente grave”. En otras palabras: intensivas sí, pero de presencia, no de resultados.
La crítica va más allá de la mera suciedad. En clave política, lo que denuncian es un modelo de gestión: improvisación, propaganda y humo. O, dicho en retranca, mucho esfuerzo en el posado, poco en el fregado. La alcaldesa, dicen, prefiere el blanqueo digital al baldeo urbano.
Propaganda frente a soluciones
El comunicado socialista concluye con un listado de exigencias: un plan real de limpieza y mantenimiento, refuerzos diarios y un control riguroso de alcantarillado e imbornales. Reclaman medidas inmediatas porque, según insisten, la situación es ya insostenible. Y vuelven a remarcar que no se trata de un problema inevitable: “con voluntad política y gestión responsable se puede garantizar una ciudad limpia y saludable”.
El tono del reproche es claro: “Alcalá no merece este deterioro. Lo que no puede ser es que el PP y VOX condenen a Alcalá a vivir entre malos olores y suciedad por su incapacidad y su desinterés”. Traducido: ni los santos aceites tapan el hedor de la desidia.
Mientras tanto, el Ayuntamiento defiende en redes sociales cada limpieza intensiva como si fuera la llegada del AVE. Las fotos muestran a brigadas y maquinaria trabajando en distintos puntos, pero la percepción vecinal, según el PSOE, es que todo sigue igual. O peor: que se gasta más tiempo en publicar que en limpiar.
De momento, el debate está servido. Los socialistas se han colocado la pinza en la nariz y han lanzado el guante al Gobierno local. Falta por ver si PP y VOX responden con más fotos, con algún plan efectivo o con la habitual receta de culpar al pasado. Lo que parece claro es que en Alcalá, hoy por hoy, huele a bronca… y no precisamente a rosas.


















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Podéis pasar cualquier tarde a las 20 horas y veréis como los jardines qué rodean El Pipican del Ensanche qué está justo enfrente del Centro de acogida de Inmigrantes. A esa hora, estás tan grandes como gatos, salen en bandada cruzando de un lado a otro, bebiendo agua de las fuentes.
Pero además el barrio sufre una plaga de cucarachas tan grandes como mejillones en las Alcantarillas de las calles Gabriela Mistral y Torrente Ballester. Se nos meten en las Casas a pesar de los esfuerzos que hacemos los vecinos contratando por nuestra cuenta empresas antiplagas, pero si el Ayuntamiento no limpia y fumiga nuestro alcantarillado, nuestro esfuerzo no sirve de nada.
Alcalá nunca estuvo tan sucia y oliendo tan mal y los vecinos estamos hary de quejarnos.
La limpieza hecha hoy en la zona de Reyes Católicos ha sido lo mismo que a diario hacen en la Plaza de Cervantes, calle Mayor y calle Libreros. El abandono de los barrios por parte del consistorio es vergonzoso.
En Espartales Norte es una autentica VERGÚENZA, suciedad, ratas… cubos de basura rotos y llenos de m****… cada vez se pagan más impuestos, nuevas tasas, para qué? si está todo peor. Hasta cuándo?