- Piquet presidió la presentación de ANVECIR 2, un acto emotivo en Santa María la Rica que revivió la memoria militar complutense.
El pasado 12 de septiembre, el Antiguo Hospital de Santa María la Rica acogió la ceremonia de presentación de la Asociación Nacional de Veteranos del Centro de Instrucción de Reclutas número 2 de Alcalá de Henares (ANVECIR 2). La entidad nació con la vocación de canalizar un movimiento de hermandad que permita reunir a antiguos reclutas y propiciar el reencuentro entre compañeros de diferentes partes de España que compartieron en Alcalá su periodo de instrucción militar en el Acuartelamiento Primo de Rivera, por el que pasaron más de 200.000 jóvenes.
La alcaldesa de Alcalá de Henares, Judith Piquet, fue invitada a presidir la ceremonia junto al presidente de la asociación, Pedro Moratilla Rodríguez. La concejala de Seguridad Ciudadana, Orlena de Miguel, y otros representantes de la Corporación Municipal acompañaron a autoridades militares y a colectivos sociales de la ciudad, en un acto solemne, con boinas, medallas, bastones y muchas anécdotas a flor de piel.
Piquet felicitó al colectivo por “reforzar y estrechar todavía más los lazos históricos y sentimentales que unen a nuestra ciudad con nuestras Fuerzas Armadas”. Unos vínculos que, en sus palabras, “no sólo han dejado su huella en el paisaje urbano de Alcalá, sino también en nuestra propia población, pues cientos de alcalaínos y alcalaínas de varias generaciones tienen sus raíces en la gran familia del Ejército”.
“Y vosotros sois el mejor ejemplo de cómo la profesión militar y el servicio a la defensa de España han pasado a formar parte de la vida y de la identidad de Alcalá”, apostilló la regidora, que también destacó la vocación de la asociación “por arraigarse y tener presencia en la sociedad local”.
El momento álgido llegó con el nombramiento de socios de honor: la Hermandad de Jesús de Medinaceli, el general retirado Francisco Ramos Oliver y el comandante de guardia del CIR 2, José Antonio Jiménez Martín. La alcaldesa, por su parte, entregó la distinción al mismísimo Acuartelamiento Primo de Rivera, recogida por el teniente coronel Ricardo Serrano, como si los muros del cuartel fueran capaces de hacerse un selfie para la posteridad.
El CIR 2, reliquia con sabor a rancho
En el ambiente flotó una mezcla de nostalgia y verbena militar. Se escucharon frases como “¿te acuerdas del sargento aquel?” o “aún me duelen las botas de la instrucción”. Algunos veteranos, llegados desde Francia o desde la otra punta de España, parecieron rejuvenecer al reencontrarse con compañeros de litera, compartiendo fotos amarillentas y anécdotas de guardias interminables.
El CIR 2, inaugurado en 1966 sobre los muros del Cuartel de Caballería Fernando Primo de Rivera, fue durante años la puerta de entrada a la mili. Allí se juraba bandera bajo un sol de justicia, mientras padres, madres y novias llenaban la ciudad y dejaban jugosos beneficios en la hostelería incipiente de la época. Bares, mesones y casas de comidas prosperaban gracias a aquellos fines de semana en los que medio pueblo se convertía en improvisado cuartel de visita.
Operativo como centro de instrucción hasta 1979, el acuartelamiento pasó después a la Brigada Paracaidista II Bandera “Roger de Llúria”, que mantuvo vivo el eco militar en Alcalá hasta su traslado a Paracuellos en 2008. Pese al abandono parcial y a la reconversión de algunos espacios, la sombra del cuartel siguió proyectándose sobre la memoria colectiva de la ciudad, que conserva una identidad marcada por desfiles, juras de bandera y aquel inconfundible olor a rancho.
Los Centros de Instrucción de Reclutas fueron creados en 1964 y se multiplicaron por toda España. En Alcalá, la llegada masiva de quintos marcó un antes y un después: no solo transformó la vida de los propios soldados, sino también la de las familias y comercios locales. Tras mes y medio de instrucción —tres en los primeros años— el muchacho que entraba como mozo salía convertido en soldado, dispuesto a servir en cualquier rincón de la península.
ANVECIR 2 nació con el propósito de mantener encendida esa llama. Una hermandad de veteranos que ya no marchan al toque de corneta, pero que siguen desfilando, al menos en la memoria, por las calles de Alcalá de Henares. Un desfile invisible que mezcla lo solemne y lo costumbrista, lo épico y lo sentimental. Y que, a juzgar por lo visto en Santa María la Rica, aún tiene cuerda para rato.
- Las imágenes de la presentación de ANVECIR 2 corresponden al acto del 12 de septiembre en Santa María la Rica —con la presencia de la alcaldesa— y al encuentro del sábado 13 en la plaza de San Diego. Fueron tomadas por el Ayuntamiento de Alcalá de Henares y por Pedro Enrique Andarelli.















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