- Castella, Marco Pérez y Olga Casado se reparten tres orejas en una tarde marcada por el ambiente festivo, los vivas a España y las proclamas contra Pedro Sánchez.
- Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas para ALCALÁ HOY
Alcalá de Henares volvió a abrir las puertas de La Estudiantil este viernes 29 de agosto con el primer gran festejo taurino de sus Ferias 2025. No fue una corrida cualquiera: la cita reunió a un público deseoso de toros tras varios años de altibajos, con la alcaldesa Judith Piquet en el palco de honor, junto a otras autoridades, y con un tendido que vibró tanto por lo taurino como por lo social. Entre verónicas y muletazos se escucharon vivas a España, al Rey y a los toros, así como sonoros gritos contra Pedro Sánchez, en una plaza que se convirtió en termómetro del ambiente político del país.
El cartel había sufrido una baja sensible: Morante de la Puebla, previsto como cabeza de la terna, no pudo comparecer tras la cornada sufrida en Pontevedra el pasado 10 de agosto. En su lugar, la empresa anunció a Sebastián Castella, figura francesa de acreditada veteranía, que compartió paseíllo con el joven Marco Pérez y con la novillera madrileña Olga Casado. El resultado: tres orejas —una por coleta—, una tarde con más voluntad que rotundidad y un público que salió satisfecho, aunque consciente de que la espada privó de un triunfo mayor a los actuantes.
Una plaza entre lo taurino y lo social
El arranque de las ferias siempre tiene un punto de ritual colectivo, y esta corrida no fue excepción. Menos de media entrada, pero mucho ambiente. La banda de música acompañó un paseíllo solemne en el que los tendidos ya marcaban el tono: banderas rojigualdas, pañuelos, ovaciones al Rey y a España, y pancartas que expresaban descontento con el Gobierno. Una corrida de toros en Alcalá es más que faena: es escenario de sociabilidad, escaparate político y feria popular.
Entre los tendidos se mezclaban familias enteras, peñistas, viejos aficionados de carné y jóvenes que descubrían por primera vez la emoción del ruedo. No faltaron las autoridades municipales, con la regidora Judith Piquet presidiendo el festejo, ni las caras conocidas del mundo taurino, como Miguel Abellán, exmatador y hoy director del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, en el callejón junto a su pareja, la novillera Olga Casado, protagonista de la tarde.
Ese aire social, mezcla de fiesta, reivindicación y liturgia, marcó la cita. Y dio pie a un espectáculo que, sin ser redondo en lo taurino, dejó la sensación de que Alcalá sigue viva en lo taurino y en lo festivo.
Faenas con nombre propio
En lo puramente taurino, la tarde fue un cruce de estilos y trayectorias. Castella, curtido en mil batallas, sacó su oficio en el cuarto toro de Gallón, noble y con recorrido, para cortar la primera oreja de la tarde tras una faena larga, templada y de muletazos ligados. Su primero, flojo y sin raza, apenas permitió lucimiento y todo quedó en silencio.
Marco Pérez, la joven promesa, brilló con el segundo, al que exprimió con temple y hondura. Logró una faena de buena expresión que le valió una oreja, quizá la de más peso de la tarde. Con el quinto, toro de mejores hechuras, pudo rozar un triunfo grande, pero la espada lo privó de redondear y se quedó en ovación con saludos.
Y llegó el turno de Olga Casado, la novillera madrileña llamada a ser protagonista. Con el tercero, un novillo encastado y exigente de Julio de la Puerta, mostró valor y disposición, aunque falló con la espada y se quedó en ovación. Pero en el sexto, al que brindó a la alcaldesa, puso el alma: naturales templados, poncinas, luquecinas y un toreo sincero que prendió en el tendido. Pese a los fallos con la espada, cortó una oreja celebrada como triunfo moral de la tarde. La voltereta sufrida, sin consecuencias, aumentó la emoción y su entrega fue recompensada por el público, que la erigió como la auténtica triunfadora.
Una tarde con poso
Más allá del resultado numérico, la corrida dejó poso en Alcalá. Tres orejas en total, quizá demasiado premio para lo que se vio en el ruedo, pero en línea con lo que demanda una plaza de tercera categoría: emoción, fiesta y trofeos para alimentar la feria. La espada, verdugo de la tarde, restó brillo a faenas que pudieron ser de dos orejas.
Pero lo que quedó grabado fue la atmósfera: los vivas, los gritos, los brindis a la alcaldesa, la entrega de Olga Casado y el aplauso final de un público que salió con la sensación de haber vivido no solo un espectáculo taurino, sino una jornada de feria en la que Alcalá se miró a sí misma. Una ciudad que mantiene en pie su tradición taurina, al tiempo que hace de la plaza un espacio social donde se cruzan la política, la fiesta y la emoción compartida.
La Estudiantil abrió así sus puertas a las Ferias 2025 con un festejo que, sin ser histórico, tuvo el empaque suficiente para que se hablara tanto de las faenas como de lo que ocurrió en los tendidos. Y eso, en las ferias de agosto, es parte del espectáculo.















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Ni oí gritos contra Perro Sánchez, ni vi pancarta alguna.
Yo tampoco, la verdad!!!! Y el crítico taurino omite comentario de la presentación de los toros. Una auténtica vergüenza sobre todo los dos primeros. Y que no me cuenten que es plaza de tercera. He visto en portátiles, toros excelentemente presentados. Por ejemplo un pueblo muy próximo, que se llama Ajalvir.