- Las peñas festivas organizaron este martes una merienda con música y animación para los residentes.
- Fotos del Ayuntamiento menos algunas.
La celebración de las Ferias y Fiestas de Alcalá de Henares también tiene espacio para los gestos más humanos. Este martes, la tradición se trasladó a la residencia Francisco de Vitoria, donde los mayores disfrutaron de una tarde especial gracias a la implicación de las peñas alcalaínas, que ofrecieron una merienda acompañada de música, baile y mucha complicidad.
El salón y los jardines del centro se transformaron en un improvisado recinto festivo. Los residentes, muchos de ellos con décadas de recuerdos de Ferias a sus espaldas, compartieron mesa, conversación y sonrisas con los peñistas, en una tarde que mezcló generaciones y emociones. La Charanga Complutense puso ritmo al encuentro con su música inconfundible, logrando que las palmas, los bailes improvisados y hasta los coros espontáneos se multiplicaran entre el público.
A la cita acudieron también representantes municipales. Por parte del Equipo de Gobierno participaron las concejalas Isabel Ruiz, Esther de Andrés y Pilar Cruz, junto al edil Antonio Saldaña. Por la oposición asistieron los socialistas Alberto González y María Aranguren. También se dejó ver por allí la portavoz municipal de Más Madrid Alcalá, aunque transmutada de ecoverde en amarillo vikingo. Todos ellos acompañaron a los peñistas y quisieron saludar a los mayores, compartiendo con ellos la alegría de las fiestas y reforzando con su presencia el carácter comunitario de este encuentro.
La merienda, preparada con cariño y repartida por las diferentes peñas, se convirtió en otro de los momentos más celebrados. Las bandejas de sándwiches recorrieron las mesas entre bromas, agradecimientos y fotos, demostrando que la fiesta no solo está en el recinto ferial o en la Plaza de Cervantes, sino también en estos espacios de convivencia que mantienen vivo el espíritu solidario de las Ferias.
Este gesto, que se repite cada año, fue recibido con gratitud tanto por los residentes como por sus familias. Para muchos de los mayores, que ya no pueden salir a la calle a disfrutar de las atracciones, conciertos o pasacalles, la visita de las peñas supone un reencuentro con las fiestas de toda la vida. La alegría, la música y el colorido de los pañuelos de cada peña llenaron la tarde de emoción, recordando que las Ferias también son memoria compartida y tradición que se renueva de generación en generación.

















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