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El milano real herido en la Isla de los García fue rescatado por la Policía Local y trasladado a GREFA para iniciar su recuperación.

Alcalá de Henares volvió a ser escenario de naturaleza viva este miércoles 20 de agosto, cuando un vecino que paseaba por la Isla de los García se encontró con un ave rapaz herida que intentaba, en vano, remontar el vuelo. En un primer momento se pensó que podía tratarse de un halcón, pero los agentes de la Policía Local confirmaron después que era un milano real (Milvus milvus), un ave protegida y símbolo de los cielos ibéricos.
El río Henares, que serpentea discreto entre barrios modernos y sotos centenarios, guarda todavía rincones donde la naturaleza reclama su espacio. En la Isla de los García, a pocos metros del bullicio urbano, la escena parecía sacada de un documental: un ave rapaz, con las alas abiertas en un esfuerzo inútil, luchaba contra la gravedad. Sus plumas se agitaban con dignidad, pero el ala rota le impedía desplegar ese vuelo regio que lo caracteriza.
Un vuelo roto en el corazón del Henares
Fue un vecino quien dio la voz de alarma. La llamada llegó a la Sala Cecom 092, el centro de videovigilancia y coordinación de la Policía Local, donde se registró el aviso de un “halcón herido”. Al instante, una patrulla de la unidad de Medio Ambiente se desplazó hasta la isla. Allí encontraron al ciudadano que había esperado junto al animal, impidiendo que cayera presa fácil de otros depredadores o de la simple desorientación.
El primer contacto siempre impresiona: la mirada de un ave rapaz transmite poder y vulnerabilidad al mismo tiempo. El milano real mantenía sus garras tensas y los ojos fijos en los agentes, pero el peso de la lesión lo mantenía a ras de suelo. Fue entonces cuando los policías confirmaron lo que el vecino había confundido: no era un halcón, sino un milano real, especie en peligro en buena parte de Europa, donde su población ha descendido de forma alarmante.
Camino a la recuperación
Con extremo cuidado, los agentes inmovilizaron al ave, protegiendo tanto sus alas como su pico, y lo trasladaron al CIMPA, el Centro Integral Municipal de Protección Animal de Alcalá de Henares. No es un trayecto cualquiera: cada kilómetro recorrido con un animal salvaje herido es un eslabón en la cadena de la supervivencia. En el CIMPA se estabilizó al animal hasta que llegó el equipo de GREFA, el Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat, que se encargará de curar sus heridas y, con suerte, devolverlo algún día al aire libre.
El Ayuntamiento ha querido destacar la eficacia de la intervención policial y la colaboración ciudadana. “Una vez más, estamos orgullosos de la rapidez y preparación de nuestra Policía y agradecidos a los vecinos por su atención y solidaridad”, subrayaron fuentes municipales.
El Milvus milvus es una rapaz inconfundible por su silueta en forma de “V” y su cola ahorquillada. Planea con elegancia, aprovechando las corrientes térmicas, y es capaz de recorrer grandes distancias en busca de alimento. Su población en España es clave para la especie en Europa, pero amenazas como el veneno ilegal, las electrocuciones y accidentes como el de Alcalá lo ponen en riesgo. Este rescate recuerda que la biodiversidad urbana no es un lujo, sino un patrimonio común que también se juega su futuro a orillas del Henares.
La escena, además, conecta con otras muchas vividas en la ciudad complutense, donde fauna y vecindario comparten espacios más de lo que parece. No es extraño que en los parques aparezcan erizos heridos que requieren ayuda, que las cigüeñas sobre las torres medievales busquen restos de alimento en descampados, o que las garzas se dejen ver en las orillas del río. Alcalá, con su mezcla de historia y naturaleza, se convierte así en un escenario privilegiado donde la vida salvaje late entre calles y plazas, recordando que convivimos a diario con un patrimonio natural tan valioso como frágil.

















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