Violadores a la calle | Por Santiago López Legarda

En las conversaciones de tasca o taberna es muy fácil decir con mucha facundia “a ése yo le cortaba los cataplines y asunto resuelto”; pero nadie, creo yo, se atrevería a llevar al Boletín Oficial del Estado un nuevo Código Penal que estableciera la mutilación de un brazo para quien comete delito de robo.

Irene Montero acusó a jueces de no cumplir la ley del solo sí es sí por machismo
  • Y la ciudadanía qué piensa de todo esto? Supongo que lo acabaremos sabiendo a través de las encuestas o del recuento de votos cuando llegue la hora.

 

  • Santiago López Legarda es un periodista alcalaíno que ha ejercido en diferentes medios nacionales.

Antes de rasgarnos las vestiduras por las rebajas de penas al amparo de la llamada Ley de sólo sí es sí, tal vez deberíamos pararnos un instante a pensar que todos los delicuentes, por aberrante o bárbaro que sea su delito, acaban saliendo a la calle una vez cumplida la pena que la sociedad les impuso por haber violentado las reglas de convivencia. Y otro instante para tener presente que una sociedad civilizada, si quiere ser digna de tal nombre, no puede establecer en su código penal unas penas más bárbaras o más inhumanas que el delito cometido. En las conversaciones de tasca o taberna es muy fácil decir con mucha facundia “a ése yo le cortaba los cataplines y asunto resuelto”; pero nadie, creo yo, se atrevería a llevar al Boletín Oficial del Estado un nuevo Código Penal que estableciera la mutilación de un brazo para quien comete delito de robo.

Aunque la Ministra de Igualdad se niegue a reconocerlo, parece evidente que la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual tiene alguna grieta por la que se están colando esas reducciones de penas que tanto escándalo  ocasionan. A mi juicio, más por lo titulares de los medios de comunicación y por la utilización política del asunto que por el contenido en sí de las rebajas. A fin de cuentas, que un condenado por violación en 2010 salga a la calle en 2022 en lugar de 2023 puede ser muy doloroso para la víctima del delito, pero no es motivo  para una alarma social generalizada.

Una vez conocidas las primeras excarcelaciones o reducciones de penas, Irene Montero reaccionó de la peor manera posible: según ella, el problema era que los jueces estaban interpretenado mal la ley. No tuvo la humildad suficiente para reconocer que a lo mejor se había cometido un error y habría que rectificarlo. Y hay que decir que, en todo caso, el error era culpa de todo el Parlamento, que es donde se aprueban las leyes, aunque ella tuviera la mayor responsabilidad por haber sido su departamento el impulsor de la norma. Que los efectos prácticos de la misma fueran, o dieran la impresión de ser,  contrarios a lo que se perseguía, constituye un patinazo político que Montero no estaba ni está dispuesta a reconocer.

La reacción de la derecha fue la que cabía esperar  ante semejante oportunidad de desgastar al Gobierno: sus portavoces acusaron a Montero y a todo el Ejecutivo de Sánchez de haberse convertido en unos libertadores de violadores y agresores sexuales. Una vez más quedaba claro que el matiz y la mesura, la voluntad de concordia, no son las notas caractrísticas del debate político en la España actual. Y así llegamos a la vergonzosa sesión de control en la que la portavoz de la extrema derecha le dijo a Montero que no tenía más mérito que “haber estudiado en profundidad a Pablo Iglesias” y la ministra replicó asegurando que las feministas eran más y sabrían cómo “hacer frente a esta banda de fascistas”.

Y la ciudadanía qué piensa de todo esto? Supongo que lo acabaremos sabiendo a través de las encuestas o del recuento de votos cuando llegue la hora. Lo que cabe esperar es que no nos dejemos arrastar  al clima de crispación que favorecen ciertos titulares de prensa o ciertas expresiones o insultos dichos desde la tribuna de oradores del Congreso. A veces pienso que muchas de las cosas que se escriben y se dicen son calcaditas de las cosas que se escribieron y se dijeron, en España y en otros muchos sitios, cuando se trataba de propiciar un clima político y social favorable a la subversión o al golpe de estado.

Frente al griterio y el insulto, los ciudadanos del común necesitamos ver las cosas con nuestros propios ojos, no con los ojos interesados de quienes quieren mantenerse en el poder y no van a reconocer un fallo que pondría en peligro sus carreras o de quienes desean desalojar a toda costa a los ocupantes actuales del sillón que ambicionan. Necesitamos, quizás, la mirada escéptica de los que no son muy futboleros: se alegran moderadamente con las victorias del equipo nacional y no caen en la desesperación por las derrotas, sobre todo si son por causa de los errores propios.

 

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1 Comentario

  1. Es lamentable que una persona con ideas antidemocraticas como el Sr. López Legarda sea capaz de “justificar” una ley que va en detrimento de las mujeres solo porque se ha realizado por un gobierno autodenominado progresista. Muchas mujeres ya estamos hartas del Gobierno y del Ministerio de Igualdad. Las que hemos conseguido tener cargos relevantes es porque lo hemos trabajado y luchado en igualdad de condiciones que los hombres. Yo no quiero tratos de favor por mi género, quiero que se me valore por mi persona y por mi capacidad intelectual entre otras muchas cosas. Que la izquierda apoye una ley que nos deja desprotegidas es desleal y miserable. Yo creo en la igualdad y siempre he querido la igualdad, pero sin discriminar el género, el que valga y la que valga que se lo trabaje.

  2. Es lamentable los comentarios partidistas que realiza Berta Noya. El Gobierno en 3 años a hecho progresar más a España que Rajoy y su desgobierno de 7 años. Por mucho ruido que haga la oposición el Gobierno ha logrado aprobar los presupuestos en plazo, con un contenido de progreso, aunque para mi opinión hay demasiadas ayudas a grandes empresas. La oposición cada vez que habla hace el ridículo, un día dice una cosa, al día siguiente dice otra, pero luego hace algo peor. Los de la oposición son unos malos españoles. La oposición son anticonstitucionales, llevan tres años bloqueando el correcto funcionamiento de varios órganos con malas escusas.

  3. A PROPÓSITO DE LAS VIOLACIONES, Y DE LOS ASESINATOS Y DEL ENDURECIMIENTO DE LA LEY DEL MENOR
    El Rafita, el asesino de Sandra Palo que pone en duda la reinserción y el castigo al menor.
    En efecto, el Rafita, es UN DELINCUENTE REINCIDENTE, que se vanagloria en público de ser el asesino de Sandra Palo, a la que secuestró, violó y quemó viva en 2003, delitos por los que solo pasó 4 años en un centro de menores.
    Después fue libre y sigue delinquiendo, como por ejemplo el reciente intento de atropello de un policía y el robo de un coche.
    ¿A la vista de todo lo anterior, y del hecho de los recientes crimenes cometidos por menores, y dado el tempo transcurrido y para no incurrir, en lo que según según el ministro Marlaska quien afirma que “legislar en caliente no suele ser la mejor técnica” debe acometerse el endurecimiento de la Ley del Menor?

  4. De todo su articulo me quedo solamente con el siguiente párrafo:

    “A fin de cuentas, que un condenado por violación en 2010 salga a la calle en 2022 en lugar de 2023 puede ser muy doloroso para la víctima del delito, pero no es motivo para una alarma social generalizada”

    En efecto, señor López Legarda, puede ser que en el caso que usted cita, no exista razón para “una alarma social generalizada”, pero en mi opinión si causa alarma social generalizada , y estoy seguro que también para la familia de Sandra Palo, el contenido del artículo que firma su colega Raquel Duva, @raquelduva, y que publicaba en NIUS el pasado 06/04/2022 y que reza así “El ‘Malaguita’ obtiene los primeros permisos para salir de la cárcel 19 años después del crimen de Sandra Palo.

    Francisco Javier Astorga Luque, conocido como ‘el Malaguita’ fue condenado a 64 años de prisión por el secuestro, violación y asesinato de Sandra Palo en Madrid, el 17 de mayo de 2003. Fue el único mayor de edad acusado por este crimen, en el que también fueron condenados tres menores. El cadáver de la joven de 22 años fue encontrado calcinado en una cuneta de la carretera de Toledo. La agredieron sexualmente por turnos, después la atropellaron con un coche hasta en quince ocasiones y finalmente compraron un euro de gasolina, con la que la rociaron y quemaron su cuerpo.

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