- Los talleres semanales han recuperado saberes tradicionales mientras mayores, jóvenes y adultos compartían conversación, aprendizaje y compañía alrededor de agujas e hilos.
- Fotos del ayuntamiento
Hay hilos que sirven para hacer bufandas, mantas o cuadros. Y hay otros que, puntada a puntada, terminan uniendo a personas que quizá nunca se habrían sentado juntas. Esa es la idea que hay detrás de ‘Tejiendo Lazos’, el proyecto intergeneracional que ha reunido en Alcalá de Henares a más de 200 participantes alrededor de algo tan sencillo y tradicional como el ganchillo.
La alcaldesa de Alcalá, Judith Piquet, acompañada por la concejala de Mayores, Esther de Andrés, ha participado en el Centro de Mayores Manuel Azaña en la presentación de los trabajos realizados durante los últimos meses. Allí se ha podido comprobar que aquello que comenzó como una sucesión de talleres semanales ha terminado dejando algo bastante más duradero que unas cuantas madejas convertidas en piezas de colores.
El proyecto, desarrollado con la colaboración de la Fundación ”la Caixa” y la Asociación de Mujeres de Alcalá, ha involucrado a unas 200 personas procedentes de buena parte de los centros municipales de mayores. Personas mayores de 60 años han compartido mesa, agujas, conversación y conocimientos con jóvenes y adultos de la ciudad, acompañados por voluntarios encargados de impartir los talleres.
El resultado se puede tocar y también contemplar. Los participantes han elaborado cuadros tejidos destinados a decorar distintos espacios de los centros de mayores y, en el Manuel Azaña, el trabajo colectivo ha llegado incluso más lejos: las agujas han terminado fabricando un toldo para proporcionar sombra. Pero el verdadero resultado resulta bastante más difícil de colgar de una pared.
Porque mientras avanzaban los puntos también lo hacían las conversaciones. Quien sabía enseñaba; quien no sabía aprendía. Y alrededor de una actividad tradicional, muchas veces asociada a las abuelas y a aquellas labores domésticas que parecían condenadas a desaparecer, se ha creado un lugar de encuentro entre edades diferentes.
Ese era precisamente uno de los propósitos de ‘Tejiendo Lazos’: combatir la soledad no deseada y el aislamiento mediante una actividad compartida, al tiempo que se recuperan conocimientos tradicionales y se construye comunidad.
No es una cuestión menor en una ciudad en la que más del 22% de la población supera ya los 60 años. El envejecimiento y la soledad constituyen dos realidades que obligan a buscar fórmulas que vayan más allá de ofrecer actividades para llenar unas horas. Aquí la apuesta ha consistido en utilizar el ganchillo como excusa para encontrarse.
Piquet definió el proyecto como una de esas experiencias que “te reconcilian con lo mejor de nosotros y de nuestra vida en comunidad”, y destacó precisamente la capacidad de unas labores tan familiares como el ganchillo y el punto para convertirse en una herramienta capaz de acercar personas y generaciones.
La alcaldesa subrayó además su utilidad frente a “esa lacra que es la soledad no deseada” y reivindicó el papel de las personas mayores como “la mejor escuela de vida”. Pero puso también el acento en otro aspecto que explica buena parte del sentido del proyecto: conseguir que un grupo heterogéneo de personas construya algo conjuntamente. “Creando así sentimiento de comunidad. O lo que es lo mismo: Tejiendo lazos”, resumió.
Esther de Andrés recordó, por su parte, que la iniciativa nunca pretendió quedarse simplemente en enseñar a hacer ganchillo. “Queríamos crear espacios de encuentro, compartir conocimientos, conectar generaciones y, sobre todo, contribuir a combatir la soledad no deseada”, explicó la concejala de Mayores.
De Andrés agradeció la participación de vecinos y voluntarios y la colaboración de los centros de mayores, la Fundación ”la Caixa”, la Asociación de Mujeres de Alcalá, TejeAlcalá, Pontejos y el Centro de Día de Espartales. “Cada puntada une, cada hilo cuenta y, juntas, seguimos tejiendo una ciudad más cercana, participativa y humana”, afirmó.
Y seguramente esa frase explica mejor que cualquier memoria administrativa lo ocurrido durante estos meses. Porque ‘Tejiendo Lazos’ no busca únicamente conservar una técnica tradicional. Pretende que alguien tenga un motivo para salir de casa, que dos generaciones que normalmente caminan por lugares diferentes encuentren una mesa común y que una persona pueda enseñar aquello que aprendió hace décadas y descubrir que todavía tiene mucho que transmitir.
El proyecto continúa abierto a la ciudadanía y actualmente puede desarrollarse en cinco centros de mayores de Alcalá. Quienes quieran participar, independientemente de su edad, pueden informarse en los propios centros, a través de la Bolsa de Voluntariado o de la Asociación de Mujeres de Alcalá.
Después de más de 200 participantes, cientos de horas compartidas, cuadros tejidos y hasta un toldo hecho a muchas manos, el balance deja una imagen sencilla.
En el Centro Manuel Azaña pueden enseñar lo que han tejido. Lo que no resulta tan fácil fotografiar son las conversaciones, las compañías y las amistades que han ido quedando entre puntada y puntada. Y probablemente esos sean los lazos que más abrigan.
















¡ Nuestro canal en Telegram! Si te ha interesado esta información, únete ahora a






