Alcalá vuelve a sacar el cuchillo contra la ELA: jamón y solidaridad llenan la Plaza de Cervantes

Alcalá de Henares volvió a demostrar este domingo que la solidaridad también puede servirse en un plato de jamón. El II Encuentro Solidario de Cortadores reunió en la Plaza de Cervantes a una treintena de profesionales que trabajaron durante toda la mañana para recaudar fondos destinados a la lucha contra la ELA. Organizado por Dale Caña al ELA, el encuentro contó con peñas, empresas, asociaciones, voluntarios y numerosos vecinos volcados con la causa.

  • Una treintena de cortadores convirtió la Plaza de Cervantes en una gran mesa solidaria para recaudar fondos destinados a combatir la ELA.
  • Crónica gráfica y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

Había cuchillos, pero esta vez nadie tenía nada que temer. Todo lo contrario. Este domingo, una treintena de cortadores profesionales desplegaron jamoneros, afilaron sus herramientas y comenzaron a convertir cada pieza en pequeños platos de solidaridad en plena Plaza de Cervantes. Alcalá celebraba el II Encuentro Solidario de Cortadores de Jamón y la causa estaba muy clara: recaudar fondos para la lucha contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

La mañana acompañó y la plaza volvió a demostrar que no necesita demasiadas excusas para llenarse cuando detrás de una convocatoria hay una buena causa. Desde el mediodía, vecinos, familias, peñistas, voluntarios y curiosos fueron acercándose a las mesas donde los cortadores trabajaban sin descanso. Loncha a loncha, plato a plato, el jamón dejaba de ser únicamente uno de los productos más reconocibles de nuestra gastronomía para convertirse en una manera sencilla y bastante sabrosa de echar una mano.

El encuentro, organizado por la asociación Dale Caña al ELA, reunió a alrededor de treinta profesionales del corte de jamón que pusieron gratuitamente su oficio al servicio de la iniciativa. Delante de ellos, las piezas iban menguando mientras crecían los platos preparados para un público que sabía perfectamente que aquella ración tenía bastante más valor que el marcado por su precio.

Porque de eso iba realmente la mañana. Se podía acudir por el jamón, por encontrarse con amigos, por disfrutar del ambiente o simplemente porque uno pasaba por allí y se encontraba con media Plaza de Cervantes metida en faena. Pero detrás de cada plato estaba la ELA y la necesidad de seguir recaudando fondos y dando visibilidad a una enfermedad que obliga a pacientes y familias a afrontar una realidad especialmente dura.

La fórmula, además, tiene algo de esa solidaridad que funciona precisamente porque no necesita ponerse demasiado solemne. Unos cortan jamón, otros sirven, las peñas colaboran, las empresas aportan productos y recursos y los vecinos compran su plato. Cada uno pone algo y, al final, la suma convierte una mañana festiva en ayuda real.

Las Peñas de Alcalá volvieron a tener un papel destacado en el engranaje del encuentro. Acostumbradas a estar presentes cuando la ciudad sale a la calle, esta vez sus colores se mezclaron con delantales, jamoneros y bandejas para colaborar con una convocatoria en la que también participaron numerosas empresas, asociaciones y particulares. Una red de pequeñas aportaciones sin la que sería difícil sacar adelante una jornada de estas dimensiones.

Entre quienes se acercaron a respaldar el encuentro estuvieron también los concejales Lola López y Vicente Pérez, que compartieron parte de la mañana con organizadores, voluntarios, cortadores y asistentes. Pero el protagonismo estuvo fundamentalmente al otro lado de cualquier fotografía institucional: en quienes trabajaban detrás de las mesas y en quienes se acercaban hasta ellas para colaborar.

Y detrás de todo continúa estando el nombre de Antonio Cañaveral, ‘Caña’, cuya historia está en el origen de Dale Caña al ELA. Profesor y hombre estrechamente vinculado durante décadas al fútbol base alcalaíno y al CD Avance, Cañaveral se ha convertido en el rostro cercano de una enfermedad que demasiadas veces aparece ante la sociedad únicamente cuando afecta a una personalidad conocida. Aquí la ELA tiene nombre, amigos, compañeros, antiguos alumnos y toda una ciudad que sabe a quién está dando caña cuando responde a estas convocatorias.

La segunda edición confirma además que aquello que comenzó como una iniciativa solidaria tiene recorrido. Si el primer encuentro demostró la capacidad de movilización de la propuesta, este domingo la Plaza de Cervantes recogió el testigo con una fórmula que ya resulta reconocible: profesionales que renuncian durante unas horas al valor económico de su trabajo, empresas y particulares que aportan producto, peñas y voluntarios que hacen posible la logística y cientos de pequeños gestos ciudadanos que terminan sumando.

No hacen falta demasiados discursos cuando delante hay treinta personas cortando jamón gratuitamente durante horas. Tampoco cuando detrás de las mesas hay voluntarios pendientes de que todo funcione y delante vecinos dispuestos a colaborar mientras disfrutan de una mañana de domingo.

La ELA sigue siendo una enfermedad terrible y la solidaridad no la cura. Pero ayuda a quienes la padecen, permite recaudar recursos y, sobre todo, evita que pacientes y familias tengan que pelear también contra el silencio y la invisibilidad. Este domingo Alcalá volvió a poner su granito de arena. O, mejor dicho, su loncha de jamón. Y fueron muchas.

1 Comentario

  1. Fue un Verdadero Placer estar entre los cortadores de forma solidaria cortando Jamon. Enhorabuena a la Organización y Alcala de Henares

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