Presiland demostró que la solidaridad también sabe llenar un parque y cambiar vidas

La primera edición de Presiland 2026 dejó mucho más que una jornada de música y convivencia en el Parque O'Donnell. La entrega del talón solidario con la recaudación obtenida puso el broche a una iniciativa impulsada por la Peña Los Presidiarios para ayudar a Claudia, la niña alcalaína afectada por los síndromes de Angelman y Lennox-Gastaut, demostrando una vez más la capacidad de movilización solidaria de la ciudad.

Foto posteada por el Ayuntamiento
  • Semanas después del festival, la entrega del talón solidario confirmó el éxito de una iniciativa nacida para ayudar a Claudia y su familia.
  • Crónica gráfica de Pedro Enrique Andarelli para ALCALÁ HOY

La solidaridad volvió a escribir una de esas historias que justifican por sí solas el esfuerzo de quienes dedican tiempo, ilusión y trabajo a organizar un evento benéfico. La primera edición de Presiland 2026 convirtió el Parque O’Donnell en un gran punto de encuentro donde la música, la convivencia y el compromiso social caminaron de la mano con un único objetivo: ayudar a Claudia, la joven alcalaína afectada por el síndrome de Angelman y el síndrome de Lennox-Gastaut.

Semanas después de aquella intensa jornada, el gesto encontró su mejor epílogo con la entrega oficial del talón solidario que recoge la recaudación obtenida durante el festival. Un acto sencillo, pero cargado de simbolismo, al que asistió el concejal de Fiestas y Tradiciones Populares, Antonio Saldaña, quien quiso respaldar personalmente una iniciativa nacida desde el movimiento peñista y que ha demostrado que las fiestas populares también pueden convertirse en un poderoso instrumento de solidaridad.

La entrega del cheque puso el broche institucional a un proyecto que comenzó casi como una conversación entre amigos y que terminó reuniendo a alrededor de 1.200 personas en una jornada marcada por la música y el compromiso colectivo.

Detrás de ese éxito se encuentra el trabajo de la Peña Los Presidiarios, que fue capaz de transformar una idea sencilla en un festival con personalidad propia, implicando a peñistas, patrocinadores, establecimientos colaboradores, artistas, voluntarios y decenas de personas que decidieron aportar su granito de arena.

Más allá de la cifra económica conseguida, 5.025 € cuyo importe quedó reflejado en el talón entregado a la familia, el verdadero valor de Presiland fue demostrar que una ciudad entera puede movilizarse cuando detrás existe una causa capaz de despertar empatía y compromiso.


Una fiesta que nació del corazón

Cuando la Peña Los Presidiarios presentó oficialmente Presiland hace apenas unas semanas, nadie sabía con certeza cuál sería la respuesta ciudadana. Lo que sí tenían claro sus organizadores era que la finalidad estaba muy por encima del propio festival.

Todo comenzó con una idea surgida durante las pasadas Ferias. Aquella conversación informal fue creciendo poco a poco hasta reunir un cartel de nueve DJs, actuaciones de baile y una programación de siete horas ininterrumpidas de música en el Parque O’Donnell.

La entrada era completamente gratuita. La solidaridad llegaría después, a través de las consumiciones, las huchas repartidas por el recinto, las aportaciones mediante Bizum y la denominada «fila cero», que permitió colaborar incluso a quienes no pudieron asistir físicamente.

Durante toda la jornada, el recinto respiró un ambiente muy distinto al de un festival convencional. Familias completas, grupos de amigos, peñistas de distintas asociaciones y numerosos vecinos compartieron espacio con un mismo propósito: contribuir a mejorar la calidad de vida de Claudia y ayudar a sufragar unas terapias que resultan imprescindibles para su día a día. La música fue el vehículo, pero nunca el protagonista absoluto. El verdadero centro de todo era una niña cuya historia consiguió tocar el corazón de cientos de personas.


El mejor legado de Presiland

La entrega del talón solidario confirmó que el esfuerzo colectivo había merecido la pena. Desde el Ayuntamiento de Alcalá de Henares, colaborador del evento, Antonio Saldaña trasladó el reconocimiento municipal a la Peña Los Presidiarios por la excelente organización de una iniciativa que supo combinar música, convivencia y solidaridad en beneficio de Claudia y de su familia.

El edil también agradeció la implicación de todas las personas, entidades colaboradoras, patrocinadores, artistas y participantes que hicieron posible sacar adelante esta primera edición, subrayando que el éxito del festival fue fruto del trabajo conjunto de muchas manos.

Ese reconocimiento institucional coincide con la percepción general que dejó el festival entre quienes acudieron al Parque O’Donnell: la sensación de haber participado en algo más importante que un simple concierto.

Presiland consiguió visibilizar dos enfermedades poco frecuentes como el síndrome de Angelman y el síndrome de Lennox-Gastaut, además de recordar las enormes dificultades que muchas familias afrontan para costear tratamientos, terapias especializadas y recursos que no siempre encuentran respuesta suficiente dentro del sistema público.

La historia de Claudia sirvió para poner rostro a una realidad que habitualmente permanece lejos de los focos. Y quizá ese sea uno de los mayores logros del festival. Porque la solidaridad no terminó cuando se apagaron los altavoces ni cuando finalizaron las actuaciones de los DJs.

Continuó con cada colaboración recibida, con cada consumición solidaria, con cada donación anónima y, finalmente, con la entrega de un talón que representa mucho más que una cantidad económica. Representa el compromiso de una ciudad que respondió cuando se le pidió ayuda. También supone un importante espaldarazo para una familia que continúa luchando diariamente contra dos enfermedades extremadamente complejas.

Tras el éxito de esta primera edición, Presiland deja además abierta la puerta a futuras convocatorias. Lo que comenzó como una iniciativa impulsada desde una peña festiva ha demostrado tener capacidad suficiente para consolidarse como una cita solidaria dentro del calendario alcalaíno.

Porque cuando la música sirve para unir personas, cuando las peñas ponen su capacidad organizativa al servicio de quienes más lo necesitan y cuando cientos de vecinos responden con generosidad, el resultado trasciende cualquier festival. Presiland 2026 no solo llenó un parque. Consiguió llenar de esperanza a una familia y recordó que la solidaridad sigue siendo uno de los mejores patrimonios de Alcalá de Henares.

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