Gabriel Villalba y la Fundación Colegio del Rey

La reciente muerte de Gabriel Villalba sigue suscitando testimonios sobre su legado en la vida cultural de Alcalá de Henares. En esta carta de los lectores, Pablo Sanz Álvarez repasa el papel decisivo que desempeñó en la Fundación Colegio del Rey desde su creación en los años ochenta y aprovecha para realizar una dura reflexión sobre la evolución posterior de la política cultural municipal, con críticas a distintas etapas de gobierno y a la gestión del organismo.

Foto remitida por el autor. Celebración 20 aniversario de la FCR en 2005
  • El autor reivindica el legado de Gabriel Villalba y critica el deterioro de la Fundación Colegio del Rey y de la política cultural.

Escribía Juan A. Alba hace unos días un acertado y cariñoso artículo sobre el recientemente fallecido Gabriel Villalba.

Efectivamente, Gabriel Villalba fue una de las piezas clave para construir allá por 1984 el ilusionante proyecto de la FCR, que se creó siendo alcalde Curro López Huerta y concejal de cultura Modesto Quijada.

En su origen, Curro fichó para poner al frente de este proyecto a un visionario como José Antonio Muñoz que creyó en Alcalá y supo construir, a pesar de las primeras resistencias por parte de la “biempensante” sociedad alcalaína, un proyecto innovador y ambicioso para potenciar la cultura en nuestra Ciudad en todas sus manifestaciones.

La FCR fue una auténtica revolución en Alcalá y con sus propuestas atrevidas, imaginativas e innovadoras, basadas en una calidad incuestionable, contribuyó a que nuestra Ciudad saliera de su letargo cultural dentro del gran proyecto de «Recuperar Alcalá».

En esos inicios, Muñoz se apoyó en un gran equipo en el que Gabriel Villalba fue una pieza clave para situar las salas de exposiciones: la Capilla del Oidor y la Casa de la Entrevista, en el mapa de las salas más prestigiosas de Madrid por su apuesta decidida por el arte contemporáneo, por el cuidado de sus propuestas, de los artistas, de los montajes y por unos catálogos hechos con mimo y calidad.

Gabi también fue una persona clave para muchos artistas plásticos locales a los que animó, potenció y orientó y que hoy tienen carreras muy exitosas. Villalba continuó hasta su jubilación con esta doble tarea, con entrega y profesionalidad, a pesar de las múltiples decepciones e imposiciones que se hicieron desde los gobiernos de la derecha.

A lo largo de su historia, la FCR pasó por sucesivas etapas de mayor o menor proyección, pero sus propuestas expositivas de la mano de Gabriel Villalba, siempre fueron coherentes, atrevidas, de gran calidad y montadas con gran mimo y mucho cariño, demostrando su profesionalidad hasta en algunas exposiciones impresentables que se le impusieron para complacer al alcalainismo más rancio.

Desgraciadamente la FCR acabó convirtiéndose en su última época en un juguete en manos del concejal al frente que la utilizó, entre otras cosas, para intercambiar cromos en forma de puestos de trabajo con miembros del comité de empresa, y para pagar favores a amigos y pelotas varios.

De esto saben el firmante del artículo citado al principio, algunos trabajadores de la concejalía de cultura y algún concejal del actual equipo de gobierno.

Posteriormente, el ínclito todopoderoso creó otro juguetito, «Promoción de Alcalá», con el que seguir pagando favores al círculo del poder madrileño y contratando a otros personajillos que desde entonces tienen resueltas sus lentejas con la nómina municipal.

Una vez creado el juguete de Promoción de Alcalá, se encargó de matar a la FCR, no sin antes haber puesto al frente a su último gerente, un personaje nefasto, G.C., que habiendo entrado como los anteriores por la puerta de atrás, acabó condenado por robar a ONGs y meter mano en la taquilla.

Sin duda todo esto contribuyó a que Gabriel Villalba perdiera el interés y se jubilará en cuanto tuvo ocasión.

Está política sectaria, aprovechada y sin sentido, rebajó la imagen de Alcalá a sus mínimos históricos y dejó por el camino otras muchas ilusiones, decepcionando a todos y, sobre todo, a los protagonistas del mundo cultural.

Después de esta época nefasta y pueblerina, con mucho esfuerzo, los gobiernos progresistas, con M. Aranguren al frente de cultura, consiguieron recuperar el nivel de las propuestas y volver a situar a Alcalá en el mapa a pesar de tener que lidiar con los personajes que dejaron instalados en la organización.

Desgraciadamente, todo ese trabajo se ha vuelto a venir abajo en los últimos tres años, provocando el deterioro de la política cultural de Alcalá a niveles nunca antes conocidos.

En muy poco tiempo se ha conseguido desmontar lo conseguido en estos años y desengañar, decepcionar y hacer perder la ilusión a una muy importante parte de las iniciativas sociales y culturales.

De esta decepción también han sido partícipes muchos de aquellos profesionales pertenecientes a los primeros equipos de la FCR que seguían en activo. Profesionales de una capacidad y competencia incuestionables, entre los que destaca, por el trato vejatorio al que ha sido sometido, P. Nogales, injustamente apartado de sus funciones, desperdiciando para nuestra Ciudad su entrega y capacidad técnica ampliamente demostrada.

Pablo Sanz Álvarez

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