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La obra del TIA reúne cuatro historias sorprendentes y esconde una llamativa coincidencia con el eclipse total de agosto.
- Información remitida por Azpilicueta, con fotografías de Baldo, Luialopri y Pedro Enrique Andarelli como tercera pata del banco que pone sus palabras y el corazón
El veterano Teatro Independiente Alcalaíno (TIA) regresa este sábado al salón de actos de la Junta Municipal del Distrito IV con una de esas propuestas que mezclan humor, intriga, fantasía y un punto de travesura teatral que ya forma parte de su sello. La cita será a las 19:00 horas, con entrada libre hasta completar aforo, y lleva por título Un banco con historias sorprendentes, una obra escrita, dirigida y musicalizada por Luis Alonso.
La propuesta reúne cuatro historias independientes que tienen un elemento en común: un banco. No una entidad financiera ni un asiento cualquiera, sino un auténtico catalizador de situaciones improbables donde la realidad parece empeñada en disfrazarse de ficción.
Secretarias que deciden ajustar cuentas con un jefe demasiado aficionado a la seducción en serie, una misteriosa maleta de contenido inquietante, una piedra de propiedades esotéricas escondida en un banco singular y una poetisa ciega y ladrona capaz de despertar un amor inesperado forman parte de un espectáculo que avanza a golpe de sorpresa y desenlaces inesperados.
Un banco donde puede ocurrir cualquier cosa
Quienes conocen la trayectoria del TIA saben que el grupo alcalaíno lleva décadas defendiendo una forma de entender el teatro donde el texto propio ocupa un lugar central. En este caso, además, Luis Alonso firma no solo el libreto sino también la música que acompaña la representación, una de las señas de identidad de una compañía que presume de haber creado más de sesenta composiciones originales para sus montajes.
Decorados, iluminación, sonido y puesta en escena han sido igualmente desarrollados por el propio colectivo teatral, fiel a una filosofía artesanal que ha convertido al TIA en uno de los grupos más singulares y longevos de la ciudad.
La representación se enmarca dentro de las Fiestas del Distrito IV y constituye una de las propuestas culturales destacadas de la programación impulsada por la Junta Municipal, que vuelve a acercar el teatro a los barrios con una convocatoria pensada para todos los públicos.
La curiosa coincidencia de un eclipse escrito seis años antes
Pero si las historias que suceden sobre el escenario prometen sorpresas, la propia obra esconde una anécdota que parece sacada de uno de sus diálogos. Luis Alonso recordaba esta semana que una de las escenas incluidas en el montaje fue escrita en 2020 y transcurre precisamente durante un eclipse total de Sol. En el texto aparece incluso la fecha: 12 de agosto.
La coincidencia resulta llamativa porque el próximo 12 de agosto de 2026 tendrá lugar un eclipse total de Sol visible desde parte de España, uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años. En el diálogo, un monje advierte a una mujer llamada Nadia de que al día siguiente ocurrirá un eclipse y de que un misterioso banco que contiene selenita desarrollará poderes especiales durante el fenómeno. La conversación, concebida hace seis años como un recurso dramático, ha terminado adquiriendo un inesperado aire premonitorio.
No sabemos si el banco del TIA posee realmente propiedades mágicas. Lo que sí parece seguro es que este sábado volverá a ejercer uno de sus poderes más conocidos: conseguir que el público se siente frente a él y salga con una sonrisa, alguna pregunta sin responder y la sensación de haber asistido a algo más que una simple representación teatral.
Porque en las obras del TIA, como en la vida, nunca conviene fiarse de las apariencias. Y mucho menos cuando todo empieza en un banco.















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