Complutum renacida arranca entre el esplendor romano… y la sombra del vandalismo en el mercado

Alcalá de Henares se transforma estos días en un gran escenario del mundo romano con una nueva edición de Complutum Renacida, que ha arrancado este puente de mayo con una amplia programación cultural y una notable afluencia de público. El Mercado Romano y el Gran Circus Maximus vuelven a ser protagonistas, aunque el inicio del evento ha quedado empañado por varios actos vandálicos en puestos durante la noche previa a su inauguración.

  • El mercado romano arranca con éxito de público, pero varios puestos sufren daños nocturnos que evidencian fallos de seguridad y generan malestar
  • Crónica gráfica de Ricardo Espinosa Ibeas y video de Myriam Trujillo para ALCALÁ HOY

La antigua Complutum ha vuelto a latir, aunque no sin algún sobresalto, en Alcalá de Henares. La ciudad complutense se ha enfundado la túnica romana para dar la bienvenida a una nueva edición de Complutum Renacida, una cita ya consolidada en el calendario cultural que, durante cuatro días, transforma calles, yacimientos y espacios históricos en un gran escenario de recreación del mundo clásico. Entre gladiadores, mercaderes y aurigas, el pasado cobra vida con una intensidad que trasciende lo puramente festivo.

Desde este jueves 30 de abril y hasta el 3 de mayo, Alcalá revive su pasado romano con una programación que combina rigor histórico, divulgación y espectáculo. Espacios como la ciudad romana de Complutum, el Antiquarium, la Casa de Hippolytus, el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid o la Huerta del Obispo se convierten en escenarios vivos donde se desarrollan talleres, conferencias, recreaciones y actividades para todos los públicos.


Un viaje al corazón de Roma sin salir de Alcalá

Durante estos días, vecinos y visitantes pueden sumergirse en una propuesta cultural que no se limita a la contemplación. Hay talleres didácticos, recreaciones militares, escenas de vida cotidiana y espectáculos que reconstruyen el pulso del Imperio con una puesta en escena cada vez más cuidada. La ciudad, en cierto modo, se desdobla: una Alcalá contemporánea que observa y otra, milenaria, que se deja ver.

No es solo una cuestión estética. Complutum Renacida ha ido afinando con los años un equilibrio interesante entre divulgación histórica y atractivo turístico. No es una feria sin relato: hay contexto, hay intención pedagógica y hay una apuesta clara por hacer accesible el pasado sin vaciarlo de contenido. El visitante no solo pasea, también aprende, aunque sea casi sin darse cuenta, gracias a un trabajo de documentación que se traduce en pequeños detalles que suman.

Ese esfuerzo se percibe en la ambientación, en la coherencia de los espacios y en la forma en que los distintos escenarios dialogan entre sí. No se trata de piezas aisladas, sino de un relato que conecta la ciudad romana con la actual, invitando a entender Alcalá desde una perspectiva histórica que pocas ciudades pueden ofrecer con este grado de integración.

Además, el evento ha sabido crecer sin perder identidad. Lejos de convertirse en una feria genérica, mantiene un hilo conductor claro: el de Complutum como origen, como raíz y como elemento vertebrador de toda la propuesta. Ese acierto es, probablemente, una de las claves de su consolidación.


El pulso de la calle: mercado, público y ambiente

El epicentro del ambiente festivo se sitúa, un año más, en el entorno de las Murallas, donde el Mercado Romano despliega su oferta de artesanía, gastronomía y animación. A ello se suma uno de los grandes reclamos del programa: el ‘Gran Circus Maximus’, con espectáculos inspirados en las carreras de bigas y las luchas de gladiadores, que buscan transportar al visitante directamente a la arena del Imperio.

A la inauguración del mercado no faltó representación institucional, como mandan los cánones. Los tenientes de alcaldesa Isabel Ruiz Maldonado y Víctor Acosta, junto a Antonio Saldaña, Dolores López, Esther de Andrés , Víctor Cobo y Pilar Cruz, asistieron al arranque oficial de este espacio ubicado junto al recinto amurallado.

La escena institucional, con su inevitable liturgia, convivía a pocos metros con la realidad del mercado: comerciantes ajustando los últimos detalles, rematando montajes y preparando género para unos días que son clave en su calendario. El trasiego de visitantes fue creciendo con el paso de las horas, consolidando esa sensación de evento que ya no necesita presentación en la ciudad.

El paseo entre puestos ofrece un catálogo variado: cuero trabajado a mano, piezas de cerámica, bisutería, textiles, alimentos artesanales. Pero lo que realmente marca la diferencia es la atmósfera. Personajes caracterizados interactúan con el público, animan, bromean y convierten el recorrido en una experiencia más cercana al espectáculo que a la simple compra.

Hay, además, una sensación de continuidad respecto a ediciones anteriores. El visitante habitual reconoce el formato, pero también percibe mejoras: más orden, mejor distribución, una programación que acompaña al mercado y evita que se convierta en un espacio aislado dentro del conjunto del evento.


Una economía efímera que sostiene el evento

Detrás de cada puesto hay algo más que un expositor. Hay kilómetros recorridos, inversión en material, logística compleja y una expectativa clara: que el evento funcione. Para muchos comerciantes, este tipo de mercados no son un complemento, sino una pieza esencial de su actividad anual.

Complutum Renacida funciona, en ese sentido, como una pequeña economía temporal que se instala durante unos días en la ciudad. Una economía que depende directamente de la afluencia de público, pero también de factores menos visibles: la organización, los horarios, la accesibilidad… y la seguridad.

Cada jornada cuenta. Un buen día puede compensar un mal arranque, pero una incidencia importante puede alterar el equilibrio económico de todo el evento para quienes participan en él desde dentro. Por eso, más allá del ambiente festivo, hay una tensión de fondo que tiene que ver con que todo salga bien.

Esa dimensión económica explica también la preocupación que generan los incidentes, incluso cuando son puntuales. Porque afectan no solo a la imagen del evento, sino a la viabilidad de quienes lo sostienen en buena medida.


Vandalismo en varios puestos durante la noche

Y es precisamente ahí donde ha aparecido la primera grieta de esta edición. Durante la noche previa a la inauguración, varios puestos del mercado sufrieron actos vandálicos que han dejado daños materiales y una sensación de desprotección entre los comerciantes.

Uno de los afectados relataba a ALCALÁ HOY lo ocurrido al llegar por la mañana: “Cuando hemos venido por la mañana me habían reventado el puesto. Todo tirado, la caja rota… buscaban dinero, pero han hecho más daño que lo que han robado”.

Según su testimonio, al menos siete u ocho puestos habrían sido forzados. En su caso concreto, calcula pérdidas directas de unos 300 euros en efectivo, a lo que se suma el deterioro de materiales, especialmente una lona de gran valor cuyo arreglo podría elevar considerablemente el coste final.

Pero más allá del daño económico, lo que más inquieta es la facilidad con la que se produjeron los hechos.“Han entrado en varios puestos y nadie se ha enterado. No puede ser que entren en tantos sitios y no haya nadie que vea nada”.

El relato introduce además otro elemento preocupante: la percepción de falta de coordinación entre los distintos actores implicados. Según el comerciante, la respuesta recibida no aclara quién asume la responsabilidad última de lo ocurrido, lo que incrementa la sensación de desamparo.


Entre el espectáculo y la gestión

Pese a este episodio, Complutum Renacida continúa con normalidad y mantiene una alta afluencia de público. El mercado sigue funcionando, los espectáculos se suceden y la ciudad continúa volcada en una cita que ya forma parte de su identidad cultural.

Pero el incidente introduce un matiz que no conviene ignorar. Porque detrás del éxito visible hay una estructura organizativa que debe sostenerlo. La recreación histórica puede apoyarse en la ilusión, pero la gestión requiere precisión.

En la antigua Roma, el espectáculo nunca estaba desligado de la organización. Aquí, salvando las distancias, ocurre algo similar. El éxito de Complutum Renacida no depende solo de su programación o de su ambientación, sino de la solidez de todo lo que no se ve: la seguridad, la coordinación y la capacidad de respuesta ante imprevistos.

Entre el bullicio del mercado, el sonido de las bigas y el brillo de las armaduras, queda ese recordatorio: que incluso las mejores recreaciones necesitan una base firme. Porque el pasado puede representarse… pero la gestión siempre es presente.

Para no perderse entre legiones, espectáculos y mercado, que no son pocos, conviene echar un vistazo a la programación completa. 👉 Consulta la programación completa de Complutum Renacida

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